logo

Sean Sharaf noquea al campeón olímpico Gable Steveson en UFC 331

Sean Sharaf firmó una de las mayores sorpresas en la historia de la UFC: noqueó al campeón olímpico Gable Steveson en apenas 12 segundos.

El combate ni siquiera tuvo tiempo de asentarse. Steveson, en su quinta pelea profesional tras arrasar como luchador en la universidad y en los Juegos Olímpicos, dio un paso al frente, midió la distancia… y lo pagó carísimo. Sharaf soltó un gancho de izquierda demoledor que lo derribó de inmediato. El oro olímpico cayó rígido a la lona, completamente descolocado, mientras su rival se lanzaba a rematar. El árbitro reaccionó al instante y detuvo la pelea sin dudar.

Jon Anik lo describió al momento como “el mayor de los bombazos”.

No exageraba. Las casas de apuestas tenían a Sharaf como claro perdedor, con cuota 12, mientras Steveson aparecía como favorito aplastante, a 1.06, uno de los proyectos más promocionados de todo el deporte. Toda esa narrativa saltó por los aires en menos de un suspiro, con Steveson inconsciente y el público en shock.

Joe Rogan no pudo contenerse al ver la repetición. “Dios mío, la forma en que se le fue la cabeza hacia atrás, está completamente noqueado”, soltó en la retransmisión, mientras el ex campeón Daniel Cormier calificaba la escena de “muy dura” de ver. El impacto fue tan limpio como brutal.

Sharaf, ex marine de Estados Unidos, se derrumbó emocionalmente en cuanto entendió lo que acababa de lograr. Gritó a pleno pulmón desde el centro del octágono: “No estoy sorprendido, hijos de p---”. Luego, ya algo más calmado, dejó claro cuánto significaba esta victoria para él: “Me siento increíble. Trabajé tan duro, recé tan duro, creí en mí cuando nadie creía en mí”.

Steveson, pese al nocaut, consiguió abandonar el octágono por su propio pie, un pequeño alivio en una noche que rompe de golpe la narrativa de invencibilidad que le rodeaba.

Una velada de nocauts en serie

El caos no terminó ahí. La cartelera principal de UFC 331 se convirtió en un festival de definiciones tempranas. El veterano Patricio Pitbull se impuso a Doo Hoo Choi con una actuación dominante, firmando también un nocaut en el primer asalto que confirmó que su pegada sigue vigente a este nivel.

En el combate coestelar, Arman Tsarukyan dio un golpe de autoridad en la división de peso ligero. Tenía enfrente a Mauricio Ruffy, un noqueador temible, pero fue el armenio quien marcó el ritmo desde el inicio. Controló casi todo el primer asalto con su lucha, imponiendo presión y posición, aunque encajó un golpe temprano que le dejó una notable hinchazón bajo el ojo.

Parecía que el round se iba a cerrar con dominio silencioso de Tsarukyan, sin grandes sobresaltos. Entonces llegó el mazazo. A segundos de la campana, encontró el espacio, clavó un codazo devastador y apagó las luces de Ruffy al instante. El brasileño quedó tendido boca arriba, inmóvil, mientras el público estallaba.

“Lo acaba de mandar al reino de las sombras… es simplemente espectacular”, exclamó Rogan en la narración, mientras las repeticiones mostraban una y otra vez el impacto del codo.

En una sola noche, UFC 331 dejó un mensaje claro: las apuestas, la fama y los pronósticos sirven de poco cuando se cierra la jaula y un solo golpe puede cambiarlo todo.