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Sporting CP remonta y vence a Galatasaray en Champions

Sporting CP estrenó la nueva fase de la UEFA Champions League con un triunfo que dice mucho más que un simple 3-1. En el Estadio José Alvalade, los de Rui Borges se levantaron de un golpe temprano, dieron la vuelta al marcador y enviaron un mensaje claro: este equipo sabe sufrir, reaccionar y dominar.

El partido arrancó torcido para los locales. Un desafortunado autogol de Gonçalo Inácio silenció durante unos segundos a Alvalade y dio alas a Galatasaray. El campeón turco olió sangre. Sporting, en cambio, acusó los nervios iniciales, impreciso en la salida, sin ritmo ni claridad en los primeros 20 minutos.

Pero el vértigo duró poco. La grada apretó, el equipo se asentó y el partido cambió de tono.

De la ansiedad al control

La reacción comenzó por las bandas y se consolidó en el centro del campo. Genny Catamo apareció en el momento justo para igualar el marcador y encender definitivamente al estadio. Ese gol no solo equilibró el resultado: devolvió a Sporting a su plan original, con posesiones más largas y una presión mucho más agresiva sobre la salida de balón de Galatasaray.

El descanso llegó con la sensación de que el 1-1 sabía a poco para los portugueses. Y tras el paso por vestuarios, la tendencia se confirmó: Sporting salió con una marcha más, con la línea defensiva más adelantada y a Galatasaray cada vez más hundido cerca de su área.

El hombre que terminó de volcar el duelo fue Luis Suárez. El colombiano, en estado de gracia, volvió a ser decisivo. Atacó los espacios, cargó el área y, sobre todo, provocó el error. En una de sus irrupciones, Ismail Jakobs llegó tarde y lo derribó dentro del área. Penalti claro.

Suárez tomó la responsabilidad, colocó el balón y no perdonó. Gol, remontada y cuarto partido consecutivo viendo puerta. Un delantero en racha y un equipo que, a partir de ahí, jugó con la madurez de quien se sabe superior.

El propio Suárez, pese al momento dulce, rebajó cualquier tentación de protagonismo individual tras el encuentro, subrayando que la victoria colectiva está por encima de cualquier registro personal y recordando el calendario exigente que se viene.

Zalazar firma la postal de la noche

Con Galatasaray obligado a abrirse, Sporting olió la oportunidad de sentenciar. Y la obra final llevó la firma de Rodrigo Zalazar. Minuto 63. Falta directa en la frontal. El uruguayo tomó carrera, miró la barrera y dibujó un golpeo perfecto: el balón superó el muro y cayó con violencia, inalcanzable, para desatar la locura en Alvalade.

Ese 3-1 no fue solo un golazo. Fue un corte de luz para los turcos. A partir de ahí, el impulso visitante se evaporó. Rafael Leão, que había regresado a Lisboa saliendo desde el banquillo y recibiendo una acogida hostil de la afición que un día lo vio crecer, apenas encontró socios ni espacios. Galatasaray se quedó sin respuestas, aislado, lejos de la portería de Sporting y sin capacidad para discutir el resultado.

En el otro lado, Sergi Altimira vivió una noche que difícilmente olvidará. El centrocampista español, fichaje de verano, se adueñó del eje junto a Zalazar y sostuvo al equipo en los momentos clave. En su debut en la Champions League, el mediocentro no solo cumplió: dio equilibrio, leyó bien los tiempos y ayudó a que Sporting creciera tras el descanso. Al final, restó importancia al golpe que sufrió en los minutos finales y dejó claro que estará disponible para los próximos compromisos domésticos.

Un inicio que marca el tono

El 3-1 deja a Sporting con el máximo de puntos en este arranque de la nueva liga europea y, sobre todo, con una sensación de autoridad. Supo levantarse de un inicio frágil, corrigió el plan sobre la marcha y terminó apagando por completo a los campeones turcos.

No hubo celebración desmedida. Solo el aplauso con la grada, un puñado de sonrisas y la mirada ya puesta en el campeonato nacional, donde espera Famalicão y una defensa del título que no permite distracciones.

Luis Suárez lo resumió con frialdad competitiva: el objetivo está claro y, en esta competición, el camino se recorre partido a partido. La primera piedra ya está puesta. La cuestión es hasta dónde puede llegar este Sporting cuando el escenario sea todavía más grande y la presión, aún mayor.