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Van Bommel y la renovación de Bélgica para la Nations League

Mark van Bommel no ha tardado en dejar su huella. El nuevo seleccionador de Bélgica, excentrocampista de carácter acerado y viejo conocido de la Serie A por su etapa en Milan, ha presentado su primera lista para la Nations League con un mensaje claro: renovación, sí, pero sin renunciar al peso pesado del vestuario.

El calendario no le concede margen de error. Bélgica comparte el exigente Grupo A con Italia, Francia y Turkiye. Debutará bajo el mando de Van Bommel el 25 de septiembre, a domicilio, precisamente ante Italia. Tres días después recibirá a Francia, luego se medirá a Turkiye el 2 de octubre, visitará de nuevo a Francia el 5 y cerrará el grupo el 12 de noviembre en suelo turco, antes de bajar el telón el 15 de noviembre en casa frente a Italia. Un recorrido sin respiro.

Sello Serie A y un guiño al pasado

El técnico neerlandés conoce bien el fútbol italiano y se nota en su primera convocatoria. Hasta seis futbolistas que militan en la Serie A aparecen en la lista: Koni De Winter (Milan), Arthur Theate (Bologna), Kevin De Bruyne (Napoli), Mandela Keita (Parma), Charles De Ketelaere (Atalanta) y Diego Moreira (Milan).

La elección no es casual. Van Bommel, que vistió la camiseta de Milan en la temporada 2011-12, apuesta por perfiles acostumbrados a la táctica, la intensidad defensiva y los escenarios de máxima presión. Futbolistas moldeados en un entorno donde cada error se paga caro. Justo lo que le espera a Bélgica en este grupo.

La Serie A, sin embargo, no es el único hilo de continuidad. Romelu Lukaku y Lois Openda, dos de las referencias ofensivas de la selección, han abandonado recientemente el campeonato italiano, pero siguen siendo pilares indiscutibles en el frente de ataque belga.

Una lista con mezcla de jerarquía y hambre

En la portería, Van Bommel reparte responsabilidad entre cuatro guardametas: Jari De Busser (AZ Alkmaar), Senne Lammens (Manchester United), Mike Penders (Chelsea) y Maarten Vandervoordt (RB Leipzig). Competencia abierta y un mensaje implícito: nadie tiene el puesto garantizado.

En defensa, la estructura respira juventud y proyección. Timothy Castagne (Fulham) y Maxime De Cuyper (Brighton) aportan recorrido por los costados, mientras que Zeno Debast (Sporting), De Winter (Milan) y Brandon Mechele (Club Brugge) forman un núcleo que mezcla experiencia local y salto al extranjero. Nathan Ngoy (LOSC), Kyriani Sabbe (Club Brugge), Joaquin Seys (Club Brugge) y Theate (Bologna) completan una zaga amplia, pensada para rotar y ajustar según el rival.

El centro del campo se apoya en una columna vertebral muy clara: Kevin De Bruyne, ahora en Napoli, como faro creativo y líder natural. A su alrededor, perfiles complementarios. Mandela Keita (Parma) ofrece despliegue y agresividad, Romeo Lavia (Chelsea) y Nicolas Raskin (Rangers) añaden músculo y salida de balón, mientras que Youri Tielemans (Manchester United) y Hans Vanaken (Club Brugge) garantizan criterio, golpeo y llegada desde segunda línea.

Arriba, el abanico es amplio y agresivo. Charles De Ketelaere (Atalanta) llega tras relanzar su carrera en Italia, Malick Fofana (Sunderland) y Matias Fernandez-Pardo (Newcastle United) representan la nueva ola que empuja fuerte desde Inglaterra. Mika Godts (PSG) aporta desequilibrio, Dodi Lukebakio (Benfica) velocidad y verticalidad, y Diego Moreira (Milan) ofrece desborde por banda.

El peso del gol recae, como casi siempre, en Romelu Lukaku (Fenerbahce). A su lado, Lois Openda (Lyon) y Leandro Trossard (Bestikas) forman un tridente potencialmente devastador, capaz de castigar a la contra y también de fijar defensas en ataques posicionales.

Un grupo brutal, un examen inmediato

No hay fase de adaptación posible. Italia y Francia, dos colosos europeos, medirán de inmediato la solidez del proyecto Van Bommel. Turkiye, siempre incómoda, añade un componente emocional y ambiental a los desplazamientos más complejos del grupo.

El técnico neerlandés llega tras relevar este verano a Rudi Garcia y lo hace con una hoja de ruta nítida: rejuvenecer, competir y devolver a Bélgica a la pelea grande en Europa. La Nations League será su primer laboratorio… y a la vez su primer juicio.

Con una columna vertebral aún reconocible y una generación emergente que empieza a reclamar protagonismo, la pregunta ya no es si Bélgica tiene talento. La verdadera incógnita es otra: ¿podrá Van Bommel transformar esa materia prima en un equipo capaz de dominar a Italia y Francia desde el primer día?