Selección Argentina prepara triple función sin Messi
La Selección Argentina se prepara para un regreso extendido a casa. La AFA trabaja en un plan para disputar una serie de tres partidos amistosos en territorio argentino durante la ventana FIFA que va del 21 de septiembre al 6 de octubre, según adelantó ESPN Argentina. Será el primer gran ensayo de Lionel Scaloni sin Lionel Messi al mando y con el recuerdo todavía fresco de la final del mundo perdida ante España.
El Monumental, punto de partida
El primer partido ya tiene escenario tentativo: El Monumental. El rival saldrá de un seleccionado sudamericano o de la CONCACAF, un cruce pensado para un marco grande y para un equipo que necesita volver a mirarse a los ojos con su gente después del golpe de julio.
Los otros dos encuentros apuntan al interior. Córdoba y Rosario pican en punta para recibir a la Albiceleste en su “gira” nacional. No será un tour internacional, pero sí un recorrido simbólico: llevar al campeón vigente de América y subcampeón del mundo a plazas históricas del fútbol argentino.
De Asia a casa: el efecto Messi
En la edición matutina de Sportscenter, el periodista Diego Monroig contó que la Selección tiene “un 90 por ciento de chances” de jugar toda la ventana en suelo argentino. No se trata de un simple cambio logístico: es la consecuencia directa del giro más fuerte de este ciclo, la decisión de Messi de poner fin a su carrera con la Selección.
Con el adiós del capitán, se derrumbaron los planes de una gira por Asia. Había un amistoso ante China “casi confirmado”, según las mismas fuentes, que ya no verá la luz. La AFA, que había avanzado con la idea de capitalizar el tirón global del 10 en mercados lejanos, ahora reordena prioridades: consolidar la transición puertas adentro, con la gente cerca y el nuevo liderazgo todavía en construcción.
Un calendario apretado y una transición obligada
La ventana de septiembre-octubre no será un simple desfile de homenajes ni un paseo de pretemporada. Para Scaloni, representa una plataforma clave para retocar su libreto. Viene de una final del mundo perdida por la mínima ante España, un 1-0 que dejó cicatrices tácticas y emocionales. Ahora, con margen para probar y sin la figura que durante años resolvió partidos por sí solo, el cuerpo técnico debe reimaginar el equipo.
La exigencia no se detiene ahí. Otra fecha FIFA asoma rápido, entre el 9 y el 17 de noviembre. La seguidilla marca un tramo de laboratorio intenso antes de que empiece el calendario 2027, cuando ya no habrá espacio para tanteos y las competencias oficiales volverán a marcar el pulso.
El mensaje interno es claro: no se trata solo de reemplazar nombres, sino de instalar una nueva generación en un contexto de máxima responsabilidad. Sin Messi, cada partido se vuelve un examen de carácter.
El rompecabezas del Mundial y el pedido de Argentina
Mientras se arma la agenda de amistosos, en los despachos se juega otro partido. CONMEBOL negocia con FIFA el reparto definitivo de plazas para el próximo Mundial. El eje del debate es delicado: qué hacer con los cupos automáticos de Argentina, Uruguay y Paraguay como coanfitriones del torneo.
La discusión es simple en el papel, pero compleja en sus consecuencias: esos tres lugares, ¿se descuentan de las tradicionales cinco plazas y media de Sudamérica o se suman a ellas? De esa definición dependerá cuán competitiva y extensa será la eliminatoria.
Argentina, de todos modos, ya dejó su postura sobre la mesa. Más allá del boleto asegurado por ser anfitrión, la AFA pidió disputar la clasificación completa. No quiere mirar el torneo desde la tribuna mientras el resto del continente pelea. Pretende jugar todo el proceso, sostener el nivel competitivo y evitar que la Selección pase largos tramos sin partidos oficiales de peso.
El escenario abre una pregunta de fondo: ¿cómo se reconstruye una potencia mundial, sin su emblema histórico, mientras discute su lugar en el próximo Mundial y se expone al juicio permanente de su gente en casa? La respuesta empezará a escribirse, justamente, en esos tres partidos de septiembre y octubre, con el Monumental, Córdoba y Rosario como testigos.




