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Pacífico sin LeBron: una nueva era en la NBA

LeBron James ya no está. Esa simple frase reordena el mapa del Pacífico y deja una pregunta flotando: ¿quién manda ahora en una de las divisiones más feroces de la NBA? Entre unos Lakers que se entregan por completo a Luka Dončić, unos Suns que han dejado de ser promesa para convertirse en proyecto serio, unos Warriors que apuran los últimos cartuchos de Stephen Curry, unos Clippers sin Kawhi Leonard y unos Kings atrapados entre presente y futuro, la temporada 2026-27 se perfila como un examen colectivo.

Golden State Warriors: la última carga de Curry

La lesión de Jimmy Butler partió en dos la temporada de Golden State. Sin él, los Warriors se quedaron en 37-45, obligados a pasar por el play-in pese a otro curso notable de Stephen Curry. Demasiado peso, otra vez, sobre los hombros del base que cambió el juego.

El verano no trajo la avalancha de veteranos que la franquicia deseaba. En su lugar, un nombre emerge como apuesta central: Yaxel Lendeborg. Ala de 23 años, campeón universitario con Michigan, llega como novato, pero con un pedigrí competitivo que seduce en el vestuario. A su alrededor, las incorporaciones de Georges Niang y Brandon Williams completan un mercado más quirúrgico que ruidoso, mientras se despiden Seth Curry, Quinten Post y Pat Spencer.

El plan es claro: exprimir al máximo los años de élite que le quedan a Curry y confiar en que Butler regrese entero tras la cirugía de rodilla. Si el escolta vuelve a su nivel y el base firma otra campaña de calibre All-NBA, Golden State debería volver a verse, al menos, dentro del cuadro de playoffs. No hay margen para reconstrucciones largas. Es ahora o nunca.

LA Clippers: vida después de Kawhi

Los Clippers cerraron el curso con 42-40 y billete al play-in, impulsados por la mejor versión física de Kawhi Leonard en mucho tiempo. Justo cuando parecía que el proyecto podía estabilizarse, llegó el giro: traspaso a Toronto y cambio de era.

La franquicia ha decidido pasar página de golpe. Keaton Wagler, estrella en Illinois y elegido en primera ronda, se convierte en símbolo del nuevo camino. Un combo guard con recursos, obligado a demostrar que su juego universitario viaja bien a la NBA, territorio donde esa transición suele castigar a los indecisos.

El resto del verano fue un carrusel de movimientos. Llegan Brandon Ingram, Rui Hachimura, Max Strus, Johni Broome, Nick Martinelli, Baba Miller y el propio Wagler, mientras salen Nicolas Batum, Bogdan Bogdanović, John Collins, Bennedict Mathurin y, sobre todo, Leonard. Un núcleo nuevo, más joven, más profundo, pero sin la superestrella que lo ordenaba todo.

La clave estará en el perímetro. Darius Garland tendrá por fin una temporada completa para construir química con Wagler. Esa pareja promete ritmo, puntos y una identidad fresca para una franquicia que busca dirección a largo plazo. El problema es el vecindario: el Oeste vuelve a estar cargado de aspirantes y, por muy renovado que esté el proyecto, ganarse un puesto en playoffs será una escalada sin cuerdas de seguridad.

Los Angeles Lakers: Luka y el vacío de LeBron

Los Lakers sobrevivieron a las ausencias de Luka Dončić y Austin Reaves durante tramos importantes del curso, cerraron con un sólido 53-29 y alcanzaron la segunda ronda. Un año “respetable”, sí. Pero el verdadero terremoto llegó después: LeBron James se marchó y con él se fue una era entera en la franquicia.

El relato ahora se escribe en torno a un solo nombre: Luka. La transición que se venía anunciando desde hace tiempo se activa de forma definitiva esta temporada. Sin LeBron, el esloveno pasa a ser rostro, voz y motor del equipo. Por sí solo garantiza foco mediático, noches de horario estelar y una base competitiva para seguir peleando por el Oeste.

El front office se movió con agresividad. Llegan Cameron Carr, Quentin Grimes, Jaden Hardy, Walker Kessler, Kevon Looney, Sandro Mamukelashvili, Collin Sexton, Matisse Thybulle y Ziaire Williams. Salen Deandre Ayton, Rui Hachimura, Jaxson Hayes, Luke Kennard, Maxi Kleber, Marcus Smart, Nick Smith Jr. y, claro, LeBron.

