Caos en Interlagos: Piastri 10º y Norris logra pole
La clasificación del Gran Premio de São Paulo dejó un paisaje de supervivencia más que de velocidad pura. Agua, banderas rojas, penalizaciones en cascada y un protagonista inesperado en mitad del caos: Oscar Piastri, que terminó firmando un 10º puesto en la parrilla que no refleja exactamente su ritmo real.
El australiano solo se coló en el top 10 gracias a las sanciones a varios rivales. En pista, en condiciones cambiantes y traicioneras, su vuelta buena no llegó a tiempo: fue 12º y se quedó fuera de la Q3. La lluvia torrencial obligó a detener la sesión dos veces y a retrasarla unos 80 minutos. Interlagos, otra vez, dictó sus propias reglas.
Norris, amo de la lluvia y de Interlagos
Mientras muchos patinaban, Lando Norris volvió a sentirse como en casa. Por tercer año consecutivo, el piloto de McLaren saldrá desde la pole en São Paulo.
«Ha sido un día largo», admitió. «Estar en la pole aquí dos años seguidos… Condiciones distintas a las del año pasado, pero estoy muy contento. Se trataba de hacer dos vueltas, no cometer errores y sí, ha sido un muy buen día. Era mi primera vez con este coche en lluvia, pero creo que lo he descifrado».
Lo hizo justo cuando el asfalto ofrecía una ventana mínima de agarre. Dos vueltas limpias, sin exagerar, sin salirse del guion. En un día en el que muchos se equivocaron de neumático, de momento o de radio, Norris no tembló.
Russell paga caro la unidad de potencia
George Russell también encontró velocidad, aunque su tarde terminó con un sabor agridulce. Se clasificó segundo, no sin antes mostrar su enfado por radio al recibir la orden de levantar el pie en una vuelta lanzada. El crono le colocó a la estela de Norris, pero la tabla de tiempos no contaba toda la historia.
Una sanción de cinco posiciones por cambiar la unidad de potencia lo mandará al séptimo lugar de la parrilla. Un golpe duro para alguien que había manejado bien la tormenta.
Ese castigo abre la puerta al vigente campeón del mundo, Kimi Antonelli, que heredará un lugar de lujo: saldrá en la primera fila tras clasificarse tercero. Un premio enorme en un sábado en el que la pista castigó cualquier titubeo.
Penalizaciones, oportunidades y una parrilla desfigurada
La tarde fue un dominó de sanciones. Charles Leclerc, cuarto más rápido con el Ferrari, arrastra una penalización de diez posiciones. Su caída en la parrilla dispara a Liam Lawson, de Racing Bulls, hasta la tercera posición de salida y coloca a Nico Hülkenberg, con Audi, en un notable cuarto lugar.
Detrás, el top 10 en pista lo completaron Isack Hadjar con Red Bull, Oliver Bearman, Fernando Alonso y Alex Albon. Algunos de ellos también se verán beneficiados por el baile de sanciones, en una parrilla que poco se parece al orden puro de clasificación.
Al fondo del grupo, dos gigantes heridos: Max Verstappen y Lewis Hamilton compartirán la última fila tras recibir penalizaciones en la parrilla. Saldrán desde el fondo, pero con lluvia prevista para la carrera, nadie en el pit lane se atreve a descartarlos. Con agua, experiencia y ritmo, ambos se ven capaces de abrirse paso entre el tráfico y meterse en la pelea grande.
El vía crucis de Piastri
Para Piastri, la clasificación fue una sucesión de decisiones complicadas y mala fortuna. El australiano sufrió con los neumáticos de lluvia extrema cuando el asfalto empezó a ofrecer algo más de agarre. Su cambio a intermedios llegó tarde, justo cuando la pista comenzaba a secarse en una breve tregua del diluvio.
Cuando por fin montó el compuesto adecuado y se preparaba para atacar una vuelta decisiva en Q2, apareció el golpe definitivo: un accidente del debutante Rafael Camara obligó a sacar la bandera roja y dio por terminada la sesión antes de tiempo.
El reloj se detuvo, y con él, las opciones de Piastri. Su 12º tiempo en Q2 lo dejó sin acceso a la Q3, condenado a mirar desde el garaje cómo otros aprovechaban ese último tramo. Solo el festival de penalizaciones lo rescató hasta el 10º puesto en la parrilla definitiva.
No es el lugar que McLaren esperaba para él tras el dominio de Norris, pero con lluvia pronosticada y un Interlagos siempre imprevisible, el domingo ofrece algo más que una simple carrera de remontada. Ofrece la posibilidad de que este caos de sábado solo haya sido el prólogo de una batalla todavía más salvaje.



