Rodri explica su decisión: por qué eligió al Barça en vez del Real Madrid
El verano dejó una herida abierta en el Santiago Bernabéu. Real Madrid se lanzó con todo a por Rodri, se vio favorito durante semanas, se sintió cerca… y terminó viendo cómo el centrocampista se vestía de blaugrana y firmaba por el eterno rival. Un golpe doble: fracaso deportivo y refuerzo directo para Barcelona.
Meses después, el propio Rodri ha explicado en una entrevista con Mundo Deportivo cómo vivió aquel verano agitado y, sobre todo, por qué decidió rechazar la llamada del club blanco.
Unas vacaciones sin paz y una decisión puramente deportiva
Rodri admitió que lo que debía ser un descanso se convirtió en un laberinto de decisiones. Nada de tumbona y calma. Hubo análisis, llamadas, dudas, presión. Dos gigantes del fútbol mundial tirando de cada brazo.
El centrocampista dejó claro que su elección tuvo un eje central: el proyecto deportivo. No habló de dinero, ni de polémicas externas. Habló de fútbol, de crecimiento, de dónde veía más margen para ganar y evolucionar como jugador.
Rechazar al Real Madrid nunca es un gesto menor. Rodri lo sabe y lo subraya: decir “no” a un club de ese tamaño cuesta, más aún cuando, según sus propias palabras, el trato fue ejemplar en todo momento. Respeto, insistencia, proyecto claro. Aun así, la balanza terminó inclinándose hacia Barcelona, donde Deco y Hansi Flick fueron decisivos. El director deportivo y el entrenador le transmitieron una idea de equipo, de rol y de futuro que terminó de inclinar su decisión.
El fichaje, visto desde fuera, parecía una batalla de mercado. Desde dentro, para el jugador, fue una cuestión de dónde podía “ganar y crecer más como futbolista”. Esa frase resume el núcleo de su elección.
Mourinho, respeto mutuo y una llamada difícil
En el relato de Rodri aparece una figura clave: Jose Mourinho. El técnico del Real Madrid habló con él antes de la decisión y volvió a hacerlo después, cuando el jugador ya había elegido el camino blaugrana.
Rodri evita desvelar detalles íntimos de esas conversaciones, pero sí deja claro el tono: Mourinho le transmitió su deseo de tenerlo en el equipo y le explicó qué podía aportar al conjunto blanco. Hubo cercanía, claridad y, otra vez, buen trato.
Cuando la decisión estuvo tomada, Rodri no se escondió. Cogió el teléfono y llamó al entrenador portugués para agradecerle el interés y la forma en que el club había llevado todo el proceso. Un gesto que habla tanto de la educación del jugador como del respeto que siente por uno de los técnicos más influyentes de las últimas décadas.
El centrocampista no escatima elogios: considera a Mourinho un gran entrenador y advierte que este Real Madrid será un rival durísimo en la lucha por la liga. No hay rencor, no hay cuentas pendientes. Solo la certeza de que, en el campo, los blancos serán un adversario feroz.
El Balón de Oro, al margen de la batalla
En medio de este contexto, había un elemento que muchos miraban de reojo: la decisión de Real Madrid de boicotear la gala del Balón de Oro 2024, en la que Rodri salió ganador. Fácil pensar que ese gesto pudiera influir en su visión del club.
El propio jugador se encargó de cerrar esa puerta. Dejó claro que esa postura del Real Madrid no tuvo ningún peso en su decisión veraniega. Su elección, insiste, fue deportiva, tomada antes y al margen de cualquier ruido mediático posterior.
Rodri ya está en Barcelona, integrado en un vestuario que lo ve como pieza de presente y de futuro. Real Madrid, mientras tanto, deberá convivir con la idea de que peleó por él, lo sedujo deportivamente… y aun así lo vio cruzar al otro lado de la trinchera. En un clásico que ya viene cargado de historia, el próximo capítulo lo escribirá un centrocampista que un día tuvo que decir “no” al Bernabéu y “sí” al Camp Nou.



