Una noche extraña en el Contender: Connor firma contrato a pesar de perder
En una de esas noches que explican por qué el Dana White’s Contender Series nunca es un simple trámite, un perdedor salió con contrato de UFC y un ganador se quedó mirando desde fuera. El británico Callum Connor firmó con la mayor promotora de MMA del mundo pese a caer derrotado, mientras que Norbert Novenyi Jr vio cómo su victoria no bastaba para convencer al presidente de la compañía.
El caos, esta vez, tuvo lógica propia.
Connor pierde… y gana
El peruano Piero Guaylupo, de solo 21 años, se llevó la decisión unánime en el combate de peso ligero ante Connor, infligiéndole la primera derrota profesional de su carrera. Sobre el papel, el guion era claro: Guaylupo suma, Connor espera otra oportunidad.
Pero el papel no cuenta golpes.
El duelo se convirtió en una guerra abierta, un intercambio constante que dejó a ambos peleadores camino del hospital. Dana White no escatimó elogios. Destacó que el combate registró más golpes significativos que cualquier otro enfrentamiento de peso ligero a tres asaltos en la historia de UFC, una cifra que lo coloca directamente en la conversación de “pelea del año” para la compañía.
El propio White lo resumió con crudeza: ambos acabaron donde debían, en el hospital, después de “una de las mejores peleas que verás un martes, un sábado o cualquier otro día”. Y remató la idea que lo explica todo: “Para que haya una gran pelea hacen falta dos. Me los llevo a los dos”.
Guaylupo, el vencedor, obtiene el contrato que su actuación merecía. Connor, el derrotado, también. El británico de Manchester, de 26 años, sale con un 8-1 como profesional y una racha previa de cuatro victorias en la promotora británica Full Contact Contender. Ahora, pese al tropiezo, su siguiente paso será ya bajo los focos de UFC.
Perder y ascender. No es habitual. Pero en el Contender, cuando el espectáculo rebasa los números, ocurre.
Novenyi hace los deberes… y se queda fuera
En el otro extremo de la noche se situó Norbert Novenyi Jr. El húngaro, afincado en Londres, hizo lo que se supone que debe hacer un aspirante: ganar. Dominó al estadounidense Theo Haig y se llevó una decisión unánime que elevó su marca profesional a 11-1 en peso medio.
Victoria clara, récord sólido, buen currículum. Todo alineado para escuchar el ansiado “bienvenido a UFC”.
No llegó.
White fue directo con él. Reconoció que ambos, Novenyi y Haig, presentaban grandes registros y que el húngaro había hecho “una buena pelea”. Pero ahí se detuvo el entusiasmo. No vio nada que le hiciera pensar “tengo que tener a este tipo en UFC”. Frase dura, más aún cuando eres el único ganador de la noche que sale sin contrato.
El mensaje, sin embargo, no fue un portazo definitivo. White dejó la puerta entreabierta y dejó claro que la promotora quiere “echarle otro vistazo” en el futuro. Una invitación a regresar, pero también un aviso: en este escaparate no basta con ganar, hay que dejar una huella inmediata.
Mientras Connor entra en la élite tras su primera derrota y Guaylupo irrumpe con 21 años como una promesa desatada, Novenyi deberá decidir su siguiente paso. ¿Seguir puliendo su estilo fuera de UFC para volver con más veneno? ¿O aceptar que, en noches como esta, el Contender no premia solo al que suma una victoria, sino al que incendia la jaula?




