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Richarlison excluido de la lista del Tottenham para la Premier League

El Tottenham Hotspur hizo oficial su lista para la Premier League y el nombre que falta lo dice todo: Richarlison. El delantero de 29 años, máximo artillero del equipo la pasada temporada con 11 goles en 32 partidos, queda ahora en un limbo profesional tan evidente como incómodo.

En la relación de inscritos aparecen jugadores lesionados como Simons y Odobert. Richarlison, ni rastro. Ni como apuesta a medio plazo, ni como recurso de fondo de armario. Fuera. Una decisión que llega después de un verano marcado por sus reiteradas exigencias públicas de salir del club.

De Zerbi se lava las manos… y señala al jugador

Roberto De Zerbi no quiso asumir la autoría de la exclusión, pero tampoco perdió la ocasión de marcar distancias con la actitud del brasileño durante toda la pretemporada. Fiel a su estilo directo, el técnico explicó ante los medios que la ruptura venía de lejos.

«No fue mi decisión. Es la decisión normal», aseguró el exentrenador de Brighton y Marseille. «Creo que Richarlison decidió todo él solo. Habló conmigo al inicio de la pretemporada y me dijo que su idea y su deseo era irse. Al final trajimos a otro delantero y, como dije al principio de la pretemporada, quiero mantener solo a los jugadores que quieran quedarse, que estén orgullosos y con la pasión adecuada para estar aquí».

El mensaje fue tan claro como frío. Para De Zerbi, el punto de no retorno lo marcó el propio jugador con su postura desde el primer día de trabajo.

La directiva decide, el banquillo marca la línea

El entrenador también se encargó de recordar que la inscripción oficial de la plantilla no depende de él, sino de los despachos del club. Su discurso, no obstante, dibuja con nitidez la frontera entre lo que tolera y lo que no en su vestuario.

«Luego, todo lo demás y otros problemas no son asunto mío ni es mi trabajo. Es responsabilidad del club. No puedo decir nada porque no decidí nada. El mensaje de Richarlison desde el inicio de la temporada ha sido muy claro. Lo acepté y para mí no hay nada más que decir».

La caída de Richarlison resulta especialmente llamativa si se mira el calendario reciente: comenzó como titular en el primer partido de la campaña, ante el Brentford. De punta de lanza a descarte administrativo en cuestión de semanas.

Nuevos fichajes, nuevo orden

La competencia también ha cambiado el paisaje. La llegada de Omar Marmoush desde Manchester City, el aterrizaje de Mykhailo Mudryk cedido por Chelsea y el fichaje de Savio, también procedente del City, han reordenado la jerarquía ofensiva. Y el brasileño ha quedado al final de la fila.

El club ha invertido en dinamita nueva. De Zerbi, en coherencia con su discurso, prefiere rodearse de jugadores alineados con el proyecto antes que retener a una figura descontenta, por muy contrastado que sea su rendimiento.

«Si no quieres quedarte aquí, no quiero seguir hablando en la rueda de prensa. Sal fuera, tienes la libertad de salir. Si no quieres quedarte, ¿por qué tenemos que mantenerte en la lista? ¿Por qué tienes que quedarte? Yo no soy Vinai, no soy el director deportivo, soy el entrenador y me gustaría trabajar con gente hambrienta, aunque no juegue, pero feliz de estar en este club».

Un vestuario para los “hambrientos”.

El caso Richarlison se convierte así en el primer gran pulso de poder en la era De Zerbi en el Tottenham. El técnico fija un código: compromiso total o puerta de salida. El club, al dejar fuera de la lista a su máximo goleador reciente, respalda con hechos esa línea dura.

El brasileño, mientras tanto, observa cómo la temporada arranca sin él en el escaparate principal. El Tottenham ya se mueve con nuevos nombres en ataque. La pregunta es si Richarlison encontrará pronto un destino a la altura de su talento o si este será el punto de inflexión definitivo en su carrera en la élite.