Resultados de la velada de artes marciales mixtas: Dhant, Tajima y Suzuki triunfan
En una noche cargada de tensión y decisiones ajustadas, la velada de artes marciales mixtas dejó cuatro historias muy distintas: remontadas, dominio silencioso, explosiones de poder y guerras tácticas que se resolvieron en las tarjetas.
Dhant remonta y tumba a Murdoch por decisión dividida
Rabindra Dhant y Kasib Murdoch firmaron una de esas peleas que se cuecen a fuego lento y explotan en los detalles. Desde el inicio, Murdoch buscó su zona de confort: cazó la pierna de Dhant, cerró el agarre y se lanzó al trabajo de suelo. Parecía tener el control con un leg lock bien encajado, mientras Dhant respondía con jabs constantes, más de supervivencia que de daño.
El combate se convirtió en una partida de ajedrez en el piso. Dhant giró la posición y amenazó con una sumisión completa, pero Murdoch se escurrió del estrangulamiento con calma de veterano. La respuesta llegó rápido: intento de rear naked choke por parte de Murdoch, bien leído y bien defendido por Dhant. La bocina del primer asalto sonó con Dhant atrapado en el suelo, pero sin ceder ni un centímetro mental.
En el segundo tramo, Murdoch mantuvo el control superior y siguió imponiendo su peso. Dhant, lejos de desesperarse, esperó su momento. Lo encontró pegado a la lona: vio un hueco, giró cadera y clavó un codazo seco en el rostro de Murdoch. Golpe claro, mensaje claro. El asalto se cerró con Murdoch aún arriba, pero con la sensación de que el indio ya había encontrado el camino para incomodarlo.
El último round arrancó con el mismo guion: Murdoch a la pierna, forzando a Dhant hacia la jaula. Pero esta vez la historia cambió en los intercambios. Dhant descargó una ráfaga de hooks de izquierda y derecha que dejó a Murdoch visiblemente tocado, aunque el británico reaccionó con orgullo, recuperó la posición de arriba y respondió con una serie de jabs hasta la campana final.
No hubo dominio abrumador de ninguno. Hubo matices, pequeños momentos que podían inclinar la balanza. Los jueces hablaron: decisión dividida para Rabindra Dhant, que se gana un triunfo trabajado y, de paso, el billete para cruzarse con Ryo Tajima.
Meng hace valer el empuje local y supera a Fukuda
Meng peleó con el peso del público de su lado, pero arrancó la noche con calma, casi fría. El primer asalto frente a Fukuda fue medido, tenso, con pocas licencias. Meng cerró la distancia en el momento justo y conectó un derechazo limpio que marcó la acción más clara de un round muy parejo.
En el segundo, la peleadora local dio un paso al frente. Apretó el ritmo, empujó a Fukuda contra la jaula y, desde ahí, encadenó golpes hasta atrapar el brazo y ajustar un estrangulamiento que parecía definitivo. Fukuda sobrevivió como pudo, tirando de instinto y orgullo para escapar de una posición comprometida que pudo haber terminado la noche.
El tercer asalto se reservó la última embestida. Con unos cuarenta segundos en el reloj, Fukuda se jugó el todo por el todo, lanzando hook tras hook, sin encontrar destino. Meng leyó el desespero, cambió el nivel, consiguió la posición superior y cerró la pelea con ground and pound desde arriba, imponiendo su autoridad en el tramo decisivo.
Cuando llegó la lectura de tarjetas, no hubo margen amplio: decisión dividida para Meng, que respondió al aliento de su gente con una victoria sufrida, pero merecida en los momentos clave.
Suzuki apaga a Larcinese y se lleva el único TKO de la noche
En una cartelera dominada por las tarjetas, Hiroto Suzuki puso el acento de contundencia. Desde el inicio quedó claro que era el más rápido. Larcinese probó con low kicks de tanteo, pero quien hizo daño de verdad fue Suzuki, con un derechazo veloz que abrió el intercambio.