La apuesta estructural pasa por dos nombres: Reaves y Kessler. Ambos firmaron extensiones importantes, con el pívot aterrizando vía sign-and-trade desde Utah. Si Kessler se mantiene sano, los Lakers dispondrán de un centro con manos suaves para finalizar las conexiones con Luka y manos duras para proteger el aro y dominar el rebote. Ese equilibrio interior-perímetro puede sostener el proyecto mientras se integran piezas como Sexton, llamado a aportar puntos y agresividad desde el backcourt.

Los Lakers pierden a una leyenda, pero no su estatus de foco de la liga. La pregunta ya no es qué puede hacer LeBron por ellos, sino hasta dónde está dispuesto a llevarlos Dončić en solitario.

Phoenix Suns: de sorpresa a proyecto consolidado

Pocos equipos sorprendieron tanto como Phoenix. Sin Kevin Durant ni Bradley Beal durante tramos clave, los Suns se dispararon hasta un 45-37 que les metió en playoffs y desmontó las previsiones más pesimistas.

El cambio no fue casual. La llegada del GM Brian Gregory y del entrenador Jordan Ott encendió un proceso de transformación que, por ahora, solo mira hacia arriba. Este verano, la prioridad fue blindar el núcleo que dio el salto: renovaciones para Dillon Brooks, Collin Gillespie, Mark Williams y Jordan Goodwin, todos ellos saliendo de la mejor temporada de sus carreras. Un mensaje claro: el proyecto gira alrededor de la mejor versión de Devin Booker y este grupo estará con él en sus años de plenitud.

Pero Phoenix no se quedó en la continuidad. También añadió pólvora y estructura. Miles Bridges aterriza como anotador certificado de 20 puntos por noche, pieza de impacto inmediato. Luke Kennard llega para ocupar el rol de especialista exterior que deja libre Grayson Allen, con una eficiencia desde el triple que puede abrir la pista para Booker y Bridges. Y Koa Peat, novato musculoso y físico, se suma a la rotación de la pintura con minutos disponibles desde el primer día.

Los Suns ya no son la “agradable sorpresa”. Se han ganado el derecho a ser tratados como aspirante serio al cuadro de playoffs del Oeste. Y, con Booker en plenitud y un núcleo amarrado, el margen de crecimiento aún no se ha agotado.

Sacramento Kings: atrapados entre dos caminos

Mientras el resto del Pacífico se redefine, Sacramento sigue en tierra de nadie. Los Kings firmaron un doloroso 22-60, lejos de los playoffs y aún más lejos de una identidad clara. Todo apuntaba a una revolución veraniega. No llegó.

El equipo optó por la paciencia. Se marchan DeMar DeRozan, Devin Carter, Drew Eubanks, Killian Hayes, Doug McDermott y Russell Westbrook. Llegan Darius Acuff Jr., Alex Karaban, Emanuel Sharp y Ben Simmons. Cambios, sí, pero no la limpieza profunda que muchos esperaban tras una temporada de 22 victorias.

El peso ofensivo volverá a caer sobre Zach LaVine, quizá por última vez. El escolta entra en el último año de su contrato, igual que De’Andre Hunter, otro jugador de dos vías que viene de Cleveland y que puede aportar equilibrio en ambos lados de la pista. La gran incógnita se llama Simmons: si puede acercarse a una versión funcional de sí mismo, ofrecerá defensa, tamaño y creación secundaria; si no, será otro capítulo frustrante en una carrera marcada por los “y si…”.

La decisión más delicada, sin embargo, todavía no se ha tomado. El futuro de LaVine y Domantas Sabonis marcará el rumbo de la franquicia. ¿Reinicio profundo en 2027 o intento de competir sobre la marcha? En una división que se mueve a toda velocidad, Sacramento corre el riesgo de quedarse mirando por el retrovisor.

El Pacífico entra en una temporada sin LeBron, pero no sin historias. Curry apura su legado, Luka toma el mando absoluto, Phoenix se consolida, los Clippers reinventan su ADN y los Kings dudan ante el cruce de caminos. En unos meses, la tabla dirá quién estaba preparado para este nuevo orden y quién se quedó anclado en la era que ya se fue.