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Rangers busca victoria crucial ante St Mirren en la lucha por el título

Rangers vuelve a la liga con la puntería afinada y la presión al máximo. Después de dos empates consecutivos a domicilio ante Dundee y Hearts, el equipo de Glasgow se ganó un respiro con una victoria de enorme peso emocional en Hampden Park, en la semifinal de la Scottish Cup frente a Aberdeen. Ahora, otra vez maleta en mano, viaja a Paisley para medirse a St Mirren en el SMiSA Stadium, con un objetivo tan simple como brutal: ganar para seguir respirándole en la nuca a Celtic en la lucha por el título.

St Mirren, por su parte, llega herido y obligado. Rompió una racha de cinco derrotas ligueras reaccionando ante Dundee, pero después solo pudo empatar con Hibernian y cayó por 1-0 frente a Motherwell la semana pasada. El contexto es áspero. El historial reciente frente a Rangers, aún peor: los de Ibrox han mandado con autoridad en este duelo, tanto la pasada campaña como en la actual, en la que ya se llevaron el partido de la primera vuelta con un agónico 1-0 en Ibrox decidido en el descuento.

Craig McLeish sabe lo que hay en juego. Necesita una respuesta de carácter de sus hombres para desafiar los pronósticos en la noche del sábado. El margen de error es mínimo.

Un Rangers reconocible: solidez atrás, dinamita arriba

El plan de Rangers se sostiene sobre una estructura clara: un 4-4-2 agresivo, con líneas juntas y mucho ritmo por fuera. En la portería, Ivor Pandur mantiene sin discusión el estatus de guardameta titular, incluso en las eliminatorias coperas. Viene de encajar dos goles en Dundee y otros dos en Tynecastle ante Hearts, y el reto es evidente: blindar el arco lejos de casa para que la pelea por la liga no se le escape al equipo por detalles defensivos.

En defensa, Derek McInnes parece dispuesto a corregir el experimento del último compromiso copero. Ante Aberdeen, el técnico desplazó a James Penrice al mediocampo junto a Nicolas Raskin, pero todo indica que el lateral regresará a su hábitat natural en la banda izquierda, devolviendo equilibrio a la línea de cuatro y dejando fuera del once a Tuur Rommens.

Por dentro, la pareja formada por Olwethu Makhanya y Emmanuel Fernandez se ha ganado la continuidad. El primero se ha asentado con personalidad en el eje, hasta el punto de relegar a un jugador con experiencia como Ben Godfrey a un papel secundario, más pensado para agitar el partido desde el banquillo en la segunda mitad. En la derecha, Dujon Sterling parte con ventaja para conservar su sitio por delante de Kosta Nedeljkovic, aportando profundidad y energía constante por ese costado.

El motor del equipo: Raskin, Neil y la competencia por las bandas

En el centro del campo, la pieza que puede cambiar el ritmo es Dan Neil. Tras entrar desde el banquillo en la semifinal de la League Cup, el inglés apunta a la titularidad para acompañar a Raskin. Entre ambos ofrecen un equilibrio muy valioso: salida limpia, capacidad para romper líneas y trabajo sin balón para sostener al equipo cuando se vuelca arriba.

Las bajas de Ross McCrorie y Cammy Devlin siguen pesando, pero no desarman al equipo. Tochi Chukwuani y Vanja Dragojevic continúan como recambios naturales del doble pivote, listos para reforzar el mediocampo si el encuentro se vuelve físico o si McInnes necesita cerrar el resultado.

Por fuera, el abanico es amplio pese a la lesión en la ingle de Daisuke Yokota. Las bandas se han convertido en una zona de máxima competencia, con Djeidi Gassama, Badredine Bouanani, Min-Su Kim y Findlay Curtis peleando por dos puestos. Kim tiene muchas papeletas para arrancar desde la derecha, aportando desborde y llegada al área. En la izquierda, Gassama podría imponerse a Bouanani para ofrecer un perfil más directo y vertical, clave para castigar cualquier desajuste de St Mirren cuando se vea obligado a defender cerca de su portería.

Naderi y Kelsy, una dupla que llega encendida

Arriba, la historia es otra: pura eficacia. Ryan Naderi atraviesa un momento dulce, con 8 goles y 5 asistencias en 16 apariciones en todas las competiciones. Es un delantero que se mueve entre líneas, que sabe asociarse y que, sobre todo, decide partidos. A su lado, Kevin Kelsy ha respondido con números de delantero grande: cinco tantos y una asistencia en solo 9 encuentros, aprovechando al máximo las ausencias por lesión de Lawrence Shankland y Youssef Chermiti.

McInnes no se complica. Su “clásico” dibujo con dos puntas cobra todo el sentido con esta pareja, capaz de fijar centrales, atacar el espacio y castigar cualquier error en salida de balón. Y, si el partido se atasca, queda un nombre que ya pesa en la memoria reciente de St Mirren: Bojan Miovski.

El atacante firmó el gol de la victoria en el tiempo añadido en el choque de septiembre en Ibrox, saliendo desde el banquillo. Ese papel de “super suplente” vuelve a estar sobre la mesa. Un recurso perfecto para los últimos veinte minutos, cuando las piernas pesan y los espacios empiezan a aparecer donde antes solo había bloque bajo y resistencia.

Rangers llega al SMiSA Stadium con la posibilidad real de recortar terreno en la lucha por el título y con un once reconocible, competitivo y en forma. St Mirren, con la obligación de reaccionar ante su gente. La cuestión es sencilla y brutal a la vez: ¿quién soportará mejor la presión en una noche que puede marcar el rumbo de la temporada?