Usyk rechaza tercera pelea con Fury mientras se complica el duelo con Joshua
Oleksandr Usyk no piensa hacer de salvavidas de Tyson Fury. No esta vez. Mientras el esperado choque británico entre Fury y Anthony Joshua vuelve a atascarse, el ucraniano ha dejado claro, a través de su mánager, que no será el “plan B” del Gypsy King.
Las negociaciones para el combate Fury–Joshua, previsto inicialmente para noviembre, se han enredado en un punto clave: la sede. Hay contratos individuales firmados, hay fecha aproximada, hay una historia de más de una década detrás. Lo que no hay es acuerdo sobre dónde subir al ring. Londres para el equipo de Joshua, una opción internacional –con Nueva York sobre la mesa– para Fury y su entorno.
En medio de ese bloqueo, Fury volvió a hacer ruido donde mejor se mueve fuera del cuadrilátero: en redes sociales. El lunes, anunció que buscaba nuevo rival y apuntó directamente a un viejo conocido. O mejor dicho, al hombre que le arrebató el trono absoluto de los pesos pesados: Oleksandr Usyk.
El británico pidió una tercera pelea. Usyk le ganó dos veces por puntos en 2024 para proclamarse campeón indiscutido del peso pesado y dejar a Fury con más preguntas que respuestas. Ahora, Fury quiere “correrla de nuevo” en noviembre. Pero la respuesta desde el lado ucraniano fue fría, calculada y, sobre todo, tajante.
Sergey Lapin, mánager de Usyk, respondió en un comunicado a Sky Sports News: el campeón no está para improvisaciones. “Usyk no es el plan de respaldo de Tyson”, dejó claro. Y remató con un dardo envenenado: si Fury necesita rival, que acuda a la plataforma Ready to Fight, donde “podrán ayudarle a encontrar un oponente digno”.
El mensaje es transparente: sin oferta formal, no hay conversación. “Oleksandr siempre está abierto a grandes desafíos. Pero las intenciones serias se respaldan con una oferta concreta, no con declaraciones en la prensa”, añadió Lapin. Ruido, el justo. Papel firmado, o nada.
Usyk, de 39 años, anunció en junio que dejaba vacos los tres cinturones de peso pesado que todavía conservaba tras su reinado indiscutido. No se retira, pero cambia de tablero. Su nombre se ha vinculado recientemente a un posible combate con Deontay Wilder, otro excampeón con pegada de demolición y una narrativa propia dentro de la división.
El ucraniano, invicto como profesional con un impecable 25-0, ya sabe lo que es silenciar grandes escenarios británicos: derrotó a Joshua en 2021 y 2022, dos victorias que cambiaron el mapa del peso pesado. Lo curioso es que, en el último año, ha pasado a formar parte del equipo de entrenamiento del propio Joshua, en un giro de guion poco habitual entre exrivales de ese calibre.
Ese detalle alimenta todavía más la tensión con Fury. En su vídeo de Instagram, el Gypsy King apuntó directamente a esa nueva relación. Acusó a Joshua de ser “débil de mente” y señaló a Usyk como su “entrenador” y “sensei”, el hombre que, según Fury, sabe que el londinense “nunca pelearía” con él. Y, de paso, lanzó un guiño envenenado al ucraniano: reconoció que las decisiones en sus dos combates fueron justas, le deseó suerte y le invitó a una tercera batalla este mismo año.
“Ahora la pelota está en tu campo… ¿quieres pelear conmigo este año, 2026, o lo dejas aquí?”, retó Fury, insistiendo en que busca nuevo oponente ante el bloqueo con Joshua.
Del otro lado, la postura es mucho menos emocional. Eddie Hearn, promotor de Joshua, insiste en que su boxeador quiere que el combate se celebre en Londres, en casa, con el público británico como juez y testigo. Fury, en cambio, acusa a Joshua de intentar esquivar una pelea que lleva cocinándose más de diez años. La disputa por la sede se ha convertido en un pulso de poder, de control y de orgullo.
Mientras tanto, Usyk observa el caos desde una posición privilegiada. Ya reinó en el peso crucero, ya unificó todos los cinturones del peso pesado, ya venció a Joshua dos veces y a Fury otras dos. Ha vacado sus títulos, sí, pero no su ambición. Su equipo habla de “grandes desafíos” y su nombre aparece ligado a Wilder, no a un tercer capítulo con Fury improvisado a golpe de vídeo viral.
El peso pesado vive un momento extraño: contratos sin sede, campeones sin cinturones, excampeones lanzando desafíos por redes y un invicto de 25-0 que, por ahora, se niega a ser la solución de urgencia de nadie.
La próxima gran noche de la división no se decidirá en un post. Se decidirá cuando alguien ponga una oferta real sobre la mesa y acepte el riesgo que conlleva. Y ahí se verá quién quiere de verdad pelear… y quién solo quiere hablar.




