Carlos Alcaraz y su regreso al US Open: ¿Listo para la gloria?
Carlos Alcaraz vuelve al centro del huracán. El campeón defensor del US Open reaparece en la Arthur Ashe con una primera prueba que va mucho más allá del marcador: su muñeca derecha. Al otro lado de la red, el ruso Roman Safiullin, primer juez serio de hasta dónde llega, hoy por hoy, el físico del español.
Alcaraz, 23 años, no disputa un partido individual oficial desde hace más de cuatro meses. Una inflamación en la muñeca de su mano dominante le obligó a renunciar a Roland Garros y a Wimbledon, un doble vacío difícil de imaginar hace un año, cuando levantó el título en Nueva York. La buena noticia para él: no hubo necesidad de pasar por el quirófano. La incógnita: cómo responderá la articulación a cinco sets de máxima exigencia.
El murciano reapareció tímidamente esta semana en dobles mixtos junto a Serena Williams, un regreso simbólico al cemento de Flushing Meadows, más emocional que competitivo. Ahora ya no hay red de seguridad. Llega como segundo cabeza de serie, protegido por el ranking pero expuesto por la falta de ritmo.
Por delante, un cuadro que se ha abierto de forma inesperada. El número uno del torneo es Alexander Zverev, campeón en Roland Garros en junio y aspirante a su segundo grande. El alemán inicia su camino ante el italiano Lorenzo Sonego, instalado en un rol que hasta hace poco parecía reservado a otros. La ausencia de Jannik Sinner, fuera por una lesión de rodilla, le ha dejado la cima del cuadro y una responsabilidad nueva: confirmar que su triunfo en París no fue un paréntesis.
El otro gigante: Djokovic y un camino con historia
En el otro extremo del torneo, Novak Djokovic vuelve a presentarse como amenaza permanente. El serbio, 39 años, arranca ante el argentino Mariano Navone, primer obstáculo en su persecución de un objetivo que ya suena casi mitológico: el 25º título de Grand Slam en individuales, un récord en solitario.
Si supera el debut, el torneo le lanza de inmediato a la nostalgia. Le espera un segundo partido durísimo frente a Matteo Berrettini o Stan Wawrinka. Con el italiano le une la final de Wimbledon 2021, que Djokovic ganó en tres sets. Con el suizo, una colección de batallas mayores y un contexto especial: será el último grande de la carrera de Wawrinka, que entra en el cuadro gracias a una invitación de última hora. Un duelo con cualquiera de los dos sería mucho más que una simple segunda ronda.
Sabalenka, Rybakina y una cima en disputa
En el cuadro femenino, Aryna Sabalenka llega como campeona defensora y con un dato que impone: 97 semanas en la cima del ranking WTA. Abre su defensa del título ante la colombiana Camila Osorio, una primera ronda con trampa para quien llega con la presión de sostener un dominio que ya siente el aliento de su principal perseguidora.
Esa perseguidora tiene nombre y pegada: Elena Rybakina, vigente campeona del Abierto de Australia. La kazaja, que sigue recortando terreno en la clasificación, inicia el torneo frente a la joven estadounidense Thea Frodin, invitada local y símbolo de relevo generacional. El mensaje es claro: mientras Sabalenka intenta proteger su trono, Rybakina ya está instalada en la puerta.
En medio de ese paisaje aparece un nombre eterno: Venus Williams. A sus 46 años, la dos veces campeona del US Open recibe una nueva invitación pese a un dato demoledor —10 derrotas en 10 partidos esta temporada— y se medirá a Sofia Kenin, campeona del Abierto de Australia 2020. No es un homenaje vacío: es una última oportunidad de comprobar cuánto combustible queda en una de las grandes pioneras del circuito.
Fery, la nueva cara británica en el escaparate
El torneo también examina a una de las irrupciones más llamativas del verano: Arthur Fery. El británico, de 24 años, se ganó un lugar en el escaparate mundial con su sorprendente semifinal en Wimbledon, una carrera que le catapultó al top 40 y le abrió la puerta de su primer US Open.
Su recompensa llega con letra pequeña: un debut durísimo ante el italiano Lorenzo Musetti, 13º cabeza de serie y cuartofinalista en Nueva York en 2025. Fery se quedó a las puertas de ser cabeza de serie y lo paga con un estreno de máxima dificultad. Aun así, el foco estará sobre él. Es el número 37 del mundo y lidera una delegación británica más corta de lo habitual, marcada por las ausencias por lesión de Jack Draper y Emma Raducanu.
Draper, semifinalista en 2024, se bajó del torneo la semana pasada por una lesión crónica en el brazo. Raducanu, campeona en 2021, sigue fuera por una fractura en la tibia que ya le impidió disputar Wimbledon. Dos bajas que dejan a Fery como rostro principal de un país que, por una vez, mira más hacia el futuro que hacia la nostalgia.
Cameron Norrie, número uno británico, logró entrar por la puerta pequeña en el grupo de cabezas de serie: saldrá como 29º favorito y debutará frente al francés Luca van Assche. Jan Choinski completa, de momento, la presencia masculina del Reino Unido tras irrumpir en el top 100 mundial en junio, a los 30 años, una recompensa tardía pero merecida.
Mientras el cuadro se acomoda y las historias se cruzan, la gran pregunta flota en el aire neoyorquino: ¿está la muñeca de Carlos Alcaraz lista para sostener otra quincena de gloria o este US Open marcará el inicio de un nuevo reparto de poder en el tenis mundial?




