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Castigo ejemplar a Los Angeles Clippers por violar el tope salarial

La NBA ha descargado el mazo sobre Los Angeles Clippers. Un año de suspensión para el propietario Steve Ballmer, una multa de 30 millones de dólares al equipo y la pérdida de cinco elecciones de draft. Un castigo histórico por violar las normas de elusión del tope salarial que sacude a la franquicia de arriba abajo.

No se quedó ahí. Kawhi Leonard, dos veces MVP de las Finales, recibió una sanción de 700.000 dólares. El presidente de operaciones de baloncesto, Lawrence Frank, fue inhabilitado seis meses. La presidenta de operaciones de negocio, Gillian Zucker, suspendida un año. El mensaje de la liga es inequívoco: el caso Clippers se convierte en ejemplo.

Una investigación larga, un veredicto demoledor

El miércoles, tras casi un año de pesquisa liderada por un bufete externo, la NBA hizo públicos sus hallazgos. El club llevaba meses defendiendo su inocencia.

“Creo que vamos a estar limpios, así que no me estreso”, había dicho Leonard en abril. Frank, por su parte, se apoyaba en la figura de Ballmer: “Si conoces a Steve y su integridad, sabes que no hay nada”.

La liga no compró esa versión.

Según el comunicado oficial, Ballmer “buscó conscientemente ayudar al señor Leonard a obtener oportunidades de ingresos fuera de la cancha”, aprobó un acuerdo empresarial que sabía que era condición previa para que Aspiration Fund Adviser LLC firmara un contrato de patrocinio con Leonard y no garantizó un entorno de cumplimiento de las normas.

Adam Silver no rebajó el tono. “Estoy profundamente decepcionado por las flagrantes violaciones de nuestras reglas y por los fallos institucionales y de liderazgo de los Clippers que condujeron a esta mala conducta”, afirmó. “La severidad de las sanciones refleja la seriedad de las infracciones”.

El eje del escándalo: Aspiration y Kawhi Leonard

La investigación arrancó en septiembre de 2025, a raíz de un reportaje del periodista Pablo Torre, que destapó un contrato de patrocinio de 28 millones de dólares entre Leonard y Aspiration Fund Adviser LLC, empresa que el año pasado se declaró en bancarrota.

El caso se enredó todavía más cuando el cofundador de Aspiration, Joseph Sanberg, fue condenado este año a 14 años de prisión federal tras declararse culpable de defraudar a inversores y prestamistas por al menos 248 millones de dólares. En ese lodazal financiero aparece el nombre de Ballmer, y con él, el de la franquicia angelina.

La NBA concluyó que Leonard, a través de su antiguo representante y tío Dennis Robertson, violó las normas de elusión del tope salarial “presionando a los Clippers para que le ayudaran a conseguir oportunidades de ingresos fuera de la cancha, obteniendo con éxito esas oportunidades y sin reembolsar pagos del club por gastos personales”.

Leonard respondió con un comunicado, canalizado por su nuevo agente, Harrison Gaines: dijo aceptar “toda la responsabilidad por los lapsos de juicio de personas de mi círculo cercano” y lamentó la distracción para aficionados y familia. Defendió, no obstante, que firmó su contrato con los Clippers y los acuerdos cuestionados “de buena fe” y “sin conocimiento de ninguna intención de eludir el tope salarial”.

Los Clippers se rebelan: “caza de brujas” y “injusticia grotesca”

Si la liga endureció el gesto, la franquicia lo devolvió igual de firme. El comunicado del club fue una declaración de guerra.

“Rechazamos vehementemente las conclusiones de la NBA, resultado de una investigación fuertemente sesgada que busca justificar una narrativa predeterminada en lugar de basarse en hechos y pruebas”, señaló la organización. El texto acusa a la liga de decirles una cosa en privado y anunciar otra en público, alejándose —según el club— del estándar de equidad y precisión que Adam Silver prometió al inicio del proceso.

