logo

Roma se rinde a Gasperini: un cambio en el poder del banquillo

La Roma ha arrancado la temporada con un aire distinto. No es solo cuestión de resultados, sino de sensación de control, de idea clara, de autoridad desde el banquillo. Gian Piero Gasperini ha aterrizado en la capital y, en pocas semanas, ha dejado una huella que otros entrenadores necesitaron meses —o nunca— para imponer.

En Verona, en el Stadio Marcantonio Bentegodi, la imagen fue elocuente: Gasperini en la banda, gesticulando sin descanso, corrigiendo, ordenando, casi dirigiendo cada movimiento como si estuviera sobre el césped. La Roma respondió. Equipo compacto, agresivo, reconocible. Un sello.

Un técnico con más poder que Mourinho

Lorenzo Bettoni y Wayne Girard han puesto el foco precisamente ahí: en el peso que Gasperini ha ganado dentro del club en tiempo récord. Hablan de una influencia creciente, de un técnico que no solo manda en el vestuario, sino que empieza a marcar la línea en la planificación deportiva, en las decisiones de fondo, en la identidad del proyecto.

La comparación es inevitable: incluso más poder del que tuvo José Mourinho. El portugués arrastraba carisma, títulos y una dimensión mediática enorme, pero su Roma vivió siempre entre tensiones, equilibrios frágiles y un fútbol muchas veces condicionado por el resultado inmediato. Con Gasperini, la sensación es otra: estructura, método, una idea que se impone por repetición y convicción.

Eso abre un escenario distinto para las ambiciones del club. Una Roma que no solo sueña con entrar en Champions, sino que empieza a preguntarse hasta dónde puede llegar si mantiene este nivel de juego y de autoridad desde el banquillo durante toda la temporada.

El proyecto Malen: de delantero interesante a amenaza histórica

En ese contexto aparece un nombre propio: Donyell Malen. Bettoni y Girard se detienen en él como la pieza que puede convertir a esta Roma en algo más que un equipo incómodo. Gasperini ve en el delantero un potencial todavía por explotar y un perfil ideal para su fútbol: movilidad constante, ataques al espacio, capacidad para recibir entre líneas y romper defensas con un solo desmarque.

La pregunta es directa: ¿puede el técnico transformar a Malen en un goleador de cifras históricas? El listón está claro y tiene nombre propio: Gonzalo Higuaín y sus 36 goles en una sola temporada de Serie A, una marca que parece blindada desde hace años.

Gasperini ya ha demostrado en otros banquillos que sabe exprimir al máximo a sus atacantes. Con estructuras ofensivas muy trabajadas, automatismos en los movimientos y un volumen de ocasiones alto, sus equipos suelen disparar las estadísticas de los delanteros. Si Malen se adapta del todo al sistema, si afina la puntería y mantiene la confianza, el debate dejará de ser teórico.

¿Un candidato al título… con un goleador de récord?

La temporada aún está en pañales. Queda un mar de jornadas, lesiones, baches de forma y noches complicadas lejos de casa. Bettoni y Girard lo subrayan: hablar de récords y de Scudetto en septiembre siempre tiene algo de riesgo.

Pero el fútbol vive de señales, y las que emite esta Roma son fuertes. Un entrenador con mando real en el proyecto. Un equipo que asimila rápido una idea exigente. Un delantero con margen de crecimiento al que quieren llevar al límite de sus capacidades.

La cuestión ya no es solo si Malen puede acercarse a los 36 goles de Higuaín. La cuestión es otra, más incómoda para los rivales: si la Roma mantiene este ritmo, esta convicción y este nivel de juego, ¿cuánto tardará la Serie A en empezar a hablar de ella como una auténtica aspirante al título?