Reacción de los aficionados de Al-Ahli Saudi tras derrota ante Al-Shabab
Los aficionados de Al-Ahli Saudi no esperaron al pitido final. Ni siquiera al descanso. Bastó medio “mini-Clásico” ante Al-Shabab para que el veredicto contra Marino Pusic retumbara con fuerza en las gradas del SHG Arena de Riad.
“Pusic out”. El grito, seco y repetido, acompañó al equipo camino del vestuario, con el marcador 3-1 a favor de Al-Shabab en la duodécima jornada de la Roshn League. No era una simple protesta aislada. Sonaba a ruptura.
Un partido que encendió la mecha
El guion se torció pronto para “el Elegante”. La expulsión del guardameta Abdulrahman Al-Sanbi en el minuto 22 dejó a Al-Ahli con diez y a merced del empuje local. Con superioridad numérica, Al-Shabab no solo golpeó en el marcador; también perdonó varias ocasiones claras que pudieron convertir el descanso en una goleada sonrojante.
El 3-1 al intermedio reflejaba el dominio, pero no la totalidad del castigo que pudo caer sobre el conjunto de Yeda. Cada ocasión fallada por Al-Shabab era un suspiro de alivio para los jugadores… y un motivo más de enfado para una afición que venía cargando la mochila desde hace semanas.
Un divorcio que venía de antes
La bronca no nació en Riad. Llevaba tiempo gestándose. El nombre de Marino Pusic se había convertido en diana recurrente para una parte significativa de la grada de Al-Ahli, que ya había mostrado su descontento en otros encuentros esta temporada.
Uno de los puntos más sensibles ha sido el mercado. En especial, el fichaje del centrocampista ucraniano Artem Bondarenko, procedente de Shakhtar. Un movimiento que no terminó de convencer a muchos hinchas y que se ha utilizado como símbolo de las decisiones que cuestionan al técnico neerlandés.
El choque ante Al-Shabab, con un equipo desbordado tras la roja a Al-Sanbi y sin respuestas claras sobre el césped, actuó como detonante. El descanso se convirtió en plebiscito. Y el mensaje fue inequívoco.
Los números de Pusic, bajo la lupa
El contexto hace todavía más llamativa la reacción. Pusic asumió el banquillo de Al-Ahli al inicio de la presente temporada, tomando el relevo del alemán Matthias Jaissle. Desde entonces ha dirigido 16 partidos oficiales: 11 victorias, 4 derrotas y solo 1 empate.
Sobre el papel, un balance sólido. Pero en clubes de la dimensión y la ambición de Al-Ahli, las cifras no siempre bastan cuando la grada siente que el proyecto no encaja con sus expectativas, ya sea por juego, por decisiones tácticas o por fichajes discutidos.
En Riad, esa fractura dejó de ser un murmullo y se convirtió en un coro ensordecedor. El marcador señalaba 3-1. La atmósfera, algo mucho más grave: una afición que, a mitad de partido, ya había dictado sentencia sobre su entrenador.




