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Rangers acelera por Bouanani: un extremo clave para Ibrox

Rangers se mueve a contrarreloj en el mercado y apunta a un refuerzo que encaja directamente en una de sus mayores carencias. Según la información del Rangers Review, el club de Ibrox está a un paso de cerrar la cesión de Badredine Bouanani desde VfB Stuttgart, con reconocimiento médico en marcha y una opción de compra de 18 millones de euros incluida en el acuerdo. Quedan apenas unas horas de ventana. Salvo giro inesperado, el anuncio oficial es cuestión de tiempo.

El perfil no es menor. Nacido en Lille, 21 años, atacante zurdo que parte desde la derecha, con formación en la academia de LOSC Lille y un recorrido internacional que ya ha cambiado de bandera. Tras representar a Francia en varias categorías inferiores, en 2023 decidió comprometerse con Argelia, con la que ya suma cinco partidos con la absoluta. Un talento que ha crecido rápido y que ahora busca un escenario donde jugar, no solo aparecer.

De Lille a Stuttgart: un talento en busca de minutos

Bouanani salió de su club de infancia libre, en un movimiento que dolió en Lille. Firmó por Nice, rival directo en la Ligue 1, y allí vivió un recorrido acelerado: un breve paso por el equipo juvenil, saltos esporádicos al primer equipo en la máxima categoría y, después, una cesión a Lorient para ganar rodaje.

Su irrupción en el fútbol francés durante la campaña 2024-25 llamó la atención. Lo suficiente como para que Stuttgart apostara fuerte por él el verano pasado, pagando 15 millones de euros por su ficha. Era una inversión de presente y futuro.

La realidad, sin embargo, fue otra. El argelino disputó 28 partidos entre todas las competiciones, pero casi siempre desde el banquillo. Dos goles, dos asistencias. Destellos, no continuidad. Un jugador de desborde reducido a revulsivo ocasional. Para un futbolista que vive del ritmo, del uno contra uno, del contacto constante con el balón, esa cuota de minutos se queda corta.

Ahí entra Rangers.

Un encaje perfecto en la banda derecha de Ibrox

El movimiento tiene lógica para todas las partes. Stuttgart protege su inversión con una cesión larga y una opción de compra elevada. El jugador encuentra un entorno donde puede ser titular y figura. Y Rangers se da la oportunidad de añadir a su plantilla un perfil que no abunda: extremo derecho zurdo, agresivo, con desborde y capacidad para romper defensas cerradas.

El club ya había incorporado a Daisuke Yokota, pero seguía rastreando el mercado en busca de otro atacante para ese costado, mientras sonaba el nombre del joven de Brighton & Hove Albion, Amario Cozier-Duberry. La necesidad era evidente: alguien que atacara el carril interior desde la derecha, que encarara, que arrastrara defensas y abriera espacios para el ‘9’.

Bouanani ofrece exactamente eso. Velocidad explosiva, conducción corta y afilada, cambios de ritmo que rompen líneas en espacios reducidos. Le gusta recibir al pie, fijar al lateral, retarle en el uno contra uno y atacarle por dentro. Sus diagonales hacia la media luna abren la puerta al disparo o al pase filtrado, mientras que sus centros tras ganar línea de fondo añaden una variante más al repertorio ofensivo.

En un Rangers que a menudo se atasca ante bloques bajos, un jugador que obligue a su marcador a retroceder y a la defensa rival a bascular de emergencia puede cambiar el paisaje de un partido.

Un Rangers tocado en Europa, obligado a reaccionar en casa

El contexto competitivo del club escocés añade urgencia al movimiento. El equipo de Derek McInnes ha vivido un inicio de curso duro en el continente: eliminación en las rondas previas tanto de la Europa League como de la Conference League. Un golpe deportivo y económico que reduce el horizonte de la temporada a las competiciones domésticas.

Y ahí el margen ya es estrecho. Celtic ha arrancado el campeonato a pleno gas, con pleno de victorias en liga y una ventaja de cinco puntos en la Premiership. El colchón de error de Rangers se ha reducido prácticamente a cero antes de que el calendario entre en su tramo más exigente.

Las dos últimas victorias, ante Aberdeen y Falkirk, han servido para calmar el ambiente, pero no para disipar todas las dudas. El equipo ha sumado, sí, pero sin transmitir una sensación de autoridad constante. Falta filo arriba, falta imaginación en el último pase. Lawrence Shankland ha vuelto a encontrarse con el gol, pero ni Findlay Curtis ni Yokota han logrado adueñarse de la banda derecha con actuaciones que cierren el debate.

Ahí es donde la llegada de Bouanani puede marcar una diferencia inmediata. No solo por lo que produce con balón, sino por lo que obliga a hacer al rival sin él.

Más variantes para el 4-2-3-1 de McInnes

El dibujo de McInnes, un 4-2-3-1 reconocible, pide mucho a la línea de tres mediapuntas. El ‘10’ debe conectar y aparecer entre líneas; los extremos, atacar por fuera y por dentro, ofrecer apoyo, desmarques y profundidad constante. La dirección deportiva ya ha movido piezas en esa zona.

La cesión de Thelo Aasgaard a Anderlecht, tras la llegada del surcoreano Kim Min-Su, abre hueco y define jerarquías. Kim está siendo utilizado como mediapunta, pero también puede caer al costado izquierdo. Bouanani, aunque su hábitat natural es la derecha, también se siente cómodo por dentro. Su fichaje añadiría elasticidad a la pizarra: intercambios de posición, cambios de banda, rotaciones constantes detrás del delantero centro.

La consecuencia es clara: más imprevisibilidad alrededor del ‘9’. Más líneas de pase, más apoyos entre líneas, más situaciones de uno contra uno en zonas calientes. Justo lo que Rangers no ha tenido con la regularidad necesaria.

Si el reconocimiento médico se completa sin contratiempos y la operación se cierra a tiempo, Ibrox recibirá a un futbolista que llega con algo que no se compra fácilmente: hambre de minutos y de protagonismo. En una temporada en la que la batalla europea ya se ha perdido, la pregunta es sencilla y contundente: ¿será suficiente el impacto de Bouanani para encender una remontada doméstica que, ahora mismo, parece imprescindible?