Sheffield United rompe 44 años de maleficio ante Wrexham
Sheffield United necesitó 44 años para volver a tumbar a Wrexham en liga. Lo hizo por la mínima, 1-0, en un duelo áspero, tenso, muy lejos del intercambio de golpes que ambos ofrecieron la temporada pasada en la Championship.
Nada que ver con aquellos dos choques recientes que dejaron 11 goles. Esta vez, solo cinco tiros a puerta entre los dos equipos. Y casi todo el peligro llevó el mismo sello: el de los Blades.
Donovan manda, Brereton Díaz decide
El equipo de Chris Wilder encontró el timón ofensivo en Romelle Donovan. El cedido por Brentford pidió la pelota, aceleró ataques, se ofreció entre líneas y marcó el ritmo cada vez que Sheffield United cruzó la divisoria.
Pero el partido, como tantas veces, se decidió en el área. Y ahí apareció Ben Brereton Díaz.
El chileno-inglés cazó un rechace tras un disparo de Jordan Ayew, que había obligado a intervenir al guardameta, y empujó el balón a la red. Tercer gol en tres partidos consecutivos ante Wrexham: ya les había marcado dos veces la pasada campaña con la camiseta del Derby. Nuevo escenario, mismo verdugo.
El tanto hizo justicia al dominio local y encendió Bramall Lane. Wrexham, superado en el primer tramo, sobrevivía más por resistencia que por convicción.
Un penalti que se quedó en nada
Poco después del 1-0, Sheffield United reclamó con fuerza lo que pareció una oportunidad de oro para sentenciar. Dominic Hyam derribó a Harrison Burrows dentro del área en una acción que desató protestas encendidas de jugadores y grada.
El árbitro, firme, dejó seguir. Nada de penalti.
La decisión mantuvo con vida a Wrexham, que se marchó al descanso aún agarrado al marcador, pese a haber concedido demasiados metros y demasiadas ocasiones a un rival más agresivo, más claro en sus ideas y más cómodo con la pelota.
Wrexham reacciona tarde
Phil Parkinson movió ficha al descanso. Sam Smith entró en escena y, con él, el conjunto galés ganó algo de aire y presencia ofensiva. El equipo dio un paso adelante, al menos en actitud y en metros.
La posesión se equilibró, las segundas jugadas dejaron de ser un monopolio del Sheffield United y el partido se jugó algo más cerca de Wes Foderingham. Pero la sensación de amenaza real apenas apareció.
Wrexham solo fue capaz de poner a prueba al portero en el minuto 96. Un disparo tardío, más fruto de la desesperación que de un plan sostenido. Demasiado poco para un equipo que ya acumula cinco salidas sin ganar. Demasiado tarde para rascar algo en un estadio que nunca terminó de intimidarse.
La tabla se mueve… y el calendario aprieta
El triunfo impulsa a Sheffield United hasta la décima plaza, a solo un punto de los puestos de play-off, a la espera de lo que depare el resto de la jornada. Sin brillo excesivo, pero con solidez y un goleador en racha, los Blades se colocan en la estela del grupo que manda.
Para Wrexham, el panorama es menos amable. Sigue en la 17ª posición y encara un tramo delicado del calendario: Middlesbrough y Wolves en los próximos ocho días, eso sí, con el consuelo de jugar en casa.
Hoy rompió un maleficio de 44 años… pero en contra. La pregunta ahora es si este golpe lejos de su estadio será solo una piedra en el camino o el aviso de que la temporada puede torcerse cuando el margen de error empieza a encogerse.




