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Robert McCracken y el futuro de Joshua y Fury

Robert McCracken, el entrenador que moldeó a Anthony Joshua desde el boxeo amateur hasta la cima del peso pesado mundial, no quiere saber nada del ruido que rodea al posible supercombate con Tyson Fury. Para él, la decisión pertenece a una sola esfera: la de los propios púgiles.

“No es asunto de nadie más si quieren pelear o no”, dijo en declaraciones a Sky Sports, cortando de raíz el debate sobre obligaciones morales, legados incompletos o presiones externas. Joshua y Fury, sostiene, ya se han ganado el derecho a elegir.

El supercombate que todo el mundo exige… salvo los protagonistas

Frank Warren asegura que los términos están acordados y que solo “esperan a AJ”. Eddie Hearn, por su parte, ha reabierto conversaciones para llevar la pelea a Wembley Stadium. El tablero parece listo, los promotores empujan, las cadenas de televisión se relamen y las redes hierven.

En medio de ese torbellino, McCracken baja el volumen.

“Tuve una carrera como boxeador y luego miras atrás y piensas en lo que quizá deberías haber hecho o no”, reflexiona. “La mayoría de las veces las cosas terminan como deben. Pero depende de los boxeadores si quieren enfrentarse y tratar de superarse el uno al otro”.

No habla de cláusulas, ni de porcentajes, ni de sedes. Habla de voluntad. De orgullo. De dos campeones que ya han demostrado quiénes son, con o sin esa noche soñada.

“Creo que ambos se han probado a sí mismos”, remarca. Y aun así, reconoce el poder de este posible choque: “Todo el mundo habla de ello, pone el boxeo en el mapa y eso es genial para el boxeo. Mientras el boxeo esté en primera plana y en las noticias, es algo muy positivo”.

Insultos, presión y un Joshua que, según McCracken, no rehúye a nadie

Tyson Fury ha alimentado el fuego desde la distancia. En redes sociales llegó a llamar “cobarde” a Joshua por la demora en cerrar el acuerdo. El mensaje caló en la conversación pública. No en McCracken.

El técnico que lo acompañó hasta el oro olímpico y los títulos mundiales lo tiene claro: Joshua no es de los que se esconden.

“Con Anthony Joshua, por lo que viví con él, estaba encantado de pelear con cualquiera”, afirma. “Todo dependía de cómo se presentaba la pelea y de qué era lo mejor para él. Así es como los boxeadores miran las cosas hoy en día”.

McCracken ya no forma parte del equipo de Joshua, pero observa el panorama desde la distancia con la sensación de que, esta vez sí, el combate puede cristalizar.

“No he estado involucrado con Joshua desde hace tiempo, pero parece que va a suceder. Ojalá ocurra y entonces todos podrán disfrutarlo”.

Dos veranos, dos sensaciones muy distintas

El camino reciente de ambos también alimenta la narrativa. Fury viene de un triunfo cómodo, una detención clara ante Mariusz Wach que reforzó la idea de un campeón dominante, en control, sin sobresaltos.

Joshua vivió otra cosa. Tuvo que levantarse dos veces de la lona antes de noquear a Kristian Prenga. Ganó. Y en el boxeo, el nocaut suele tapar muchas grietas. Pero la actuación dejó dudas, ruido, críticas.

Para McCracken, ese ruido puede convertirse en gasolina.

“Joshua viene de una actuación que no fue muy buena, pero consiguió el nocaut y al final eso es lo que realmente importa”, explica. “Querrá demostrar que la gente está equivocada, a todos los que dudan”.

Hoy, admite, Fury parte por delante.

“Tyson sería el favorito en este momento por sus resultados recientes y su forma. Si lo piensas bien, es fascinante ver hasta dónde ha llegado todo esto y el tiempo que ha llevado poner esta pelea en marcha”.

La sensación es clara: el contexto empuja, la narrativa hierve, el reloj corre. Y los dos pesos pesados se acercan a ese punto de no retorno donde ya no hay margen para más excusas.

‘A Night of Solidarity’: cuando el boxeo es mucho más que un negocio

McCracken habló con Sky Sports antes de ‘A Night of Solidarity’, una velada de boxeo de estilo olímpico que se celebrará el 13 de noviembre con un objetivo muy distinto al de un supercombate en Wembley: mostrar el poder unificador del deporte y recaudar fondos para causas que nacieron del dolor.

El evento honra a la comunidad de North Kensington tras la tragedia de Grenfell Tower. En aquellos días oscuros, los clubes de boxeo y otras entidades deportivas locales abrieron sus puertas, ofrecieron refugio, estructura, espacios seguros para jóvenes y apoyo a quienes lo habían perdido casi todo.

El London Fire Brigade Boxing Club (LFB) ha trabajado mano a mano con comunidades de todo Londres, usando el boxeo como herramienta para dar disciplina, propósito y pertenencia a los más jóvenes, mezclándolos en el gimnasio con bomberos de base en un gesto de solidaridad tangible.

‘A Night of Solidarity’ pretende celebrar ese esfuerzo conjunto y unir a todos esos actores en una misma noche, reconociendo el papel clave tanto del LFB Boxing Club como de los clubes de las zonas más golpeadas por el incendio de Grenfell.

La velada recaudará fondos para organizaciones deportivas locales, para la Firefighter’s Charity y contará con 12 combates: un equipo selecto del LFB frente a un combinado de North Kensington, con hombres, mujeres y jóvenes de distintos clubes de la zona y del resto de Londres.

Mientras el mundo del boxeo aguarda noticias definitivas sobre Joshua y Fury, McCracken se mueve en otro frente: uno donde los guantes no solo reparten gloria, sino también comunidad, memoria y futuro. Y ahí, no hacen falta cláusulas ni porcentajes para entender qué está realmente en juego.