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Abhishek Sharma arrasa en Delhi con un siglo histórico

La noche en Delhi tuvo dueño desde la primera bola. India 221-7 en 20 overs. Y, en el corazón de esa avalancha, un nombre subrayado con tinta gruesa: Abhishek Sharma.

Treinta bolas. Ese fue todo el tiempo que necesitó el opener zurdo para firmar un siglo que reescribe los libros del formato: el más rápido en la historia de los T20 internacionales entre dos naciones de pleno derecho. Treinta bolas para pasar de promesa a referencia.

La brutalidad tuvo precisión quirúrgica. Abhishek terminó con 108 en 34 entregas, adornado con nueve fours y once sixes, una exhibición de pura agresión controlada. Cuando cayó su wicket, el daño ya era irreparable para Afganistán; cuando llegó a los tres dígitos, el partido ya parecía inclinarse sin remedio.

El contexto ayuda a medir la hazaña. El zurdo había perdido el liderato del ranking de bateo T20 en julio. En Delhi respondió como responden los grandes: con el bate, sin discursos. En el noveno over ya levantaba el bate hacia la grada, India en 132-0, el estadio convertido en un eco constante de golpes limpios y vuelos imposibles de la pelota.

La estadística es casi absurda: 96 de sus primeros 100 runs llegaron en límites. Solo tres singles y un dos rompieron la secuencia de golpes descomunales. El run para alcanzar el centenar fue apenas un empujón sereno, casi tímido, en contraste con la violencia técnica que había desplegado hasta entonces.

Desde el otro extremo, Sanju Samson aportó el equilibrio necesario. Sus 50 en 35 bolas no tuvieron el estruendo del huracán Abhishek, pero sí el peso de un innings maduro, el tipo de apoyo que permite a un compañero desatarse sin mirar atrás. Entre ambos construyeron la plataforma que sostuvo el 221-7 final.

Afganistán encontró algo de consuelo en la disciplina de Azmatullah Omarzai, que firmó 2-27 y fue, por momentos, el único capaz de imponer algo parecido al control. Pero cada pequeño respiro que concedía el resto del ataque era castigado sin piedad.

India dejó el marcador sobre la mesa. Alto, desafiante, casi provocador. Afganistán, aún por batear, sabe que no se enfrenta solo a un total de 221. Se enfrenta a la sombra alargada de un innings que, en apenas media hora de furia, ya se ha ganado un lugar en la historia del T20.