Por qué la WSL de Inglaterra se ha convertido en un 'hogar lejos del hogar' para el talento australiano y su impacto en las Matildas
Hace apenas siete años, no había australianas jugando en la Women’s Super League (WSL) de Inglaterra. Hoy, figuras destacadas de las Matildas como Ellie Carpenter, Steph Catley y Mary Fowler brillan en esa liga. Australia es uno de los países con mayor representación en la historia de la WSL, con nombres como Sam Kerr, Katrina Gorry y Mackenzie Arnold que han dejado huella en Inglaterra.
La presencia de australianas en la WSL es tan grande que el responsable de rendimiento físico del equipo nacional, Jack Sharkey, está basado en Inglaterra. Emily Husband, asistente técnica inglesa de las Matildas, reconoce que aunque ella disfruta de la vida en Australia, Sharkey tuvo que adaptarse al traslado.
El cambio desde la NWSL hacia Europa
Antes, la NWSL de Estados Unidos era la liga preferida por las internacionales australianas, principalmente porque complementaba bien el calendario con la A-League australiana. En el Mundial de 2019, más de la mitad de las jugadoras estaban en EE.UU.
Tras ese torneo, el panorama cambió: Sam Kerr fichó por Chelsea y otras jugadoras clave siguieron el ejemplo, eligiendo la WSL y también la segunda división inglesa. Alexia Apostolakis, Kaitlyn Torpey, Alana Murphy y Leticia McKenna son ejemplos que integraron convocatorias recientes.
La rutina agotadora entre EE.UU. y Australia
Clare Wheeler, mediocampista de Everton con 46 partidos internacionales, recuerda la exigencia de alternar entre temporadas en EE.UU. y Australia sin descanso. Jugadoras como Kennedy vivieron ese desgaste, con pocas pausas entre competencias. La extensión y mejora de la A-League aumentaron aún más la carga física, haciéndola insostenible para muchas.
“Hay momentos en los concentraciones donde todos parecen agotados”, comentaba Catley tras firmar con Arsenal en 2020, rompiendo ese ciclo infernal.
¿Por qué Inglaterra?
En 2020, mientras la NWSL suspendía su temporada completa por la pandemia, la WSL continuó, atrayendo a estadounidenses y australianas. Para Catley, la calidad de la liga inglesa alcanzó la de EE.UU. y desde entonces sigue creciendo hasta ser considerada la mejor del mundo.
Mary Fowler destaca el profesionalismo inglés: buenos salarios, cobertura mediática y un entorno donde las jugadoras sienten que tienen voz. Además, para algunas, como Kennedy, Inglaterra ofrece una cultura similar y un ambiente más cercano a casa.
La concentración de talentosas australianas en un país pequeño facilita la convivencia y el apoyo mutuo, lo cual es vital cuando están tan lejos de su hogar.
Impacto positivo en las Matildas
El éxodo de jugadoras a Europa ha mejorado notablemente el nivel del seleccionado nacional. Antes muchas permanecían en Australia, pero ahora la mayoría está expuesta a entrenamientos y competiciones de alto nivel que las hacen crecer individualmente y fortalecen al equipo.
La reducción del agotamiento por ciclos interminables de temporada también contribuye a mejores actuaciones. En Tokio 2021, Australia alcanzó semifinales olímpicas con 18 de sus 22 jugadoras en Europa; en el Mundial 2023, 19 de 23 estaban en Europa, 11 en la WSL.
“Entrenar y jugar junto a grandes compañeras y con entrenadores inteligentes nos ayuda a crecer y mejorar”, comenta Fowler.
Desafíos físicos y logísticos
El trabajo de apoyo alrededor de las jugadoras es fundamental para manejar viajes y cargas físicas. El liderazgo de Sharkey en Inglaterra facilita la comunicación con clubes y optimiza el cuidado de las deportistas.
Se implementan medidas detalladas como prendas de compresión personalizadas, control de luz y sueño, y protocolos de recuperación para reducir el impacto del jet lag y el cansancio.
Esto es posible gracias al respaldo económico y científico de Football Australia, que mantiene una red de innovación en ciencia deportiva de vanguardia.
Campamentos en Europa y ventajas estratégicas
Para minimizar viajes, recientemente las Matildas han realizado campamentos en Europa, como en octubre, con partidos en Alemania y Francia. Esto permite más sesiones de entrenamiento y menos fatiga antes de competencias importantes en Asia o Australia.
Con la mayoría de las jugadoras ya radicadas en Europa, solo unas pocas deben hacer vuelos largos desde Australia, lo que mejora la preparación colectiva.
Consecuencias para la liga doméstica
El éxodo a Europa ha afectado negativamente la calidad y el interés en la A-League femenina, que pierde a sus figuras más destacadas. Además, hay conflictos salariales que preocupan a las jugadoras, como señaló Ellie Carpenter tras visitar Australia.
A pesar de ello, la A-League sigue siendo fundamental para formar nuevas generaciones, ofreciendo minutos competitivos a jóvenes talentos.
“Lo más valioso de la A-League es la oportunidad que da a jugadoras jóvenes para competir a nivel senior”, apunta Husband.
El futuro de las Matildas y la liga australiana
Carpenter sueña con regresar a Australia para cerrar su carrera, esperando que la situación económica permita atraer a más Matildas de regreso.
Mientras tanto, muchas jóvenes se inspiran en las veteranas que triunfan en Europa para seguir sus pasos y fortalecer al seleccionado nacional.
“Ver a nuestras referentes en grandes clubes motiva a las nuevas generaciones a buscar oportunidades en el extranjero y crecer”, concluye Kennedy.




