Richarlison y su regreso a Vasco da Gama: Tottenham se niega a liberarlo
Richarlison vive días de vértigo. El brasileño presiona para regresar a Vasco da Gama, el club que lo vio crecer, pero se ha topado con un muro frío y firme en Londres: Tottenham Hotspur no piensa liberarlo gratis.
El delantero, de 29 años, ha encadenado oportunidades perdidas desde el tramo final del mercado de fichajes en Inglaterra. Tottenham intentó colocarlo en una operación a varias bandas, incluyéndolo en un intercambio por Iliman Ndiaye. La idea era clara: salida de Richarlison, llegada de Ndiaye. Pero el plan se desmoronó cuando el brasileño no alcanzó un acuerdo contractual con Everton.
El efecto dominó fue inmediato. Ndiaye acabó fichando por Manchester City y el equipo de Roberto De Zerbi se vio obligado a buscar otra solución en ataque, recurriendo a Mykhaylo Mudryk, cedido desde Chelsea con opción de compra. Mientras tanto, Richarlison se quedaba en tierra de nadie.
El siguiente tren fue Turquía. Surgió Trabzonspor, apareció una nueva puerta de salida… y volvió a cerrarse. Sin acuerdo, sin viaje, sin nuevo comienzo. Ahora el objetivo del atacante es mucho más emocional: vestirse de nuevo la camiseta de Vasco da Gama.
En Brasil dan por hecho que el jugador ya ha pactado las condiciones personales con el club carioca. Incluso se ha filtrado que el propio Richarlison estaría intentando forzar la cancelación de su contrato con Tottenham para allanar el camino. Pero el reloj aprieta. El mercado de verano en Brasil se cierra este viernes por la noche, y el margen para maniobrar es mínimo.
Desde Inglaterra, BBC Sport ha dibujado un escenario áspero: jugador y club están “en disputa por los nueve meses restantes de su contrato”. No es solo una cuestión de fechas. Es dinero, control y poder de negociación.
Tottenham se planta
El brasileño, según las mismas informaciones, “explora sus opciones” y está “deseoso de ser liberado de su contrato”. Su deseo es claro: salir libre, firmar con Vasco y empezar de cero sin que nadie tenga que pagar un traspaso.
En las oficinas de Tottenham la visión es radicalmente distinta. El club no contempla esa posibilidad. No ahora. No en estas condiciones.
Las conversaciones entre la entidad y los representantes del jugador siguen en marcha, pero el asunto se ha endurecido en los últimos días. El club londinense considera irreal la idea de dejarlo marchar sin compensación económica. Y hay un matiz clave que refuerza su postura: Tottenham dispone de una opción unilateral para ampliar el contrato de Richarlison por 12 meses, hasta el final de la próxima temporada.
Ese detalle cambia el tablero. No solo quedan nueve meses; potencialmente queda un año más. Y el club, según las filtraciones, tampoco está dispuesto a negociar una indemnización a la baja por el resto del vínculo. En otras palabras: o llega una solución que satisfaga a Tottenham, o Richarlison seguirá siendo jugador de los Spurs, al menos sobre el papel.
La conversación con De Zerbi que lo cambió todo
En medio de este pulso contractual, Roberto De Zerbi aportó contexto deportivo y humano. El técnico explicó una charla clave que mantuvo con Richarlison al inicio de la pretemporada.
“Al principio de la pretemporada hablé con Richarlison y le pregunté si quería ampliar su contrato porque yo estaba contento de mantenerlo con nosotros”, relató el entrenador. “Él no quiso”.
La confesión desnuda el punto de ruptura. De Zerbi contaba con él. Lo valoraba.
“Richarlison es un buen jugador, sí. Fue importante la temporada pasada, muy importante. Es un buen tipo, sí. Pero al final tuve que frenarme a mí mismo a la hora de presionar a los jugadores si ellos me muestran que quieren irse”.
El mensaje es contundente: el técnico no va a construir su proyecto alrededor de alguien que mira hacia otra parte. El lamento aparece, pero no condiciona el plan. “Lo siento por él, pero tenemos que pasar página y trabajar con Dominic Solanke y Omar Marmoush”.
Mientras De Zerbi mira hacia adelante, Richarlison mira hacia atrás, hacia Brasil, hacia Vasco da Gama. Entre ambos, Tottenham levanta una barrera contractual que, a pocas horas del cierre del mercado brasileño, amenaza con dejar al delantero atrapado en un limbo incómodo: lejos del club que desea y sin un rol central en el que todavía le paga el sueldo.
La pregunta ya no es solo si Richarlison logrará volver a Vasco. La cuestión es qué versión del jugador quedará al otro lado si este pulso con Tottenham se prolonga más de la cuenta.




