Olvidados de la NBA que brillarán en Fantasy 2026-27
Cada temporada de la NBA esconde el mismo truco cruel: jugadores que no se han vuelto peores, pero desaparecen del radar. Lesiones, traspasos incómodos, rachas de tiro que se pudren en el boxscore y terminan manchando el nombre más que el juego. La diferencia este año es que varios de esos “olvidados” llegan al curso 2026-27 con algo muy tangible: salud, rol, contrato… o las tres cosas a la vez.
Y en formatos Fantasy, especialmente en High Score, eso cambia todo.
Domantas Sabonis, Kings: el otro triple-doble
Entre las temporadas 2023-24 y 2024-25, solo un jugador firmó más triples-dobles que Domantas Sabonis. Fue Nikola Jokić. Nada más. Sabonis se fue hasta 36 en esos dos cursos, una producción total que no se esfuma de la noche a la mañana.
Su historia reciente, sin embargo, ha sido quirúrgica: desgarro de menisco en la rodilla izquierda, operación y casi toda la 2025-26 perdida. Ahora, con 30 años y camino de llegar con el alta completa al training camp, se asoma a la fase en la que los interiores con su técnica suelen estar en plenitud. Y lo hace en unos Kings en plena reconfiguración, un contexto perfecto para recuperar el timón del ataque y reafirmarse como el cerebro principal del equipo.
En Fantasy clásico de puntos, Sabonis es un activo de top-15 cuando está sano. Rebotes y asistencias sostienen casi cualquier formato, y él genera ambas estadísticas en cantidades industriales. En ligas por categorías la historia se complica: te va a ganar rebotes, asistencias y porcentaje de campo, pero ofrece muy poco en tapones y castiga de verdad en pérdidas. Es una pieza ideal para proyectos que renuncian a los números defensivos tradicionales.
En High Score, en cambio, es pura élite. Un triple-doble estándar de Sabonis —20 puntos, 12 rebotes, ocho asistencias— se dispara a unos 50 puntos Fantasy porque las asistencias valen doble y las pérdidas no cuentan. Ese techo semanal está al alcance de muy pocos interiores en la liga.
Coby White, Hornets: pista libre en Charlotte
Los Hornets no ponen sobre la mesa 74 millones por tres años para esconder a alguien en el banquillo. Con LaMelo Ball traspasado a Minnesota, el backcourt de Charlotte ahora pertenece a Coby White, y la franquicia no lo ha disimulado: quieren construir a su alrededor.
Importa, y mucho, porque White ya enseñó lo que hace cuando le dan volumen real: 20,4 puntos y 4,5 asistencias en 33,1 minutos durante 74 partidos con Chicago en la 2024-25. Su tramo de 21 encuentros en Charlotte tras el cierre de mercado fue otra cosa: rol de suplente, rotación inestable, contexto en transición. Ahora la foto cambia por completo. Rol claro, compromiso a largo plazo y una organización desesperada por volver a unos playoffs que no pisa desde la 2015-16.
En ligas de puntos es donde más brilla. Ahí manda el uso ofensivo, y White está a punto de recibir la carga más alta de su carrera. En categorías hay que hilar más fino: ofrece puntos, triples y asistencias, pero su porcentaje de tiro de campo siempre ha sido un lastre y no es un generador de robos. Encaja mejor en equipos que ya tienen bien cubiertos los porcentajes.
High Score lo trata con más cariño de lo que su perfil de categorías sugiere. La combinación de volumen anotador y asistencias dobladas convierte una noche de 28 puntos y seis pases de canasta en una actuación de mediados de 40 puntos Fantasy. Y, sobre todo, sus problemas de eficiencia desaparecen en ese formato. Es una plaza de guardia muy sólida con un techo real cuando Charlotte le suelta la correa.
Derrick White, Celtics: defensa premium y un triple que debería volver
Si se aparta el ruido del triple, la temporada de Derrick White fue una de las más completas de su carrera. Firmó máximos personales en puntos (16,5), robos (1,1), tapones (1,3) y asistencias (5,4). Boston le pidió más con Jayson Tatum fuera casi todo el curso, y él respondió en casi todos los frentes.
