Zidane inicia su mandato: Mbappé sigue como capitán y cambia de posición
La era Zidane al frente de la selección francesa ya tiene su primera lista, su primer mensaje y su primera decisión de peso: Kylian Mbappé seguirá siendo el capitán. El técnico presentó este viernes una convocatoria de 23 jugadores para los próximos partidos de Nations League, una lista con aire renovado en la que asoman cinco debutantes y en la que la gran estrella conserva galones… pero no necesariamente la misma posición.
Zidane no tardó en marcar territorio táctico. Mbappé seguirá siendo el líder, sí, pero no forzosamente como nueve. El entrenador abrió el debate con naturalidad, casi con una sonrisa, al hablar de la versatilidad de su capitán en una delantera en plena remodelación.
“Es capaz de jugar en las tres posiciones. Él mismo lo ha dicho”, recordó en rueda de prensa. Y entonces dejó caer su preferencia, sin rodeos: “A mí, por ejemplo, me gusta mucho en la izquierda”.
Un matiz que no es menor. En una selección acostumbrada a ver a Mbappé flotando entre la banda y el centro, Zidane insinúa un regreso más claro al costado izquierdo, donde el atacante explota su arrancada, su desborde hacia dentro y su instinto para atacar el área desde segunda línea. El nuevo seleccionador no habló de revolución, pero sí de matices. Y este es el primero, y seguramente el más simbólico.
Exigencia sin excusas: el capitán también defiende
El otro gran foco del día no fue el brazalete ni la banda. Fue el esfuerzo sin balón. En España se ha discutido con insistencia el trabajo defensivo de los atacantes de Real Madrid, y el nombre de Mbappé aparece de inmediato en ese debate. La cuestión llegó a la mesa de Zidane, que cortó el tema de raíz.
“Es un falso tema, un falso debate, habrá que gestionarlo como a todos los demás jugadores”, sentenció. Nada de trato de favor. Nada de estrella liberada. “Cuando no tengamos el balón, habrá que hacer un esfuerzo. No será un problema para Kylian”.
Mensaje directo al vestuario y al exterior: el capitán corre como el resto. Si Mbappé va a ser la referencia del proyecto, lo será en las dos direcciones. Zidane no se extendió en explicaciones tácticas, pero dejó claro el principio: compromiso colectivo, sin excepciones, ni siquiera para el jugador más determinante del grupo.
Zidane se baja del escenario político
La comparecencia no se quedó solo en fútbol. Tampoco podía. Francia mira ya hacia las presidenciales de 2027 y la figura de Mbappé ha entrado en debates sociales y políticos, amplificados por su reciente negativa a llevar una camiseta de apoyo total a los residentes de Ceuta en una acción concreta. El contexto empujaba las preguntas más allá del césped.
Zidane se negó a cruzar esa línea. Ni discursos, ni consignas, ni titulares fáciles. “Voy a dedicarme a esta tarea, seleccionador de la selección de Francia”, dejó claro. Luego admitió lo obvio: “Tengo convicciones como todo el mundo, soy ciudadano”. Pero cerró la puerta a convertir la sala de prensa en una tribuna: “En cuanto a compartirlas… Cada uno hace lo que quiere, pero yo voy a intentar dedicarme a esta tarea”.
El mensaje fue tan sobrio como firme. Zidane protege el vestuario, protege el foco del equipo y se protege a sí mismo de una exposición política que no desea. El nuevo seleccionador quiere que la conversación gire alrededor de la pelota, no de los eslóganes.
Turquía, Bélgica y un examen inmediato
El estreno no dará margen para la teoría. Francia inaugurará la etapa Zidane el 25 de septiembre, en Kocaeli, ante Turkiye, en la League A de la Nations League. Tres días después, la selección viajará a Bruselas para medirse a Bélgica. Dos salidas, dos ambientes hostiles, dos pruebas serias para un grupo que apenas empieza a conocerse con su nuevo jefe.
Ahí se verá si Mbappé arranca desde la izquierda como intuye Zidane, cómo encajan los cinco debutantes y hasta qué punto cala el discurso de esfuerzo defensivo desde el primer minuto. Son partidos oficiales, con puntos en juego y con el escaparate mundial pendiente de cada movimiento del banquillo.
Zidane ya ha marcado las primeras líneas: capitán confirmado, banda izquierda para su estrella, exigencia sin balón y silencio ante el ruido político. El resto, inevitablemente, tendrá que escribirlo el equipo en el campo. Y ahí no hay rueda de prensa que valga.