Los Clippers aseguran que “ahora lucharán igual de duro para demostrar” su inocencia y que impugnarán las sanciones “por todas las vías disponibles”, confiando en un arbitraje “ético e imparcial”.

En paralelo, el abogado de Ballmer, David Kelley, envió una carta a Silver en la que calificó la investigación de “caza de brujas” y las sanciones de “injusticia grotesca”. Según Kelley, la liga no respetó sus propias promesas de debido proceso y equidad, ni cumplió con la carga de probar las violaciones mediante evidencias sólidas.

El escrito va más lejos: afirma que los propios abogados de la NBA habrían reconocido en conversaciones privadas que la liga no cree que existiera un acuerdo entre Clippers y Aspiration para canalizar dinero hacia Leonard. También subraya que el Departamento de Justicia, la SEC y un juez federal consideraron a Ballmer víctima del fraude de Sanberg, no cómplice.

Kelley añade que ninguna norma de la liga prohíbe al personal de un equipo hacer presentaciones entre jugadores, patrocinadores y proveedores a petición de los propios jugadores. “Castigar retroactivamente a los Clippers por violar una regla que nunca existió dista mucho de ser consistente con el debido proceso”, escribió.

Consecuencias deportivas y un futuro bajo lupa

El golpe no es solo económico ni reputacional. Es deportivo. La franquicia pierde cinco elecciones de draft, un lastre enorme en la construcción de plantilla a medio plazo. Además, la NBA impondrá un programa de cumplimiento y supervisión sobre los Clippers durante cinco años. Dennis Robertson, el tío y antiguo gestor de Leonard, queda vetado para hacer negocios con equipos NBA en ese mismo periodo.

Lawrence Frank fue castigado por su papel en los acuerdos de patrocinio considerados ilegales y por aprobar gastos impermisibles de Leonard y su familia. Gillian Zucker, por su parte, fue sancionada por ser “principal y directamente culpable” de esos acuerdos y por mentir a los investigadores. Ambos perderán sus salarios mientras dure la inhabilitación.

No es la primera vez que la franquicia choca con el reglamento bajo el mandato de Ballmer, que compró el equipo en agosto de 2014 por 2.000 millones de dólares. En 2015, la NBA ya había multado a los Clippers con 250.000 dólares por ofrecer oportunidades de negocio no autorizadas a jugadores durante el intento de fichar al agente libre DeAndre Jordan. En aquella ocasión, una presentación al pívot incluía indebidamente un acuerdo de 200.000 dólares anuales con la marca de lujo Lexus.

Esta vez, el coste es mucho mayor.

Toronto espera… y Leonard quiere pasar página

En medio de la tormenta, el futuro de Leonard también se vio congelado. Su traspaso a Toronto Raptors quedó en suspenso hasta que se resolviera la investigación. El equipo canadiense dejó claro que seguía queriendo al alero. Y Leonard, que ya fue campeón y MVP de las Finales en 2019 con la franquicia, se mostró igual de dispuesto a volver.

“Al regresar a Toronto, estoy centrado en lo que puedo controlar, en cerrar este capítulo y seguir adelante con la hoja en blanco”, afirmó en su comunicado.

La NBA y el sindicato de jugadores acordaron que las sanciones son definitivas y vinculantes para todas las partes. La liga, no obstante, dejó abierta la puerta a “nuevas acciones” si el bufete externo recibe más información relevante.

Los Clippers, mientras tanto, se preparan para una larga batalla legal y un lustro de vigilancia estricta. El proyecto millonario de Steve Ballmer, el ex CEO de Microsoft, entra en una fase incómoda: castigado, cuestionado y obligado a reconstruir su credibilidad al mismo tiempo que intenta seguir compitiendo en la élite. La pregunta ya no es solo cómo jugarán. Es cuánto les va a costar, dentro y fuera de la cancha, este capítulo que la NBA ha decidido convertir en advertencia para toda la liga.