Tottenham arrasa con Charlton en una goleada de 5-0
Tottenham pisó el acelerador tarde, pero cuando lo hizo arrasó. El equipo de Roberto De Zerbi se fue al descanso con un 2-0 que olía a sentencia, construido en apenas tres minutos justo antes del intermedio, y terminó firmando una goleada de autoridad que dejó a Charlton sin respuestas.
Un golpe doble antes del descanso
Durante buena parte de la primera mitad, Spurs tuvo la pelota, el territorio y la intención, pero le faltaba el colmillo en el área. El partido se jugaba casi siempre en campo rival, aunque sin la claridad necesaria en los metros finales.
Hasta que apareció Mikey Moore.
El joven atacante rompió el partido con un destello de calidad: fuerza, control en corto, cintura para escapar de las entradas y la calma suficiente para definir y abrir el marcador. Con ese momento de magia, Moore no solo hizo el 1-0, cambió el tono del encuentro. A partir de ahí jugó con otra confianza, encaró, retó a los defensas y se convirtió en la amenaza más constante de Tottenham.
Charlton aún estaba asimilando el golpe cuando Dominic Solanke castigó de nuevo. El delantero, que reclama a gritos ser el ‘9’ titular para De Zerbi en cuanto alcance su mejor condición física, recibió, se giró con clase y definió con la frialdad de un especialista. Dos goles en tres minutos. Justo antes del descanso. Un mazazo.
Control, jerarquía y un muro que apenas sufrió
Detrás de esa superioridad ofensiva hubo un equipo que mandó con la pelota y casi no concedió. Jan Paul van Hecke marcó el compás desde atrás: apenas erró seis de sus 96 pases y fue el jugador que más balones filtró hacia el último tercio. Desde su pie comenzó buena parte del dominio territorial de Spurs.
A su lado, Ben Davies vivió una tarde relativamente tranquila. Charlton apenas logró atacarle con continuidad y el galés respondió con sobriedad. Su nombre apareció en el marcador de la forma más cruel para un defensa: un disparo de Savio se desvió en él y terminó en la red. Gol adjudicado a Davies, pero nacido del impacto del brasileño.
Destiny Udogie, en su primera titularidad de la temporada, aprovechó el duelo para sumar minutos y ritmo. Se dejó ver en las disputas, fue creciendo en agresividad ofensiva y dejó claro que, cuando recupere del todo la chispa, volverá a ser un recurso clave por banda.
En el centro del campo, Rodrigo Bentancur tardó en asentarse. Arrancó con alguna acción precipitada, pero a medida que Tottenham se adueñó del balón empezó a mandar en la zona ancha, fuerte al choque y seguro recibiendo bajo presión. A su lado, Lucas Bergvall ofreció una versión mucho más suelta con el balón, una actuación necesaria para sacudirse las dudas de su anterior aparición.
El impacto de los 85 millones
El segundo tiempo trajo la exhibición de los fichajes. Mateus Fernandes, el mediocentro de 85 millones, dejó por fin retazos de aquello por lo que el club pagó esa cantidad. Cuando encontró su ritmo, giró sobre sí mismo para escapar de la presión con una facilidad insultante y dio profundidad a través del carril central.
Su mejor acción llegó a balón parado. Un libre directo lateral, un toque sutil, un envío medido al área y Kevin Danso, recién ingresado, conectó un cabezazo letal con su primer toque. Gol y golpe en la cabeza en la misma jugada. El central celebró, pero se marchó con la frustración lógica de no haber mantenido el arco a cero al final.
El 3-0 abrió la puerta a la fiesta. Y ahí entró Savio.
El flamante fichaje, también tasado en 85 millones, saltó al campo entre una ovación que sonaba a expectativa. Respondió al instante. Recibió al borde del área, armó la pierna y soltó un disparo raso, potente, imposible para el portero. Primer gol con la camiseta de Spurs, primer rugido del estadio para su nuevo desequilibrante.
No se quedó ahí. Poco después volvió a armar el disparo desde la frontal. Esta vez el balón rebotó en Ben Davies y se coló de nuevo en la portería. Oficialmente, el tanto se le apuntó al galés, pero el origen, la intención y el veneno llevaron la firma de Savio. De Zerbi le había pedido más producto final. El brasileño respondió con hechos.
Solanke, Tel y la nueva cara del ataque
Con Tottenham desatado, Mathys Tel se encontró en mil situaciones prometedoras, aunque sin la precisión definitiva para sumarse a la fiesta del gol. Estuvo muy presente en el juego, cayó a bandas, se ofreció, pero se marchó con la sensación de que el marcador pudo llevar también su nombre.
Dominic Solanke, en cambio, sí dejó su sello en el primer tiempo y, más allá del gol, demostró por qué su perfil encaja tanto en la idea de De Zerbi: bajó balones, protegió de espaldas, forzó faltas una y otra vez y permitió que el equipo se instalara cerca del área rival. Si el físico le acompaña, el debate sobre el ‘9’ titular durará poco.
La entrada de Pedro Porro ofreció otra vía de ataque. Su presencia por banda derecha dio amplitud y una variante distinta respecto al esfuerzo incansable de Archie Gray, que había puesto energía y voluntad, pero sin la precisión en el último pase. Gray, eso sí, cumplió atrás ante Millenic Alli, al que apenas se le vio en zonas de verdadero peligro.
Luces, sombras y un final con mancha
En la portería, Antonin Kinsky firmó dos intervenciones de mérito, una en cada tiempo, que evitaron que Charlton se metiera en el partido antes de tiempo. Su actuación merecía el premio del arco invicto, pero un cabezazo de Jones en los minutos finales arruinó la estadística. Kinsky no pudo hacer demasiado, aunque la decepción por el gol encajado se le notó.
Kevin Danso, autor del cuarto tanto, también se marchó con esa espina clavada. Un defensor vive para el cero en contra, y en un partido tan dominado, encajar al final siempre deja un regusto amargo.
Entre tanto, Mateus Fernandes cerró su debut como titular con una carta de presentación convincente: temple, giro fácil bajo presión y ese pase medido en la cabeza de Danso. No fue una actuación perfecta, pero sí un aviso de lo que puede aportar en el corazón del equipo.
Y en la banda, Savio se llevó la ovación de la noche. Un gol propio, otro provocado, verticalidad constante y la sensación de que, si se adapta rápido, puede cambiar el techo ofensivo de este Tottenham.
El marcador final, 5-0 antes del tanto tardío de Charlton, no solo reflejó una superioridad puntual. Sonó a declaración de intenciones. Con jóvenes como Moore y Bergvall creciendo, fichajes de peso como Mateus Fernandes y Savio ya marcando diferencias y un Solanke que pide galones, la pregunta es inevitable: ¿hasta dónde puede llegar este nuevo Spurs de De Zerbi cuando la maquinaria esté realmente engrasada?