El japonés no dejó de moverse, cambiando ángulos, obligando a Larcinese a reaccionar siempre un segundo tarde. El susto grande llegó con una rodilla voladora que se quedó a centímetros de conectar; de haber entrado, el combate habría terminado ahí mismo. El primer asalto se cerró con intercambio mutuo, pero con la sensación de que Suzuki marcaba el ritmo.
El segundo asalto confirmó esa impresión. Suzuki salió agresivo, variando golpes y empujando a Larcinese hacia una postura cada vez más defensiva. Tras recibir un impacto, reaccionó con instinto asesino: cambió niveles, consiguió la posición superior y, desde arriba, descargó una serie de golpes limpios que obligaron a la detención arbitral.
TKO, victoria clara y mensaje directo: cuando Suzuki acelera, pocos pueden seguirle el paso.
Tajima se impone a Koren y se cita con Dhant
Ryo Tajima y Chungreng Koren ofrecieron una batalla más táctica, de detalles finos. Desde el primer asalto, Tajima utilizó con inteligencia su ventaja de alcance. Cada intento ofensivo de Koren chocaba contra el aire o contra la guardia del japonés, que se movía con soltura y leía bien las entradas.
Koren buscó el derribo como vía de escape, pero Tajima se plantó, defendió y giró la situación. El indio acabó perdiendo estabilidad, Tajima cayó encima y descargó una lluvia de jabs desde arriba hasta el final del round, dejando claro quién mandaba en el intercambio de precisión.
El segundo asalto trajo un pequeño giro. Koren insistió con la misma fórmula: presión contra la jaula, cerrar espacios, incomodar. Por momentos lo consiguió, hasta que Tajima encontró el hueco para un derechazo limpio que lo descolocó. Aun así, el asalto terminó con Koren de nuevo empujando contra la reja y conectando algunos golpes, suficiente para seguir vivo en las tarjetas.
El tercer round mantuvo la tendencia: Koren, más suelto y expresivo, tratando de imponer su volumen; Tajima, más fino, seleccionando mejor sus momentos. No hubo final explosivo, pero sí una sensación clara de control técnico por parte del japonés.
Los jueces no dudaron: decisión unánime para Ryo Tajima, que se gana el derecho a enfrentarse a Rabindra Dhant en un duelo que promete choque de estilos y un nivel táctico aún mayor.
Park castiga a Abduveva y se lleva una unánime de mucho desgaste
El combate entre Bohyun Park y Abduveva fue una prueba de resistencia tanto como de técnica. El primer asalto se desarrolló con equilibrio: ambas encontraban pequeños huecos, intercambiaban golpes sueltos y evitaban cometer errores graves. Nada espectacular, pero sí muy ajustado.
Todo cambió en el segundo. Abduveva tomó la iniciativa en el clinch, buscó el agarre y soltó varias patadas al torso de Park, intentando romperle el aire y el ritmo. La surcoreana aguantó, esperó su momento y, cuando lo vio, castigó. Un jab potente le abrió la nariz a Abduveva y cambió el tono de la pelea. Desde ahí, Park cerró el asalto con golpes claros que inclinaron el combate a su favor.
Antes del último round, el equipo médico revisó a Abduveva, que sangraba de forma evidente. Le dieron luz verde para seguir y ella no dudó. Park salió a oler la sangre, literalmente: la encerró contra la jaula, insistió en el derribo y la mantuvo bajo presión constante. Abduveva se negó a rendirse, defendió como pudo, pero la hemorragia obligó a un tiempo muerto. Volvió, orgullosa, para terminar la pelea de pie.
La campana final solo confirmó lo que el desarrollo había sugerido: decisión unánime para Bohyun Park, que se lleva una victoria trabajada, de desgaste, de esas que construyen confianza y reputación.
En una noche de decisiones ajustadas y estilos enfrentados, quedaron claras dos cosas: los jueces tuvieron trabajo extra y varios nombres —Dhant, Tajima, Suzuki, Meng, Park— empiezan a perfilarse como protagonistas de la próxima gran cita. La pregunta es quién de ellos será capaz de transformar estas victorias sufridas en dominio absoluto cuando el nivel vuelva a subir.




