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BCCI y su dilema en los Juegos Asiáticos de Nagoya

La delegación india de críquet llegará a los Juegos Asiáticos de Aichi-Nagoya con un debate abierto antes de jugar una sola bola: ¿aceptar el alojamiento oficial o montarse su propia burbuja de élite lejos de los hoteles designados por los organizadores?

La disyuntiva no es menor. Si la BCCI decide sacar a sus jugadores de los hoteles oficiales, el mensaje es claro: asumirá toda la operación. Habitaciones, comidas, transporte interno, traslados al estadio y la responsabilidad de que las estrellas estén puntuales en el campo. Todo, a costa y bajo la gestión del propio organismo.

El Indian Olympic Association, mientras tanto, se mantiene en su carril. Nada de gestiones paralelas ni privilegios específicos para el críquet.

La postura firme del IOA

El director ejecutivo del IOA, Raghuram Iyer, lo dejó nítido en su conversación con la prensa: la BCCI tiene libertad para decidir, pero también tendrá que cargar con las consecuencias logísticas.

El IOA, recordó, responde por una delegación de 36 deportes y no puede abrir una vía de trato preferencial que rompa el equilibrio interno. Igualdad de trato, bienestar global del equipo indio y coordinación con el Comité Organizador: ese es el marco.

De momento, los organizadores ya han reservado alojamiento para las dos selecciones. El equipo masculino ha sido asignado al APA Hotel Nagoya Ekimae, de tres estrellas. El femenino, al Meitetsu Grand Hotel, de cuatro. Ambos cuentan con las comodidades básicas, pero están uno o dos escalones por debajo del lujo de cinco estrellas al que se han acostumbrado los cricketers indios en giras internacionales.

Hay otro punto sensible: las habitaciones serán en régimen de ocupación doble. Para una plantilla habituada a suites individuales y espacios amplios, compartir cuarto en plena competición puede convertirse en un foco de fricción.

Calendarios apretados y una primera prueba para las mujeres

El primer examen logístico lo afrontará el equipo femenino, capitaneado por Harmanpreet Kaur. La secuencia es exigente: regreso de la Asia Cup en Dubái el 13 de septiembre, vuelo a Nagoya al día siguiente y debut directo en cuartos de final el 18. Su participación, si avanzan, se extenderá hasta el 22 de septiembre.

Los hombres, con Shreyas Iyer al frente, viajarán más tarde. Tienen previsto salir hacia Japón el 21 de septiembre, entrar también en la competición desde los cuartos de final el 28 y regresar el 4 de octubre.

Ventanas de llegada distintas, torneos comprimidos y poco margen para errores de planificación. Con ese escenario, la BCCI ha decidido mirar con sus propios ojos.

Un equipo de avanzada viajará a Japón a comienzos de la próxima semana para inspeccionar hoteles, sede de críquet y resto de instalaciones. Solo después de ese informe interno la Junta tomará una decisión definitiva sobre si acepta el paquete oficial o se descuelga con un plan propio.

Una ciudad al límite y un tablero complejo

El contexto en Aichi-Nagoya no ayuda. La presión sobre la capacidad hotelera es fuerte: se espera que el número de atletas y entrenadores alcance los 17.000, cuando los cálculos iniciales se hicieron para 15.000. Los hoteles existentes ya se están reforzando con alojamientos móviles y con el crucero Costa Serena como apoyo flotante.

En ese mapa saturado, encontrar alternativas “a la medida” para dos selecciones de críquet de India no será sencillo. Si la BCCI rechaza los hoteles oficiales, tendrá que localizar por su cuenta propiedades adecuadas y, a partir de ahí, montar una operación paralela completa: reservas, restauración adaptada, transporte diario hacia y desde la sede de críquet, control de horarios y coordinación con el programa de partidos.

Todo ello sin salirse del ecosistema de los Juegos. Aunque duerman fuera de los hoteles oficiales, las selecciones seguirán plenamente integradas en el sistema de acreditaciones, seguridad y accesos. La BCCI deberá canalizar cualquier decisión a través del IOA, que a su vez la trasladará al Comité Organizador.

El perímetro será estricto: nadie sin acreditación podrá entrar en los hoteles de los equipos, sean oficiales o privados.

Antidopaje, seguridad y control hasta el último detalle

El cambio de hotel no sería solo una cuestión de confort. También afectaría a los protocolos antidopaje. La WADA y la International Testing Agency tendrán que conocer con precisión la ubicación de los jugadores para poder realizar controles aleatorios en sus alojamientos.

Cada movimiento quedará registrado. La idea de una burbuja privada no elimina obligaciones, solo multiplica la necesidad de coordinación.

Iyer, por su parte, se mostró cómodo con el enfoque meticuloso de la BCCI. Considera que enviar un equipo de avanzada es el camino correcto para evaluar sobre el terreno y tomar una decisión informada. El IOA insiste en su mensaje central: el objetivo es que toda la delegación india tenga una estancia cómoda y una experiencia positiva en Japón, sin que la logística se convierta en distracción.

Japón bajo la lupa, Los Ángeles ya en el horizonte

Mientras Japón responde a preguntas y ajustes de última hora, el contraste con Los Ángeles 2028 empieza a dibujarse con claridad. El regreso del críquet al programa olímpico se está planificando con varios años de antelación, y la maquinaria ya se mueve.

Iyer formó parte de una delegación conjunta del IOA y la Sports Authority of India que pasó casi una semana en Los Ángeles, reuniéndose con distintos actores y revisando sedes de varias disciplinas, incluido el críquet. La idea es simple y ambiciosa: que los deportistas solo tengan que pensar en rendir, sin sobresaltos logísticos.

La sede prevista para el críquet en LA28, el Knight Riders Cricket Ground en el complejo Fairplex de Pomona, se levanta pared con pared con el Sheraton Fairplex Suites & Conference Center, donde se espera que se alojen las selecciones. Un bloque compacto: campo y hotel, casi sin necesidad de autobús. Los partidos de Major League Cricket en ese escenario servirán como banco de pruebas competitivo para el terreno de juego y sus instalaciones.

Un aperitivo histórico antes de los Juegos

Antes de que la conversación se traslade por completo a Nagoya, India y Japón compartirán un momento simbólico. Sus selecciones masculinas se enfrentarán el 22 de septiembre en un T20I por la Suzuki Cup, duelo que conmemora 75 años de relaciones diplomáticas entre ambos países y que, al mismo tiempo, dará a India un ensayo competitivo valioso antes de los Juegos Asiáticos.

Entre hoteles de tres y cuatro estrellas, cruceros habilitados como residencias flotantes y la posibilidad de una burbuja de lujo gestionada por la BCCI, el críquet indio se asoma a unos Juegos en los que el resultado no se medirá solo en medallas. También en la capacidad de un gigante acostumbrado al máximo confort para adaptarse, decidir y convivir con la realidad de un evento multideportivo que no se mueve al ritmo de una sola federación.