logo

St Nicks asegura su clasificación con triunfo ante Kilmacabea

St Nicks llegó a Macroom sabiendo que no había red de seguridad. O ganaban o se iban a casa. Noventa minutos después, salieron con el billete para los cruces en el bolsillo y la sensación de haber superado un examen de carácter frente a un Kilmacabea que tenía el comodín del empate… y lo dejó escapar.

El equipo de la ciudad arrancó tenso, consciente del contexto. Kilmacabea, en cambio, jugó con la tranquilidad de quien sabe que el margen de error es mayor. Eamon Shanahan y Ian Jennings marcaron el tono de ese inicio: puntería afinada, posesión con criterio y un 0-5 a 0-2 en el marcador a los 15 minutos que reflejaba mejor su aplomo que la diferencia real entre ambos conjuntos.

Entonces apareció Robert Downey.

Acostumbrado a ser muralla con los hurlers de Cork, el defensor demostró que también tiene pólvora en las botas. En el minuto 18, cazó su oportunidad y soltó un disparo imparable que se clavó en la red. Un auténtico misil. Ese 1-0 cambió algo más que el marcador: encendió a St Nicks, que hasta entonces había vivido a remolque.

El impulso se notó de inmediato. El equipo empezó a correr mejor los espacios, a disputar cada balón dividido con otra fiereza. Y en el 27, Conor McCarthy, frío y certero, firmó el segundo gol desde corta distancia. De golpe, St Nicks había girado el guion del partido.

Pero Kilmacabea no había venido a rendirse. Jennings, que ya había dejado su sello en la primera mitad, firmó un gol de gran factura individual para equilibrar el duelo justo antes del descanso. Tablas al intermedio: St Nicks 2-3, Kilmacabea 1-6. Todo por decidir. Toda la presión, sin embargo, seguía del lado de los de la ciudad.

La reanudación trajo un intercambio de golpes constante. Cada ataque encontraba respuesta. Shanahan se erigió en faro ofensivo de Kilmacabea, una y otra vez. Desde el juego abierto, desde el balón parado, siempre ofrecía una salida. Del otro lado, J O’Sullivan y McCarthy se encargaban de mantener vivo el flujo de puntos de St Nicks, sin permitir que el rival se escapara.

El contexto pesaba. Un error significaba adiós para unos y clasificación comprometida para otros. No extrañó que el marcador reflejara esa tensión: 2-6 a 1-9 mediado el segundo tiempo, igualdad absoluta en el césped y en el ánimo de las dos hinchadas.

En ese tramo, cada balón dividido parecía definitivo. Cada decisión del árbitro, Alan Hourihan, se sentía amplificada por la trascendencia del momento. El duelo se convirtió en una batalla de nervios.

Y ahí emergió, de nuevo, la figura de J O’Sullivan.

Con el partido al rojo vivo, el atacante de St Nicks clavó una preciosa jugada de dos puntos que rompió el equilibrio y dio aire a los suyos. Un golpe de calidad en el momento justo. Kilmacabea acusó el impacto y St Nicks olió la sangre.

La presión subió un escalón, el equipo de la ciudad adelantó líneas y comenzó a ganar metros con decisión. O’Sullivan añadió otro punto más poco después, estirando la diferencia. Luego llegó el puño salvador de Dave Dunlea, que culminó otra buena acción ofensiva con un punto de puño que abrió una brecha de cuatro puntos. De estar contra las cuerdas a mandar el combate.

Kilmacabea reaccionó tirando de banquillo y orgullo. La entrada del exfutbolista de Cork, Damien Gore, en los minutos finales fue una declaración de intenciones: iban a morir de pie. Shanahan volvió a responder con otro punto que mantuvo viva la esperanza de un final dramático.

Lo consiguieron: el cierre fue una auténtica tribuna de emociones. Cada ataque parecía el definitivo. Pero St Nicks, esta vez, no titubeó. Defendió con orden, gestionó los últimos balones con madurez y no permitió que la ventaja se evaporara.

Cuando sonó el silbato final, el 2-10 a 1-10 selló algo más que un triunfo. Certificó la clasificación a los cuartos de final y, sobre todo, confirmó que este grupo sabe responder bajo presión. El próximo escollo se llama Kinsale. Después de una noche así, la pregunta ya no es si St Nicks está preparado para ese reto, sino hasta dónde puede llegar si vuelve a jugar con esta mezcla de coraje, pegada y sangre fría.

Anotadores

  • Para St Nicks: J O’Sullivan 0-7 (1 jugada de 2 puntos, 0-1 de falta), C McCarthy 1-1, R Downey 1-0, D Dunlea 0-1, D Morris 0-1.
  • Para Kilmacabea: E Shanahan 0-8 (0-5 de falta), I Jennings 1-1, L McCarthy 0-1.

Alineaciones

St Nicks: R Cronin; D Dunlea, O O’Connell, C Horgan; F O’Driscoll, E Varian, Z Lynch; R Downey, S Horgan; R Long, J Morrissey, D Morris; J O’Sullivan, K Kelleher, C McCarthy. Suplentes: R Dunne por Long (37’), S Kennefick por Kelleher (49’), B Heffernan por Horgan (52’).

Kilmacabea: C McCarthy; D Whooley, L Tobin, D Tobin; S O’Driscoll, M Collins, D O’Callaghan; K Whelton, I Jennings; O Tobin, R Shanahan, D McCarthy; E Shanahan, J Collins, L McCarthy. Suplentes: J Keating por Collins (39’), D Gore por McCarthy (52’).

Árbitro: Alan Hourihan (Aghinagh).