El regreso amargo de Franck Haise: derrota y triplete de Elye Wahi
El retorno de Franck Haise a su antiguo club, OGC Nice, tenía aroma de reencuentro emotivo. Acabó siendo una pesadilla táctica. Su Rennes salió goleado, desbordado y sin respuestas ante el equipo de Olivier Pantaloni, que firmó una noche redonda y sin concesiones.
En el centro del escenario, un nombre propio: Elye Wahi. El delantero de OGC Nice completó un triplete y convirtió cada error defensivo de Rennes en castigo inmediato. Jonathan Clauss y Mohamed Amoura se sumaron a la fiesta con un gol cada uno para redondear una victoria contundente de los locales.
Ni siquiera la ausencia por lesión del internacional francés Brice Samba en la portería de Rennes sirve de coartada. El problema está mucho más atrás, en la estructura, en la actitud, en la repetición de los mismos fallos. No es la primera vez esta temporada que Rennes se desploma lejos de casa en Ligue 1: ya encajó cuatro goles en Lyon y otros cuatro frente a Paris FC. La tendencia ya no es un accidente; es un patrón.
Haise no lo escondió. Lo asumió de frente y con dureza.
«Hemos encajado 13 goles en nuestros últimos tres partidos fuera de casa, cambiando el sistema, a veces incluso cambiando jugadores… pero no cambiando nuestra disciplina ni nuestra actitud en ciertos duelos», lamentó el técnico, visiblemente golpeado por la fragilidad de los suyos cuando no tienen el balón. Señaló la falta de cohesión sin rodeos. Y no se quedó ahí: también cargó contra los errores individuales en defensa que están lastrando a su equipo.
La primera parte en Niza fue un compendio de todo lo que va mal. Rennes concedió dos penaltis antes del descanso. Dos regalos, dos ejecuciones impecables de Wahi. Cada lanzamiento fue un mazazo. El marcador se fue hasta un 3-1 al descanso que reflejaba la diferencia de intensidad, de concentración y de colmillo en las áreas.
La reacción de Haise en el vestuario fue tan simbólica como elocuente.
«Al descanso, quité a dos jugadores –Przemysław Frankowski y Adrien Thomasson–, pero podría haber quitado a ocho. ¿Quién estuvo realmente en forma en la primera parte? Casi nadie», disparó el entrenador, dejando claro que no piensa proteger a nadie cuando el nivel competitivo cae de esta manera.
El mensaje es claro: el problema no se soluciona solo con pizarras distintas ni con rotaciones. Haise ha tocado el sistema, ha movido piezas, ha intentado encontrar el equilibrio, pero los desajustes se repiten. La falta de disciplina defensiva, la desconexión en los duelos y la fragilidad en los momentos clave están convirtiendo cada salida en un riesgo mayúsculo.
Mientras OGC Nice celebra la explosión de Wahi y la autoridad mostrada ante su público, Rennes mira de reojo a Europa con más dudas que certezas. El miércoles recibe a Olympiacos en la cuarta jornada de la UEFA Europa League. El calendario no espera, y la competición continental no perdona.
Con 13 goles encajados en tres desplazamientos, la pregunta ya no es qué sistema utilizará Haise. La cuestión, mucho más urgente, es si este Rennes será capaz de reconstruir su carácter competitivo a tiempo para no convertir su temporada en una caída libre.




