Owen Wijndal y su inesperada permanencia en Ajax
Hace apenas unos meses, Owen Wijndal parecía tener la puerta de salida de Ajax abierta de par en par. El lateral izquierdo se despidió del vestuario, el club exploró incluso la rescisión de su contrato y todo apuntaba a un final silencioso tras cuatro temporadas. El giro llegó en el último instante: el traspaso se cayó… y el jugador decidió pelear.
Hoy, en plena racha de buen rendimiento, el neerlandés explica en declaraciones a De Telegraaf por qué sigue en Ámsterdam y qué hay detrás de las historias que le han rodeado.
“Ya he tenido que luchar para volver unas cuantas veces”, admite. “Claro que estoy contento con cómo van las cosas ahora. Pero al mismo tiempo sé cómo funciona el fútbol. Solo eres tan bueno como tu último partido”.
Dos fichajes, un mensaje claro
El verano pasado, el mensaje deportivo parecía brutalmente nítido. El director técnico Jordi Cruyff incorporó a dos laterales izquierdos, Caio Henrique y Jofre Torrents. Dos refuerzos en la misma posición de Wijndal. Dos avisos. Su continuidad en Ajax se antojaba poco menos que un espejismo.
El club estaba dispuesto a dejarle marchar. Se estudiaron vías para romper el contrato y el propio jugador se preparó para empezar de cero lejos de Ámsterdam. Se despidió de sus compañeros. Todo indicaba que la historia se cerraba ahí.
Pero el acuerdo se desmoronó a última hora. Y con el mercado ya enfriándose, empezó a circular una explicación sencilla y cómoda: Wijndal no quería irse por el alto salario que percibe en Ajax.
“Sí, sí, sí… el salario, ¿no?”
El lateral no esquiva el tema. Al contrario, lo ataca de frente, con una mezcla de ironía y cansancio.
“Sí, sí, sí… ¡el salario, verdad?”, responde entre risas cuando le preguntan por esas versiones. “Lo oigo mucho, pero de verdad que no es cierto. Puedo ganar buen dinero en otros clubes también. Si el dinero hubiera sido lo más importante, me habría ido hace mucho”.
La etiqueta de futbolista que se aferra al contrato le incomoda. Y la rebate con la misma claridad.
“Esa historia sobre mi salario simplemente no es verdad”, insiste. “Me quedé porque quería estar en Ajax y porque todavía quería mostrar lo que puedo hacer aquí. Esa siempre ha sido mi motivación”.
No hay épica grandilocuente en sus palabras, pero sí una idea fija: demostrar. No marcharse por la puerta de atrás, no ser recordado como un descarte caro.
Un futuro abierto… y una posible ironía
Lo que parecía un capítulo final se ha convertido en un nuevo acto. Con contrato hasta mediados de 2027, el escenario ha cambiado: de prescindible a útil, de casi fuera a pieza que vuelve a competir por un sitio.
¿Renovación? De momento, silencio. Desde el club no ha llegado ninguna señal, y el propio jugador admite que desconoce qué piensa Ajax sobre ampliar el vínculo. Pero no cierra ninguna puerta.
“Estaría bastante bien, teniendo en cuenta todo lo que ha pasado en los últimos años”, reconoce. “Por supuesto que lo pensaría si Ajax quiere que me quede”.
La frase tiene algo de ironía y algo de reto. El jugador que estuvo a un paso de irse gratis, ahora no descarta sentarse a hablar para seguir más allá de 2027. El fútbol gira rápido.
“Llevo ya bastante tiempo aquí”, recuerda. “Pero no he oído nada todavía, y mientras ese sea el caso, no tiene mucho sentido pensar demasiado en ello”.
De momento, su respuesta no está en los despachos, sino en el césped. Y ahí, donde Ajax dudó de él hace unos meses, Owen Wijndal ha decidido que todavía no ha dicho su última palabra.




