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Israel Adesanya critica salida de Michael ‘Venom’ Page de UFC

La salida de Michael “Venom” Page de UFC ha encendido un debate que va mucho más allá de su hoja de servicios. Cinco victorias en seis peleas en el octágono, única derrota ante Ian Machado Garry, hoy aspirante al título y recién salido de un duelo a cara de perro con Islam Makhachev, el número uno libra por libra. Números de élite. Aun así, no hubo renovación. Y eso ha indignado a Israel Adesanya.

El británico llegó a su última pelea de contrato en UFC Paris con un rumor pesado sobre la cabeza: la posibilidad real de que la compañía no le ofreciera un nuevo acuerdo. Respondió como suele hacerlo: ganó de nuevo, frente a un rival duro. Pero la conversación posterior no giró en torno al resultado, sino a la sensación de que, para los matchmakers, ya no bastaba con vencer.

Page no “deslumbró”. No encendió la mecha como en sus noches más salvajes en Bellator. Y, esta vez, eso pesó más que otra W en su récord.

Sin oferta de renovación, “Venom” salió directamente a la agencia libre. Y ahí apareció la voz de Adesanya, una de las figuras más influyentes del deporte, para poner el dedo en la llaga y comparar su caso con el de Tai Tuivasa, que continúa en la empresa pese a arrastrar una racha de ocho derrotas consecutivas.

“Es desafortunado. Cortan a Michael ‘Venom’ Page y no cortan a [Tai Tuivasa]… UFC es un negocio distinto. Ellos, los de arriba, van caso por caso. Son seres humanos”, lamentó Adesanya, que conoce de cerca los despachos de la promotora y la forma en que se cierran los acuerdos. “Con Michael ‘Venom’ Page siento que se equivocaron, porque solo perdió con Ian Garry, que acaba de ir de tú a tú con el número uno libra por libra, Islam”.

Para el excampeón, Page es uno de esos peleadores que no se rompen, que no se apagan aunque el rival empuje. Lo explicó desde su propia experiencia como striker dominante: hay noches en las que sabe que el hombre que tiene enfrente no quiere atacar, solo esperar, rezar por un error. Mientras tanto, él lo va tocando, lo “salpica” con golpes, le obliga a reaccionar. Pero el otro busca una oportunidad caída del cielo. Y en su lectura, muchos rivales de Page han caído en esa trampa: esperar un regalo que nunca llega.

En esa línea, Adesanya insistió en que a ciertos peleadores hay que darles tiempo, dejar que “cocinen”. Recordó que UFC asumió a Page como una gran inversión procedente de Bellator, con una buena paga y una expectativa clara: espectáculo. El inglés, recordó, ha cumplido en lo esencial: ha ganado. Otra cosa es que la compañía no haya visto en él la misma electricidad que generaba en su etapa anterior.

“Quizá no estaban viendo lo que veían en Bellator, y esperaban ese tipo de emoción… A mí me resulta emocionante”, remató Adesanya.

La decisión ya está tomada y Page está en el mercado, libre para escuchar ofertas. Lo que queda en el aire es una pregunta incómoda para UFC: ¿cómo se mide realmente el valor de un peleador, por su racha, por su estilo o por la chispa que provoca en la oficina de los ejecutivos?