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La nueva cara del USMNT se cocina en un fin de semana decisivo

Christian Pulisic, Weston McKennie y Folarin Balogun son, hoy por hoy, el escaparate del USMNT. Tres nombres que cualquier aficionado reconoce al instante. Ninguno estuvo en la primera concentración posterior al Mundial, en septiembre. Esta vez, sí. Y el contexto con el que aterrizan en Atlanta dice mucho del momento de cada uno.

Pulisic y McKennie, entre Italia y Atlanta

Pulisic y McKennie llegarán con retraso a la concentración. Motivo: Serie A. Ambos juegan el domingo antes de cruzar el Atlántico.

McKennie y Juventus visitan a Fiorentina en uno de los duelos más cargados de la jornada en Italia. Pulisic, por su parte, viaja con Milan a campo de Genoa, otro examen fuera de casa para un equipo que pelea arriba y que ha encontrado en el estadounidense un foco constante de peligro.

Cuando el último pitido suene en Florencia y Génova, los dos harán maletas y cambiarán de chip. De la tensión de la Serie A al reencuentro con viejos compañeros y la presentación oficial ante varias caras nuevas que buscan hacerse un hueco en el once de Mauricio Pochettino.

Balogun empieza a ver la luz en Mónaco

La situación de Balogun es distinta. Ha jugado bastante menos que Pulisic y McKennie, incluso teniendo en cuenta los problemas físicos que han arrastrado sus compatriotas. Sin embargo, algo empieza a cambiar para él en Monaco.

Marcó el fin de semana pasado ante Paris FC y se ganó la titularidad en el partido de Conference League frente a Nordsjaelland a mitad de semana. Más que el gol o los minutos, el mensaje: el club parece haber encontrado un plan para él.

La gran incógnita ahora es si tendrá minutos el domingo ante Le Mans. Si juega, llegará a Atlanta con ritmo. Si no, todo apunta a que el USMNT le dará el escenario perfecto para reivindicarse el próximo fin de semana frente a Haití.

Villarreal y Freeman, obligados a reaccionar

Alex Freeman y Villarreal necesitan un partido de redención. Urgente. Perder contra PSG es algo que muchos asumen como parte del calendario, pero lo del martes fue otra cosa. Un 0-6 en casa, en noche de Champions League, deja cicatriz.

Después de un golpe así, solo queda resetear, quemar el vídeo y mirar al siguiente rival. Ese siguiente rival es Getafe, antes de despedir a varios jugadores por el parón internacional.

El problema para el Submarino Amarillo es que este duelo ya no es uno más. Villarreal se ha acostumbrado a vivir en zona Champions, pero ahora mismo es noveno en LaLiga. En un campeonato tan apretado, cada punto perdido pesa el doble, y el equipo ya ha dejado demasiados por el camino mientras intentaba competir en Europa.

La presión es evidente. No solo por el marcador del martes, sino por la sensación de fragilidad que dejó. Freeman, como otros, juega no solo por los tres puntos, sino por recuperar crédito antes de ponerse la camiseta del USMNT.

Reynolds y Castaneda, escaparate antes de Atlanta

Bryan Reynolds y Santiago Castaneda llegan al parón con el foco sobre ellos tras recibir su primera convocatoria con la selección absoluta bajo el mando de Pochettino. Antes de volar a Atlanta, tienen una última oportunidad este fin de semana para justificar por qué el técnico se fijó en ellos.

Reynolds se ha asentado como carrilero en Rennes. Su rol le sienta bien: campo abierto, recorrido, agresividad. El próximo examen es Lille, un rival directo en la pelea por la parte alta de la Ligue 1. Rennes, sexto el curso pasado, vuelve a asomarse a la zona noble y marcha quinto tras nueve jornadas. El estadounidense ha tenido muchos minutos en competiciones europeas últimamente, y la cuestión ahora es si puede trasladar ese impacto con más continuidad a la liga y empujar al equipo aún más arriba.

Castaneda vive un contexto muy distinto. Nadie esperaba que Paderborn irrumpiera en la parte alta de la Bundesliga. El objetivo es mucho más sencillo y brutal: sobrevivir. De momento, lo están haciendo. Llegan al partido de este fin de semana ante Eintracht Frankfurt en la 14ª posición, una zona peligrosa pero asumible para un recién ascendido que llegó desde la 2. Bundesliga vía playoff.

En ese tipo de proyectos, la columna vertebral lo es todo. Castaneda se ha ganado su sitio en el centro del campo, aportando solidez en una zona donde los errores se pagan con descensos. Este fin de semana es, para él, otro examen y, al mismo tiempo, otro casting antes de pelear por un lugar real en la rotación del USMNT.

Los grandes ausentes, obligados a responder en sus clubes

La lista de ausentes ilustres es larga. Brenden Aaronson, Joe Scally, Tim Weah, Max Arfsten, Yunus Musah, Tanner Tessmann, Aidan Morris… y se podrían añadir algunos más. Todos con el mismo pensamiento rondando la cabeza: ¿qué más tengo que hacer?

Scally llega en el mejor momento de forma de todos ellos. Será uno de los líderes de Borussia Mönchengladbach en su duelo ante Hamburg. De todos los que se quedaron fuera, probablemente era quien tenía el argumento más sólido para estar en la lista. Su margen de maniobra ahora es claro: bajar la cabeza, seguir rindiendo, quizá seguir marcando, y obligar a que su nombre reaparezca en la convocatoria de marzo.

Weah vive una realidad parecida, con un matiz importante: liderazgo. Fue capitán de Marseille en la victoria ante Bayer Leverkusen el jueves y ahora encabeza al equipo en un partido clave frente a Lens este fin de semana. Sin llamada del USMNT, su respuesta pasa por mandar un mensaje desde el club, semana tras semana.

Para Scally, Weah y el resto, la no convocatoria escuece. Es una decisión que duele, pero no hay tiempo para recrearse en la decepción. Primero vienen Hamburg, Lens y el resto de compromisos ligueros. Después, sí, llegará el parón, el análisis, las conversaciones internas y las conclusiones.

Hasta entonces, la batalla por un sitio en el próximo USMNT no se jugará en Atlanta. Se juega, minuto a minuto, en Europa. Y algunos saben que este fin de semana puede marcar el tono de lo que les espera en marzo.