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Hamilton y Verstappen al fondo de la parrilla en São Paulo

El Gran Premio de São Paulo 2026 arrancará con la parrilla patas arriba: Lewis Hamilton saldrá 20º y Max Verstappen 21º, castigados por duras sanciones de motor que los mandan al fondo del pelotón.

Los dos campeones del mundo llegaron a una clasificación ya sabiendo que su destino estaba sellado. Ambos montaron nuevas unidades de potencia y asumieron las penalizaciones correspondientes. En el caso de Hamilton, el golpe fue doble: su primer motor nuevo del fin de semana sufrió un problema en los Libres 3 y Mercedes se vio obligado a montar otro propulsor fresco, disparando aún más la sanción.

Con ese escenario, ni Hamilton ni Verstappen forzaron en la Q2. Cayeron en esa fase sin intentar seriamente el pase a la Q3, conscientes de que cualquier esfuerzo extra carecía de recompensa deportiva real. La batalla por la pole quedaba para otros… y ahí emergió un nuevo orden.

Norris manda, Antonelli aprieta

Lando Norris firmó una Q3 impecable y se llevó la pole con autoridad, como un campeón del mundo que se siente dueño del momento. Voló cuando la pista estaba más traicionera y se quedó con el primer puesto sin discusión.

A su lado, en la primera fila, arrancará el hombre llamado a tomar el relevo generacional: Kimi Antonelli. El italiano hereda la segunda posición en parrilla después de que la sanción de George Russell transformara su P2 en pista en un amargo séptimo lugar de salida.

El baile de penalizaciones no se detuvo ahí. Liam Lawson aprovechó el caos con frialdad de veterano. Había sido quinto sobre el asfalto, pero las sanciones a Russell y a Charles Leclerc lo catapultaron hasta la tercera posición de salida, igualando su mejor puesto en una parrilla de F1. Leclerc, cuarto en tiempos, se desploma hasta el 14º lugar tras su propia penalización.

El resultado es una parrilla desfigurada, cargada de historias cruzadas: campeones condenados al fondo, jóvenes al frente, y un Norris que mira la primera curva de Interlagos con la autoridad de quien sabe que, esta vez, todo depende de él.

Hamilton y Verstappen al fondo de la parrilla en São Paulo