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QPR crece pero McCullough pide calma: aún no han sido puestos a prueba

El arranque de temporada de Queens Park Rangers invita al optimismo. Resultados, sensaciones y, sobre todo, una plantilla que hoy ofrece recursos que hace unos meses simplemente no existían. Pero entre la euforia del inicio hay una voz que llama a la mesura: la del periodista y aficionado del club Ian McCullough.

Para él, QPR ha dado un paso adelante. Solo que no es momento de sacar conclusiones definitivas.

En el reciente triunfo en el campo de Blackburn, McCullough vio una diferencia clave respecto a la pasada campaña: el banquillo.

“En Blackburn el fin de semana ganaron el partido gracias a la fuerza del banquillo”, subrayó.

Esa frase resume el cambio de paisaje en Loftus Road. Donde antes había carencias, ahora aparecen alternativas. Donde el once inicial se caía físicamente o se quedaba sin ideas, hoy el técnico puede mirar hacia atrás y encontrar soluciones reales.

“Ahora tienen una calidad en el banquillo que no tenían la temporada pasada. En ese aspecto el club ha progresado”, añadió el periodista, poniendo el foco en una evolución estructural más que en una simple racha de resultados.

Sin embargo, McCullough se resiste a dejarse arrastrar por la ilusión desmedida. Y ahí introduce el matiz que muchos no quieren escuchar en plena ola positiva.

“Como sigo diciendo con QPR, han jugado realmente contra tres equipos a los que deberían ganar: Blackburn, Portsmouth, Bolton. Si hubieran perdido cualquiera de esos partidos, se estarían haciendo preguntas”, recordó.

La lectura es clara: QPR ha cumplido con su obligación, y lo ha hecho con autoridad en varios tramos. Pero todavía no ha enfrentado a los gigantes de la categoría ni a los escenarios más hostiles del calendario. El crecimiento es real, el salto competitivo se nota, pero el juicio definitivo tendrá que esperar a pruebas de mayor nivel.

Por ahora, el equipo responde, el banquillo marca diferencias y el ambiente alrededor del club respira algo que llevaba tiempo ausente: confianza. La cuestión es cuánto durará cuando lleguen rivales que no se conforman con ser superados.