Steve Ballmer acepta el castigo y mira hacia adelante
Steve Ballmer, propietario de Los Angeles Clippers, ha dejado de lado la confrontación abierta con la NBA y ha decidido aceptar de pleno las duras sanciones impuestas a la franquicia por el escándalo de intento de eludir el límite salarial, en un caso ligado a Kawhi Leonard.
El multimillonario rompió el silencio con un comunicado en el que asumió la responsabilidad y se dirigió directamente a todos los estamentos de la liga: aficionados, empleados y resto de propietarios. “Ha sido un momento muy difícil para todos los vinculados a los Clippers, y lamento profundamente la situación. Quiero pedir disculpas a nuestros aficionados, empleados y a los otros propietarios de equipos de la NBA por la distracción y la angustia que este asunto ha causado, y asumo la responsabilidad en mi condición de propietario principal”, expresó.
De la negación frontal a la aceptación
El giro es notable. Al comienzo de la investigación, la postura de Ballmer y de la franquicia fue de choque total con la NBA. Los Clippers rechazaron de plano las conclusiones preliminares, anunciaron que combatirían la decisión de la liga “por todas las vías disponibles” y se atrincheraron en la idea de que no habían cometido ninguna irregularidad.
En una carta dirigida al comisionado Adam Silver, el abogado de Ballmer llegó a calificar la investigación de “caza de brujas” y las sanciones propuestas como una “grave injusticia”. Durante meses, el mensaje desde la organización fue de resistencia y confianza en una exoneración final.
La realidad ha terminado siendo muy distinta.
Un castigo ejemplar de la NBA
A comienzos de mes, la NBA hizo oficiales unas sanciones de enorme calado: pérdida de cinco futuras elecciones de primera ronda del Draft, una multa de 30 millones de dólares y un año de suspensión para el propio Ballmer por vulnerar las normas que prohíben la evasión del tope salarial, en un caso directamente relacionado con Kawhi Leonard.
La liga cerró así una investigación de casi un año sobre la franquicia angelina. El informe, según hizo público la propia NBA, “reveló un patrón de mala conducta y múltiples violaciones graves de las normas por parte de la organización de los Clippers, que ya anteriormente había infringido las reglas del límite salarial”.
Ese concepto, “patrón de mala conducta”, golpeó de lleno la imagen de una franquicia que en los últimos años había intentado presentarse como un proyecto moderno, ambicioso y respetuoso con las reglas del juego económico de la liga.
Ballmer cambia el tono
Con las sanciones ya firmes y el coste deportivo y económico sobre la mesa, Ballmer ha optado por rebajar la tensión y aceptar el castigo. Su nuevo mensaje es claro: asumir, pagar y mirar hacia adelante.
“Estamos decididos a dejar este capítulo atrás. Hemos informado a la NBA de que estamos cumpliendo con las sanciones impuestas por la liga, hemos pagado la multa y seguimos adelante”, señaló en su comunicado.
El dueño de los Clippers matizó, eso sí, que el desacuerdo con el contenido del informe no ha desaparecido. En sus palabras, “persisten los desacuerdos sobre las conclusiones del informe”, pero considera que prolongar la batalla solo mantendría abierta una herida que ya ha dañado demasiado la reputación del club.
De fondo, una prioridad: evitar que el escándalo siga marcando el día a día de la franquicia y condicione un futuro deportivo ya comprometido por la pérdida de elecciones de Draft y por la ausencia temporal de su propietario en la primera línea de decisiones.
La NBA ya ha dictado sentencia. Ballmer ha elegido no seguir peleando contra ella. Ahora la incógnita es otra: cuánto tardarán los Clippers en reconstruir no solo su capital deportivo, sino también la confianza del resto de la liga.




