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Sonny Baker desarma a Glamorgan en Cardiff

En un día pesado, húmedo y hecho a la medida de los lanzadores, el Rothesay County Championship en Sophia Gardens encontró su chispa al final: Sonny Baker, recién liberado del grupo de Test en Lord’s, aterrizó como “supersub” y desarmó a Glamorgan en un abrir y cerrar de ojos.

Hampshire, que había sido eliminado por apenas 162 en 40.2 overs, se marchaba del campo con la sensación de haber dejado escapar otra oportunidad. Minutos después, esa misma cifra empezó a parecer casi lujosa. Glamorgan cerró el primer día en un delicado 111-7 en 38 overs, con los locales sumando 3 puntos y Hampshire 2.

Un día para los lanzadores

La atmósfera lo decía todo: cielo bajo, humedad, y un terreno que nunca terminó de confiar en los bateadores. Cada bola parecía esconder una trampa.

Hampshire, consciente de las condiciones, dejó fuera a Felix Organ para incluir al seamer James Fuller, mientras Scott Currie iniciaba el partido a la espera del visto bueno para que Baker abandonara el compromiso con Inglaterra. Glamorgan, por su parte, recuperó a Dan Douthwaite para su primer partido de bola roja en dos años en lugar del lesionado Andy Gorvin, y apostó por el pakistaní Mir Hamza —que ya había pasado brevemente por el club en 2024— como extranjero, en sustitución del neozelandés Ray Toole.

El inicio marcó el tono. Nick Gubbins cayó pronto, cazado en el slip por Timm van der Gugten antes de una breve interrupción por mala luz. Toby Albert (10) resistió con carácter, pero Zain Ul Hassan le arrancó el off-stump y dejó claro que el margen de error era mínimo.

Ali Orr y Jake Lehmann intentaron recomponer la entrada. Fue un respiro corto. Ul Hassan atrapó lbw a Orr por 35, y a partir de ahí Lehmann se quedó prácticamente solo en la trinchera. El australiano firmó un valioso 51* que sostuvo a Hampshire mientras a su alrededor los wickets caían con ritmo constante.

Solo Kyle Abbott, con un agresivo 16, logró también dobles dígitos. Van der Gugten, Hamza y Ul Hassan fueron una amenaza continua, apretando líneas y longitudes en un escenario ideal para ellos. Douthwaite, algo más caro, también aportó con dos wickets. Al final, 162 parecía poco… hasta que Hampshire tomó la pelota.

Abbott abre la herida

La respuesta de Glamorgan se hundió casi antes de empezar. Eddie Jack, con ritmo extra y un rebote incómodo, firmó un primer over magnífico: Asa Tribe y Kiran Carlson, ambos sin anotar, cayeron en el tercer slip, bien tomados por Lehmann. Dos golpes secos. Dos ducks.

El colapso se acentuó de inmediato. Ul Hassan se convirtió en el tercer cero consecutivo, lbw ante Abbott. Marcador: 2-3. En un día así, esa cifra pesa como una losa.

Colin Ingram (32) y Ben Kellaway se aferraron al partido. Juntos construyeron la única asociación sólida de la jornada: 65 carreras para el cuarto wicket, una sociedad que dio algo de aire a la grada local y, por primera vez, hizo que la cifra de 162 pareciera vulnerable.

Abbott, sin embargo, no había terminado. En su segundo spell volvió a golpear: Ingram, lbw, y Sean Dickson con su defensa destrozada. Glamorgan volvía a tambalearse.

Kellaway resiste, Baker remata

En medio del caos, Kellaway ofreció la entrada más fluida del día. Subido este año al número cuatro en el orden de bateo, respondió con autoridad: 57 carreras, ocho fours, y una serenidad que contrastaba con el desfile de compañeros de un lado a otro.

Parecía haber ganado el derecho a cerrar la tarde en pie. No se lo permitieron.

Tras un largo calentamiento en la banda, Baker entró en escena con Glamorgan en 97-5. Un over después, tomó la pelota. Y todo cambió.

Su primer over fue un mensaje directo. Tres bolas a Chris Cooke bastaron: primero golpeó el pad, luego le superó el outside edge, y a la tercera le derribó los stumps. El impacto fue inmediato, pero aún quedaba el golpe clave.

En su sexta entrega, Baker encontró el borde de Kellaway, cazado detrás del wicket. El máximo anotador del día se marchaba y, con él, buena parte de las opciones de Glamorgan de igualar la primera entrada antes del segundo día.

La luz, que ya había amenazado antes, terminó por detener la jornada con 15 overs por jugar. Hampshire, colista, se retiró del campo con algo que no siempre ha tenido esta temporada: control del partido y una primera entrada que, de pronto, parece suficiente.

La previsión meteorológica es mala y la incertidumbre sobre el avance del encuentro es real. Pero si el tiempo lo permite, la pregunta es clara: ¿sabrá Hampshire transformar por fin una posición dominante en un resultado que cambie su rumbo en el campeonato?