India desata la tormenta: Abhishek Sharma y Sanju Samson arrasan
India no esperó ni un solo over para dejar claro que el último partido de la serie iba a jugarse a su ritmo. Desde el primer instante, los bateadores indios salieron con una sola idea en la cabeza: atacar. Y cuando ese plan lo ejecutan jugadores como Abhishek Sharma y Sanju Samson, el marcador se convierte en un castigo visual para cualquier lanzador.
Powerplay a martillazos
Azmatullah Omarzai tomó la bola para el segundo over del encuentro y, desde ahí, empezó el vendaval. Primera entrega: corta y ancha. Sanju Samson la corta a deep point, un simple sencillo. Nada que anunciar aún. El aviso llegó en la siguiente.
Abhishek, zurdo, bien plantado, recibe una bola sobre la línea de la pierna. Se gira con un movimiento fluido y la manda por encima de deep square leg para seis. Un gesto de pura autoridad. Falla un swing a una corta que se aleja por fuera de la off, pero en la siguiente corrige de inmediato: cuatro a long-on. Tras una bola en blanco, vuelve a cargar el brazo y lanza a Omarzai por encima de deep extra cover para otro seis. India cierra ese over en 22 sin pérdida, con Abhishek ya en 20 de 8 bolas. El tono del partido quedaba marcado.
El siguiente en volver al centro fue Fazalhaq Farooqi. Buscaba contener. Encontró lo contrario. Samson se lleva una bola corta hacia deep backward square leg para uno, cediendo el protagonismo a un Abhishek que ya olía sangre. El zurdo se adelanta a una bola más llena y la eleva recto, seis limpio, y se queda un segundo sosteniendo la pose, como subrayando el golpe. La siguiente, corta hacia el cuerpo: se mete dentro de la línea y la ayuda por encima de fine leg. Otro seis. El ritmo ya era brutal.
Farooqi intenta una corta inofensiva; Abhishek la castiga con un pull que supera a deep square leg para cuatro. No termina ahí: cuatro más hacia fine leg en la siguiente. Dos carreras a deep extra cover cierran el over. India, 45/0 tras 3 overs, con Abhishek en 42 de 13. Afganistán, otra vez, a remolque desde el arranque.
El over que lo cambió todo
Cuando Mohammad Nabi entró al relevo, el guion ya era duro para los afganos. Lo que vino después lo convirtió en una pesadilla. Nabi lanza la bola algo más adelantada, buscando longitud, pero Samson no compra la invitación al drive clásico. Se va hacia atrás, se abre espacio y descarga un golpe recto que vuela por encima de la cabeza del lanzador. Seis monumental. Una imagen que resume el dominio indio.
Nabi insiste en la misma zona. Samson, misma respuesta. Mismo resultado. Otro seis, mismo camino, mismo castigo. El mensaje era claro: no había margen para el error, ni siquiera para el intento. Y entonces se suma Abhishek a la fiesta, por la misma autopista.
El zurdo encuentra su medio siglo con estilo, siguiendo exactamente la ruta que había marcado su compañero: agresivo, sin miedo, con un swing largo y decidido. Llega el cuatro, y para rematar el over, lo corona con otro seis. El marcador se dispara: 29 carreras en ese over. India vuela hasta 85/0 en solo 5 overs. Una exhibición de poder en el tramo más delicado del juego corto.
Discursos opuestos antes del inicio
Lo curioso es que todo esto ocurrió después de que ambos capitanes verbalizaran planes muy distintos, pero con un punto en común: no complicarse.
Shreyas Iyer, que perdió el sorteo, fue claro: India también habría elegido batear primero. “No hay espacio para la complacencia”, insistió. Habló de instintos, de no volverse locos solo por tener el primer turno al bate, de adaptarse a las condiciones. Un mensaje de calma, pero con filo competitivo. Anunció un único cambio: Yash Thakur entraba por Arshdeep.
En el otro lado, Ibrahim Zadran por fin ganó el sorteo que había deseado en los dos partidos anteriores. Esta vez, Afganistán iba a lanzar primero, tal y como querían desde el inicio de la serie. El razonamiento del capitán era lógico: veía un wicket favorable a los lanzadores y confiaba en ejecutar bien los planes para frenar a una India que, en sus palabras, “tiene todos los departamentos cubiertos en el T20”.
Zadran también habló de aprendizaje tras la derrota en la serie. De revisar las áreas flojas, de intentar jugar “mejor cricket” y cerrar bien con una victoria. Confirmó dos cambios: fuera Gulbadin Naib y Noor Ahmad; dentro Abdullah Ahmadzai y Noor ul Rahman. Sobre el papel, un intento de ajustar piezas. Sobre el césped, el problema estaba siendo otro: el top-order indio no estaba dispuesto a dejarles respirar.
La herida del orden medio afgano
El gran lastre de Afganistán en esta serie ha sido su bateo. El orden medio se ha desmoronado en ambos encuentros anteriores, y el golpe anímico se ha acentuado con el mal momento de Rahmanullah Gurbaz, que se fue con dos ducks consecutivos. Un equipo que vive de la pegada de sus abridores no puede permitirse ese vacío.
Ese contexto explica la obsesión de Zadran con un número: 200. El propio capitán lo reconoció sin rodeos. Hablaron internamente de cómo pasar de los 150-160 a los 200 o más. De llevar la “intención correcta” para alcanzar ese listón si quieren competir contra una de las potencias del cricket mundial. Sin ese salto, la brecha con India se hace enorme, casi insalvable.
Hasta ahora, Afganistán no se ha dado, ni siquiera, la oportunidad real de entrar en el intercambio de golpes. Ha sido un rival valiente, pero sin suficiente pólvora. Y cuando tu rival abre un partido a 85/0 en 5 overs, la montaña se hace todavía más alta.
Último examen antes de volar
Este tercer encuentro no solo es un trámite estadístico. Para Afganistán, es un examen de carácter antes de subirse al avión rumbo a Japón. Un buen cierre no cambiará la serie, pero sí el ánimo. Y en equipos que viven tanto de la confianza, esa diferencia suele notarse en el siguiente destino.
India, mientras tanto, ha utilizado este duelo como laboratorio competitivo, pero sin perder un gramo de intensidad. El mensaje de Iyer de no relajarse se ha traducido en un inicio feroz, liderado por un Abhishek Sharma desatado y un Sanju Samson que ha impuesto jerarquía desde el primer intercambio.
Si Afganistán quiere irse con algo más que lecciones y golpes, tendrá que encontrar por fin ese innings de 200 que tanto menciona su capitán. La pregunta es sencilla y brutal: ¿tiene este equipo, hoy, la pegada mental y técnica para sostener ese ritmo contra una India que no está dispuesta a bajar el pie del acelerador?




