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Caos en la clasificación del Gran Premio de Sao Paulo

La clasificación del Gran Premio de Sao Paulo promete más tormenta que la que ya ha descargado sobre el Autódromo José Carlos Pace. Entre sanciones en cascada, reproches en pista y un cielo que se abre sin avisar, la parrilla del domingo se está cocinando a fuego alto mucho antes de que caiga la bandera a cuadros.

La sesión de clasificación está programada para las 15:00 hora local (18:00 GMT), con Max Verstappen llegando como referencia tras dominar la tercera sesión de entrenamientos libres. El neerlandés, que el viernes habló de problemas “inaceptables” en su coche, respondió esta mañana con el mejor tiempo por delante de Lando Norris y Andrea Kimi Antonelli.

Lluvia, bandera roja y un debutante señalado

La Q1 apenas había comenzado cuando el cielo decidió intervenir. Dos minutos de acción, lluvia intensa y bandera roja inmediata. El asfalto de Interlagos, traicionero en seco, se convirtió en una trampa para cualquiera que intentara arriesgar más de la cuenta.

En medio del desorden, Ollie Bearman se llevó su primer tirón de orejas serio del fin de semana: reprimenda por ir marcha atrás en el pit lane al inicio de la Q1. Un error de debutante que la dirección de carrera no dejó pasar por alto, recordando que en Sao Paulo no se perdona nada, ni siquiera a los recién llegados.

El otro foco de atención en la jornada del viernes fue Rafael Camara. El brasileño, debutante con Haas, se vio envuelto en un incidente con Charles Leclerc que terminó con reprimenda para el piloto local. Un estreno con marca en el expediente, justo ante su afición.

McLaren y Mercedes marcan el ritmo… y Red Bull se cuela

La historia del viernes tuvo dos protagonistas claros: McLaren y Mercedes. Entre ambos equipos coparon la parte alta de la tabla de tiempos en las dos primeras sesiones, con solo Verstappen rompiendo el monopolio de los motores Mercedes.

Norris y Antonelli se repartieron los entrenamientos del viernes. En la segunda sesión, el italiano, ya coronado campeón de pilotos antes de este fin de semana, marcó el mejor tiempo con un McLaren actualizado, 0.263 segundos más rápido que Norris. Llegó al sábado como el hombre a batir.

Pero la respuesta de Verstappen no tardó. El campeón se sacudió la frustración del viernes y firmó la vuelta más rápida en la FP3, por delante de Norris y Antonelli. Red Bull no dominó el guion, pero dejó claro que sigue en escena, incluso en un fin de semana en el que McLaren y Mercedes parecen haber encontrado algo extra.

Hamilton y Leclerc, sanciones, problemas y una tregua

Ferrari vivió una mañana incómoda. Lewis Hamilton, al volante de su Mercedes, marcó un tiempo unas décimas mejor que Leclerc, pero ambos quedaron a 0,4 segundos del ritmo de Antonelli. Demasiado lejos para soñar con la pole sin ayuda externa… o sin caos meteorológico.

Hamilton y Leclerc comparten algo más que tiempo perdido: ambos han montado nuevos componentes de la unidad de potencia y arrastran sanciones en parrilla para este fin de semana. Y, aun así, el británico no se libró de los problemas: una avería en la FP3 le dejó sin rodar en la segunda mitad de la sesión. Mal presagio cuando cada vuelta cuenta.

Entre tanto, la tensión personal pareció bajar una marcha. Leclerc aseguró que el enfrentamiento con Hamilton, que estalló en México, está “zanjado”. Sobre el papel, paz. En la pista, otra historia: los dos siguen cruzándose tiempos, miradas y posiciones en un campeonato donde cada detalle pesa.

No son los únicos penalizados. Verstappen, George Russell y Sergio Pérez también deberán cumplir sanciones por montar componentes nuevos de la unidad de potencia fuera del límite permitido. La parrilla definitiva del domingo será un rompecabezas en el que el cronómetro no será el único juez.

Antonelli ya es campeón, pero el título que falta vale oro

Antonelli llega a Sao Paulo con los deberes hechos: el título de pilotos ya está en su bolsillo. Pero el campeonato de constructores sigue abierto y ahí es donde Interlagos cobra una dimensión distinta.

Mercedes tiene la opción de sellar su octavo título de constructores este fin de semana. No será sencillo, no con McLaren al ataque, Red Bull al acecho y la meteorología empeñada en convertir cada sesión en una lotería. Pero la oportunidad está ahí, y cada punto en clasificación puede inclinar la balanza.

La lluvia ha enseñado los dientes, los comisarios ya han repartido reprimendas y las sanciones dibujan una parrilla enredada. Falta lo más importante: que se apague el semáforo y alguien se atreva a poner orden en el caos de Sao Paulo.

Caos en la clasificación del Gran Premio de Sao Paulo