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Babar alza la voz en Lord’s: "No sabía nada" sobre la polémica

En Lord’s, entre política, micrófonos y un golpe de autoridad inglés, Babar alza la voz: “No sabía nada”.

La victoria de Inglaterra por 194 carreras en Lord’s debería haber ocupado todos los titulares por sí sola. Un triunfo contundente, una serie sentenciada 2-0 y el fin de una espera que se alargaba desde diciembre de 2024 sin ganar una serie de Test. Pero el cricket compartió escenario con la política, la televisión y un capitán que se desmarcó con firmeza.

Babar se planta

Al término del Test en Lord’s, Babar fue claro ante BBC Test Match Special. Cuando le preguntaron si había oído hablar del supuesto intento de frenar la emisión de una entrevista polémica, su respuesta fue seca, repetida, casi cortante: “No, no, no. No he oído eso”. Repregunta. ¿Sabía algo de esas conversaciones? Otra vez, una sola palabra: “No”.

La charla, conducida por el ex capitán de Inglaterra Michael Atherton, se había grabado antes y la BBC la emitió durante el descanso del almuerzo en el primer día de juego. Duró 18 minutos, tiempo suficiente para encender un debate que se extendió mucho más allá de la pausa.

La versión de Babar encaja con la línea marcada por el seleccionador y entrenador de Pakistán, Sarfaraz Ahmed. Él ya había asegurado que ni él ni sus jugadores estaban al tanto de ninguna amenaza sobre la continuidad del partido o sobre la posibilidad de que el Test se viera comprometido por la emisión.

La sombra de Imran Khan y la mano firme del PCB

El núcleo de la entrevista de Atherton no era deportivo. Giraba en torno a las preocupaciones de los hijos de Imran Khan por el trato, la salud y las condiciones del ex primer ministro paquistaní en prisión. Un terreno delicado, con ecos directos en Pakistán y en su diáspora.

El PCB, presidido por Mohsin Naqvi, ya había marcado una línea roja antes de que la serie arrancara en el Reino Unido. Orden directa: nada de comentarios políticos durante la gira. Esa instrucción llegaba tras todo el terremoto institucional y social que rodeó a Imran Khan. El mensaje era claro: el equipo, al margen de la tormenta.

La emisión de la entrevista, según se informó, no gustó en los despachos del PCB y tensó el ambiente en el mismísimo primer día del Test. Pero ahí se detuvo el conflicto. No hubo retrasos. No hubo parones. Pakistán volvió al campo a la hora prevista y el partido siguió su curso sin interrupciones.

Inglaterra no perdona

Mientras fuera del césped se discutía sobre límites y contextos, dentro del campo Inglaterra impuso su ley. Con una ventaja ya sólida en la serie, remató el trabajo con una victoria que no dejó lugar a interpretaciones.

El objetivo para Pakistán en la cuarta entrada era tan claro como enorme: 389 carreras para ganar en Lord’s. Terminaron muy lejos. All out por 194. El intento más serio de resistencia lo firmó Saud Shakeel, que se quedó a solo tres carreras de un centenar que habría cambiado, al menos, el tono del relato final. Se fue con 97, a las puertas de una marca simbólica que habría brillado incluso en la derrota.

La tarea inglesa se vio aligerada por un golpe físico clave en el bando visitante: la baja de Imam-ul-Haq. El opener paquistaní sufrió una lesión en la pantorrilla el primer día y ya no pudo volver a la crease. Sin su presencia en la parte alta del orden, la persecución de 389 se convirtió en una escalada casi imposible.

Inglaterra no desperdició la oportunidad. Cerró el Test con autoridad, aseguró la serie con un 2-0 inalcanzable y, de paso, puso fin a una racha incómoda: no ganaba una serie de Test desde diciembre de 2024. Lord’s volvió a ser escenario de un punto de inflexión.

Rumbo a Edgbaston, con ruido de fondo

Con la serie ya decidida, el último Test en Edgbaston, Birmingham, desde el 9 de septiembre, tendrá un matiz distinto. Inglaterra jugará con la tranquilidad del deber cumplido y la opción de firmar un 3-0 rotundo. Pakistán, con el orgullo herido y la necesidad de una respuesta deportiva que tape, al menos en parte, el ruido extradeportivo.

Porque el eco de esos 18 minutos de entrevista con Michael Atherton no se apagará tan rápido. Babar insiste en que no sabía nada. Sarfaraz respalda esa versión. El PCB intenta mantener al equipo lejos de cualquier lectura política. El cricket, mientras tanto, sigue su curso.

La pregunta es si, en Edgbaston, el relato volverá a girar solo alrededor del marcador… o si el próximo capítulo de esta serie también se escribirá entre declaraciones, silencios y decisiones que van más allá del pitch.