Thierno Barry brilla en la Carabao Cup mientras su casa es asaltada
La noche perfecta de Thierno Barry con Everton terminó con un golpe bajo lejos del césped. Mientras el delantero francés celebraba el pase a cuartos de final de la Carabao Cup tras el 3-1 ante Newcastle United, su casa era asaltada.
Una victoria en el césped, un golpe en casa
Barry firmó uno de los tantos en Goodison Park, culminando una actuación sólida de los de azul ante unos Magpies superados durante buena parte del encuentro. Pero mientras Everton remataba la eliminatoria, su familia vivía una experiencia muy distinta.
Su pareja, Charlene, con quien comparte una hija, desveló en la madrugada del viernes que su domicilio había sido objeto de un robo mientras ambos estaban en el estadio. Lo hizo a través de redes sociales, con un mensaje tan claro como inquietante.
Explicó que la vivienda fue asaltada durante el partido y que, aunque nadie se encontraba dentro en ese momento, el episodio había sido “extremadamente angustiante y violento” para ella y sus seres queridos. Pidió colaboración a cualquiera que hubiera visto o escuchado algo sospechoso y ofreció incluso una recompensa económica por información que permita identificar a los responsables. Cerró su mensaje agradeciendo las muestras de apoyo recibidas.
La escena se repite con una frecuencia preocupante en el fútbol inglés. La lista de futbolistas víctimas de robos en sus hogares no deja de crecer.
Una tendencia alarmante
En los últimos días, Morgan Gibbs-White también vio su casa asaltada. La pareja del jugador de Nottingham Forest, Britney De Villiers, relató en redes sociales que su vivienda familiar fue objetivo de ladrones esta misma semana.
Contó que inicialmente no pensaba hacerlo público, pero que decidió advertir a otros tras conocer un nuevo caso. Subrayó lo inquietante que resulta saber que las casas están siendo seleccionadas y recomendó extremar la vigilancia: sistemas de seguridad siempre activados, presencia o no en el interior, y cualquier movimiento sospechoso, directo a la policía.
Insistió en que, aunque nadie estaba dentro y los objetos materiales pueden sustituirse, la sensación de invasión del hogar es devastadora, más aún cuando hay niños pequeños en casa.
El problema no se limita a un solo club ni a una sola zona. Bruno Fernandes también vio su vivienda saqueada por encapuchados durante la derrota de Manchester United por 4-1 frente a Como la semana pasada. La policía de Cheshire informó que recibió un aviso sobre actividad sospechosa en la zona de Alderley Park, en Nether Alderley, alrededor de las 20:30 del 21 de octubre. Un vecino alertó de la presencia de tres hombres desconocidos en el jardín trasero de una propiedad colindante. Cuando los agentes llegaron, los sospechosos ya no estaban, pero encontraron la casa asaltada y varios objetos robados.
El patrón se repite: futbolistas fuera por compromisos profesionales, casas vacías, ladrones organizados y una sensación creciente de vulnerabilidad.
Barry brilla mientras Everton no perdona
Sobre el césped, la noche de Barry fue muy distinta. Everton se ganó con autoridad su billete para los cuartos de final de la League Cup frente a un Newcastle que reaccionó demasiado tarde.
James Garner abrió el marcador pasada la media hora. Amar Dedic perdió el balón en la izquierda ante la presión de Tyrique George, Hayden Hackney apareció rápido, tocó de primeras al área y Garner, con clase, colocó el disparo lejos del alcance de Lukas Hornicek.
El golpe dejó tocado a Newcastle. Justo antes del descanso, la ventaja se dobló. Barry, muy participativo entre líneas, encontró a Hackney en el corazón del área. El centrocampista, solo y con todo a favor, remató de volea a bocajarro y firmó el 2-0. Everton mandaba en el marcador y en el juego.
La segunda parte mantuvo el mismo guion. Los de azul manejaron los tiempos y esperaron el momento para sentenciar. Lo encontraron a unos veinte minutos del final. Kiernan Dewsbury-Hall rompió líneas con una conducción poderosa y, ya dentro del área, sirvió el pase de la muerte al segundo palo. Allí apareció Barry, puntual, para empujar el balón y sellar el 3-0. Partido, set y eliminatoria.
Dan Burn maquilló el resultado con un imponente cabezazo en los instantes finales, pero su gol no cambió el desenlace: Newcastle, fuera del torneo; Everton, lanzado a cuartos con una actuación convincente.
La paradoja es cruel. En el campo, Barry vive uno de sus momentos más dulces desde que viste de azul. Fuera de él, se suma a una lista de futbolistas que ya no solo miran al próximo rival, sino también a las cámaras de seguridad de su propia casa.




