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Tottenham se une a la puja por Ndiaye: 80 millones en juego

Tottenham Hotspur se ha metido de lleno en uno de los culebrones del verano. El club del norte de Londres ha puesto sus ojos en Ndiaye, joya de Everton, y se suma así a una carrera de alto nivel en la que ya estaban Manchester City y Arsenal. No es un tanteo discreto más: es el movimiento de un gigante que ya ha superado los 300 millones de libras en gasto para remodelar la plantilla bajo las órdenes de Roberto De Zerbi.

Y aun así, De Zerbi quiere más.

De Zerbi aprieta: falta un extremo

Tottenham ha incorporado a Omar Marmoush y a Savio desde Manchester City para reforzar las bandas, pero el técnico italiano no se conforma. Su plan ofensivo pide otro atacante exterior de primer nivel. Durante semanas, el nombre de Cody Gakpo sonó con fuerza en los despachos de Spurs, pero el foco ha girado hacia el senegalés de Everton, uno de los futbolistas más vibrantes de Goodison Park.

La operación no es sencilla. Ni barata. Pero encaja con la ambición con la que se está moviendo el club.

El propio De Zerbi lo dejó claro al hablar de la planificación de fichajes el viernes: “No esperaba un mercado de fichajes como el que hemos hecho. Creo que podemos hacer un jugador más en una posición específica. Ayer fuimos a cenar con los dueños, Johan [Lange, director deportivo] y Vinai [Venkatesham, director ejecutivo] y hablamos de esto. Todos estamos en la misma página y con una conexión muy buena”.

Un mensaje directo: Tottenham no ha terminado.

Un triángulo con City y Arsenal

La entrada de Spurs eleva la puja a un triángulo de enorme peso. Manchester City y Arsenal llevan tiempo siguiendo de cerca la situación del jugador de 26 años, atentos a cualquier grieta en el muro de Everton. En el caso del City, el senegalés figura como posible reemplazo para las salidas recientes en la línea ofensiva.

Ahora, con Tottenham en escena y dinero fresco ya invertido en medio equipo, el mercado se calienta. Quien vaya en serio tendrá que demostrarlo con una oferta contundente.

El giro del verano: de Arabia a seguir en la Premier

El futuro de Ndiaye lleva meses en el aire. Durante buena parte del verano, todo apuntaba a un traspaso millonario a la Saudi Pro League. Los informes hablaban de un acuerdo prácticamente cerrado con Al-Hilal, hasta que llegó un giro brusco: el jugador frenó la operación.

Quería seguir en la Premier League.

Esa decisión abrió la puerta a los grandes del campeonato inglés. El talento, la edad y el contexto contractual del senegalés lo convierten en una oportunidad cara, pero muy apetecible para los clubes que buscan desequilibrio por fuera y gol desde segunda línea.

Everton blinda a su estrella

En Goodison Park, sin embargo, no están dispuestos a regalar nada. Everton se encuentra en una posición de fuerza. Ndiaye tiene contrato hasta el verano de 2029, y aunque ha rechazado recientemente una propuesta de renovación, el club no siente urgencia por vender.

El mensaje es claro: solo saldrá por una cifra descomunal.

Los toffees han colocado un precio de unos 80 millones de libras sobre su estrella senegalesa, una tasación pensada para espantar a los curiosos y dejar en la mesa únicamente a los pretendientes dispuestos a ir hasta el final.

Preguntado por el interés en Ndiaye, el técnico de Everton, David Moyes, fue tajante el viernes: “Desde luego no tenemos prisa por vender a nuestros mejores jugadores, eso seguro. Por lo que yo sé, no tenemos nada de lo que preocuparnos, no hemos tenido contacto de ningún club. Alguien me dijo que tuvimos contacto con Al-Hilal durante el verano, no tuvimos nada de ellos”.

Silencio oficial, muro alto y contrato largo. Everton juega con todas las cartas.

Un mercado que se acelera

Tottenham ha cambiado de marcha este verano, y el fichaje de un último extremo de élite sería el broche a una ventana de inversión histórica. City y Arsenal observan, miden tiempos y opciones. Everton, mientras tanto, se agarra a su posición y a un precio que marca territorio.

La pregunta ya no es quién quiere a Ndiaye. Eso está claro. La cuestión es: ¿quién se atreverá a cruzar la línea de los 80 millones antes de que se cierre la ventana?