El problema está en ese 32,7% desde el perímetro. Un bajón brusco desde el 38,4% del año anterior, el tipo de variación que suele corregirse con el tiempo. Su caída anotadora en playoffs siguió la misma racha fría y, con ello, su cotización se ha ido al suelo más de lo que debería. Y ahí se abre una ventana. Boston ha traído a Paul George por Jaylen Brown, pero George llega a sus 37 años con solo una temporada por encima de 70 partidos desde la 2019-20. White, en cambio, ha jugado al menos 73 encuentros en cada campaña desde la 2021-22.
En ligas por categorías, un escolta que te da más de un robo y más de un tapón por noche es una rareza absoluta. Esa combinación sostiene dos de las columnas más escasas en cualquier plantilla.
En High Score puede ser todavía más valioso. Robos y tapones se pagan a tres puntos cada uno, así que su base defensiva por sí sola ya lo convierte en un pick muy interesante. Cuando se destapa, sus picos son enormes: una noche de 20 puntos, cinco asistencias, dos robos y dos tapones supera los 45 puntos Fantasy. Su durabilidad pesa más en ligas de puntos y roto, pero su perfil multiestadístico lo pone en el radar en cualquier formato.
Walker Kessler, Lakers: el ancla que vuelve
Su 2025-26 duró cinco partidos, pero el tramo fue el mejor de su carrera: 14,4 puntos, 10,8 rebotes, 1,8 tapones y 1,4 robos por encuentro. Los Lakers no dudaron. Lo renovaron en julio por cuatro años y 130 millones tras haberlo conseguido vía traspaso, convencidos por esa trayectoria ascendente.
La cirugía de hombro es el asterisco. Su disponibilidad ha sido intermitente desde su año rookie. Aun así, su juego se traduce en cualquier contexto: protección de aro, finalización de élite cerca del aro y un volumen de rebotes al alcance de muy pocos pívots. Con 25 años, entra en un ecosistema con más espacio y mejor creación de juego de la que ha tenido nunca.
En ligas por categorías es un especialista alrededor del cual se construye, no un perfil equilibrado. Puede cargar casi en solitario con tapones, rebotes y porcentaje de tiro de campo, pero sufre desde la línea de tiros libres. Es, por tanto, una piedra angular para plantillas que deciden puntuar el porcentaje de libres y concentrarse en dominar las estadísticas interiores.
En High Score encuentra su hábitat ideal. Con robos y tapones valorados triple, una línea “corriente” de 16 puntos, 13 rebotes y tres tapones se convierte en unos 40 puntos Fantasy sin necesidad de repartir una sola asistencia. Con tres huecos de frontcourt por cubrir, ese tipo de perfil es exactamente el que este formato premia.
Christian Braun, Nuggets: el pegamento silencioso
Denver ató a Christian Braun en octubre de 2025 con un contrato de cinco años y 125 millones por una razón muy concreta. A sus 24 años, venía de promediar 15,4 puntos, 5,2 rebotes y 1,1 robos como titular en un aspirante al título.
La última temporada fue otra historia: solo 44 partidos y un 30,1% en triples, muy por debajo de lo que venía mostrando. Todo apunta más a un curso interrumpido que a una nueva norma. Han sonado rumores de traspaso, pero lo más probable es que siga donde está, en un rol que ya ha demostrado saber manejar. La llegada de DeMar DeRozan le quitará algunas posesiones, aunque el valor de Braun nunca ha dependido del volumen puro.
En Fantasy es el jugador más neutral en cuanto a formato de toda esta lista. Las ligas por categorías exprimen mejor su perfil: puntos, triples, robos y un porcentaje de campo más que decente, con ese acierto exterior como candidato claro a rebotar hacia arriba. En ligas de puntos es un titular estable de rondas tardías, sin grandes picos, pero con suelo fiable.
En High Score pierde brillo. Sus mejores noches suelen quedarse en la franja baja de los 30 puntos Fantasy porque no genera suficientes asistencias ni tapones como para dispararse, y este sistema castiga a quienes suman haciendo un poco de todo sin dominar nada. Ahí encaja como fondo de banquillo; en el resto de formatos, como objetivo real de draft.
Cada uno de estos nombres llega a 2026-27 con algo que no se compra en el mercado: oportunidad. Salud recuperada, minutos garantizados, contratos que blindan su rol. La cuestión, para los mánagers Fantasy, es sencilla y brutal a la vez: ¿quién se adelanta y quién se queda mirando cómo otro se lleva el valor que el año pasado pasó desapercibido?




