Rangers muestra señales de vida tras victoria sobre Aberdeen
Ha sido un arranque de temporada para olvidar en Rangers. Lento en los despachos, caótico en Europa y errático en el banquillo. Todo lo que podía salir mal, prácticamente ha salido mal.
El mercado se ha movido a cámara lenta, con incorporaciones contadas y sin la sensación de que el equipo estuviera realmente armado para competir desde el primer día. La aventura continental —si es que merece ese nombre— rozó lo vergonzoso: una eliminación sin carácter, sin ideas, sin orgullo. En la banda, Derek McInnes ha ido cambiando piezas, dibujos y nombres como quien lanza barro contra la pared a ver qué se queda pegado. Nada parecía cuajar.
Hasta el domingo.
Un Rangers reconocible al fin
Ante Aberdeen, por fin apareció algo que se parecía a un plan. Un Rangers sólido, serio, con menos estridencias y más oficio. No fue brillante, no fue espectacular, pero sí fue un equipo. Y eso, viendo el contexto, ya es un paso enorme.
El conjunto de McInnes supo sufrir cuando tocaba y cerró el partido con una madurez que había brillado por su ausencia en las últimas semanas. Es el tipo de victoria que no llena portadas por el resultado, sino por el mensaje: se puede competir, se puede ganar sin desmoronarse en cuanto llega la primera adversidad.
La gran incógnita ahora es si este encuentro será la base sobre la que construir o un simple oasis en medio del desierto.
Kim Min-Su y Djeidi Gassama, las chispas en ataque
En un ataque que ha ofrecido más dudas que certezas desde agosto, solo dos nombres se salvaron de la quema ante Aberdeen: Kim Min-Su y Djeidi Gassama.
Kim pidió la pelota, se ofreció entre líneas y trató de ser el eje alrededor del cual girara el juego ofensivo. Quiso la responsabilidad, algo que este Rangers ha echado de menos demasiadas veces. Gassama, por su parte, aportó energía, desborde y la sensación permanente de que algo podía pasar cada vez que encaraba. No siempre eligió bien, pero contagió vida a un frente de ataque que ha estado plano demasiados minutos esta temporada.
Fueron, en definitiva, los pocos focos de luz en una parcela que sigue necesitando ayuda urgente desde el mercado.
Polémica arbitral… solo fuera del campo
El partido dejó también una de esas jugadas que se convierten en combustible para el debate en redes sociales: el gol anulado a Kevin Nisbet. En el césped, la escena fue clara; en internet, la maquinaria de la conspiración se puso en marcha al instante.
El colegiado Matthew MacDermid tomó una decisión firme y, sobre todo, correcta en las acciones clave. En el tanto invalidado, se juntaron dos infracciones: un empujón sobre Dujon Sterling y una posición de fuera de juego. Con esos elementos, el gol no podía subir al marcador. No hubo misterio. La polémica nació más en los teclados que en el reglamento.
Un triunfo que obliga a más
La victoria aporta algo que Rangers necesitaba con urgencia: calma. Calma para trabajar, para ajustar, para fichar. Pero no puede engañar a nadie. El equipo sigue lejos del nivel que se exige en Ibrox.
El próximo examen llega ya, en Falkirk este miércoles. Ahí se verá si lo de Aberdeen fue un punto de inflexión o una simple noche en la que todo salió un poco mejor. Este tipo de triunfos de comodidad y solidez solo valen de verdad si se encadenan, si se convierten en hábito.
Mientras tanto, el club mira al mercado con una lista de deberes tan larga como inaplazable. Hace falta un delantero centro, otro extremo derecho y dos centrocampistas. No es un capricho, es una necesidad. Hay mucho trabajo pendiente para acercar esta plantilla al estándar mínimo que se le exige a Rangers.
El resultado ante Aberdeen ofrece un respiro. El reloj del mercado, en cambio, no perdona.




