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Tuchel y la presión de la selección inglesa tras el Mundial

Tuchel, la memoria del 0,1% y una lista de Inglaterra que no puede escapar de Argentina

Thomas Tuchel insiste en mirar hacia adelante. El problema es que Inglaterra todavía mira hacia atrás.

Mientras presentaba su primera convocatoria desde el Mundial, el seleccionador se refugió en una cifra llamativa: asegura que el 99,9% de los aficionados con los que se cruza no le habla de los cambios ante Argentina en la semifinal de Atlanta. Hablan de México. Hablan de la República Democrática del Congo. Hablan de las victorias en las eliminatorias, de la sensación de equipo competitivo.

Pero ese 0,1% que no olvida la retirada tras el 1-0 ante Argentina pesa mucho más de lo que Tuchel quiere admitir. El ambiente alrededor de la selección está bastante más sombrío de lo que él describe. Hay una parte importante de la afición que no ha perdonado cómo se desmoronó Inglaterra en la segunda parte de aquel partido.

Un seleccionador que quiere pasar página

Tuchel llega a la Nations League todavía con las heridas frescas. Le dolieron las críticas tras caer ante Argentina. Se agarró con orgullo al 6-4 contra Francia por el tercer puesto tres días después, casi como si aquel festival ofensivo pudiera reescribir el relato del torneo.

En Wembley, ante la prensa, bromeó con que en la Federación le habían leído la cartilla por sus cambios defensivos ante Argentina. Luego cambió el gesto, se puso serio y pidió que el relato se construyera a partir de la goleada a Francia, no del hundimiento en la semifinal.

Es un deseo comprensible. Pero su nueva lista, pensada para medirse a España, Chequia y Croacia, no se puede analizar aislada del Mundial. Cada nombre entra o sale con Atlanta de fondo.

Noni Madueke, Ollie Watkins e Ivan Toney se han caído respecto a los 26 de la cita mundialista. Tuchel asegura que su idea inicial era mantener la continuidad, proteger el bloque. Las lesiones le han roto el plan: Dean Henderson, Dan Burn, John Stones, Reece James, Djed Spence y Jordan Henderson se han quedado fuera por problemas físicos. Ese vacío ha abierto la puerta a una renovación parcial.

El regreso incómodo de Alexander-Arnold

Ahí aparece una de las decisiones más llamativas: la llamada a Trent Alexander-Arnold. Un regreso que intriga y, al mismo tiempo, desconcierta.

¿Por qué ahora? ¿De verdad Tuchel confía en el lateral de Real Madrid? ¿Estaría en la lista si Spence, James o incluso Ben White estuvieran sanos? Alexander-Arnold no entraba en una convocatoria desde junio de 2025. Con José Mourinho en Madrid su rendimiento ha sido intermitente. Con Inglaterra nunca ha terminado de asentarse.

Tuchel ya ha dejado claro que no piensa utilizarle como centrocampista. El mensaje para él y para todos los recién llegados fue directo: no basta con entrar en la lista, hay que rendir con la camiseta de la selección si quieren seguir en noviembre.

El técnico insiste en que no ha pasado noches en vela repasando la lista del Mundial. Quiere conservar “la hermandad”, el espíritu de grupo. Pero debajo de esa capa emocional asoman problemas técnicos y tácticos que no se arreglan con discursos.

Hubo un silencio significativo cuando un periodista relacionó las convocatorias de Alexander-Arnold, Alex Scott y Cole Palmer con la falta de pasadores verticales en el Mundial. Aún resuena aquella frase de Tuchel tras perder con Argentina: la posesión del balón, dijo entonces, no forma parte del ADN de Inglaterra.

Entre la furia de la Premier y la falta de plan

Al llegar al cargo, Tuchel habló de explotar el ritmo y la potencia de la Premier League. Sobre el césped de la Copa del Mundo, esa idea apenas se vio. Solo en la segunda parte del debut ante Croacia Inglaterra desató de verdad ese fútbol a toda velocidad que tanto se vende.

El resto del torneo fue otra cosa: bloque bajo, defensa sólida, chispazos de Harry Kane y Jude Bellingham. Ni la paciencia de la España de toque ni el caos controlado de la Premier. Un limbo.

Tuchel quiere que su equipo encuentre más equilibrio, que sepa “descansar con balón” a ratos, pero reconoce que se inclina por “abrazar el caos” y replicar la furia de aquella segunda parte contra Croacia. Fácil de decir. Mucho más difícil de aplicar en un contexto de selecciones donde suelen mandar los equipos que mejor pasan la pelota.

Él mismo admite que Inglaterra no fue el equipo “más económico” con sus esfuerzos. La intensidad de la Premier llega con factura física.

El centro del campo, una herida abierta

También hay decisiones que le persiguen. Con Declan Rice fundido ante Argentina, Inglaterra necesitaba piernas nuevas junto a Elliot Anderson. No las hubo. Las alternativas eran escasas: Jordan Henderson, con la muñeca rota y 36 años, no era solución. Kobbie Mainoo, pequeño y ágil en espacios reducidos, estaba en la lista… pero no jugó un solo minuto.

Tuchel reconoce ahora que tiene la obligación de mirarle de verdad en esta ventana. Fue un error de gestión. Había caminos para no acabar acorralado en ese 5-4-1 lúgubre frente a Argentina.

Myles Lewis-Skelly cerró la temporada a gran nivel en el centro del campo de Arsenal. Alex Scott brilló en Bournemouth. Ambos están ahora citados. Adam Wharton, en cambio, sigue sin convencer al seleccionador.

Juventud, talento y decisiones dolorosas

En cualquier lista habrá damnificados. Morgan Gibbs-White y Josh King pueden sentirse especialmente injustamente tratados. Liam Delap podría haber sido una apuesta más lógica que Dominic Calvert-Lewin como sustituto de Kane.

Aun así, el grupo es bueno. Completo. Con calidad en todas las líneas y una inyección de juventud que cambia el aire del vestuario.

Rio Ngumoha, la perla adolescente de Liverpool, simboliza esa nueva ola. Jarrad Branthwaite se presenta como el “nuevo Burn” tras imponerse a Levi Colwill en la pelea por un puesto en el centro de la zaga. Lewis Hall tiene la oportunidad de consolidarse como alternativa real en el lateral izquierdo.

Y la ausencia de Madueke en favor de Cole Palmer envía un mensaje claro: Tuchel quiere más variantes en ataque. Menos rigidez. Menos “uno por uno” en cada posición, como en el Mundial.

Palmer no es un extremo de trazo recto, no vive de arrancadas limpias por banda. Pero el ‘10’ de Chelsea es, simplemente, mejor futbolista que Madueke. Inglaterra tiene técnicos de alto nivel. Lo que falta es un plan que no nazca del miedo.

La grada no quiere ver otro equipo encogido, pendiente de protegerse. Quiere ver a Tuchel entrenar de verdad a este grupo, exprimir su talento, no esconderlo.

El sábado, en casa ante España, arranca la Nations League. Bastante más que ese 0,1% de aficionados estará pendiente de cada cambio, de cada ajuste, de cada decisión. No mirarán el marcador solamente. Querrán saber si Tuchel, esta vez, ha aprendido de Argentina.