Cristiano Ronaldo se despide de la selección de Portugal
Veintitrés años después de aquel debut tímido ante Kazajistán, el viaje de Cristiano Ronaldo con la selección de Portugal ha llegado a su fin. A los 41 años, el capitán eterno anunció su retirada del equipo nacional en un vídeo publicado el 5 de noviembre, un mensaje directo a los aficionados que lo han acompañado desde adolescente hasta icono planetario.
No fue una despedida cualquiera. Fue el cierre de una era.
Ronaldo se marcha con 234 partidos y 146 goles con la absoluta, cifras que, según FIFA, son récords históricos en el fútbol masculino de selecciones. Números que definen una carrera, pero que ni siquiera alcanzan a explicar del todo el impacto emocional y competitivo que ha tenido en el escudo que siempre llevó pegado al pecho.
Su adiós, eso sí, es solo a la camiseta de Portugal. El delantero seguirá en activo con Al Nassr, en Arabia Saudí, empeñado en perseguir otro hito casi inverosímil: acercarse a la barrera de los 1.000 goles como profesional.
“Ha llegado el momento de pasarlo al futuro”
En su mensaje de despedida, Cristiano habló de la camiseta de la selección como de un legado. “Hoy ha llegado el momento de pasarlo al futuro”, dijo sobre su mítico dorsal 7, según la traducción al inglés difundida por FIFA. Una frase corta, cargada de peso. La decisión, explicó, fue difícil, marcada tanto por la emoción como por factores prácticos: el tiempo, el cuerpo, el ciclo deportivo.
No se olvidó de nadie. Agradeció a su familia por aceptar ausencias, concentraciones eternas y sacrificios silenciosos. Extendió ese agradecimiento a compañeros, entrenadores, cuerpo médico y a todos los que trabajan en la sombra, lejos de los focos y de las fotos, pero cerca del día a día de una selección que lo tuvo como referencia durante más de dos décadas.
Cristiano también se detuvo en un detalle que siempre reivindicó: los portugueses que viven lejos de casa. Habló de esos aficionados que encuentran en un partido de la selección un puente con su país. Recordó cómo, durante el himno, miraba a las gradas y veía familias completas, generaciones mezcladas, y cómo esos minutos borraban diferencias y dejaban solo una cosa: la lealtad compartida a Portugal.
Un final marcado por la tensión con Jorge Jesus
El anuncio llegó en un contexto enrarecido. Un día antes de que el seleccionador Jorge Jesus hiciera pública su nueva convocatoria, Ronaldo decidió adelantarse con su mensaje y cerrar el capítulo.
La relación entre ambos se había deteriorado en la última ventana internacional de septiembre. El 27 de ese mes, Cristiano se quedó en el banquillo los 90 minutos en la victoria por 2-1 ante Noruega, un dato confirmado por el acta de la federación noruega. Tres días después, el 30, abandonó la concentración, en la víspera del duelo de la Nations League ante Dinamarca.
El 6 de octubre, el delantero rompió el silencio. En un comunicado, acusó a Jesus de incumplir promesas sobre su participación, incluida la supuesta garantía de que jugaría contra Noruega. Calentó en la banda, pero nunca recibió la orden de entrar. El técnico negó haber pactado tiempos de juego, según recogió Sky Sports.
Ronaldo, aun así, pidió perdón a sus compañeros y a la afición portuguesa por marcharse de la concentración, admitiendo que no debió hacerlo. Aseguró entonces que seguía disponible para ser convocado. La federación respondió con una sanción: 30 días de suspensión y una multa de 255 euros. Cuando anunció su retirada, el castigo ya estaba cumplido.
El propio Jorge Jesus reveló después, en declaraciones a Canal 11 el 5 de noviembre, que había intentado convencerlo para seguir antes de hacer pública su primera lista. Quería tenerlo a su lado en el nuevo ciclo. Según recogió RTP, el seleccionador afirmó que solo le quedaba aceptar la decisión del delantero. También contó que había mandado colocar una gran fotografía de Cristiano en el auditorio del equipo, como ejemplo permanente para las nuevas generaciones.
De Figo a capitán de una generación dorada
El círculo se cierra muy lejos de aquel agosto de 2003. Entonces, un chico de 18 años entraba al campo para sustituir a Luis Figo en un amistoso ante Kazajistán. Era un relevo simbólico. Portugal despedía a un genio y abría la puerta a otro.
Con el tiempo, Cristiano se convertiría en el capitán que levantó el primer gran título de la historia del país: la Euro 2016. Más tarde llegarían los triunfos en la Nations League de 2019 y 2025, consolidando a una selección que pasó de eterna promesa a campeona recurrente con él como estandarte.
Su idilio con los grandes torneos se extendió también a los Mundiales. Marcó en seis ediciones distintas, una marca reservada a unos pocos elegidos, y cerró su cuenta con 11 goles en la cita global, tres de ellos en el torneo disputado este mismo año. El último Mundial de Cristiano terminó con un sabor amargo: derrota por 1-0 ante España en octavos de final. Aquella noche dejó la sensación de que el ciclo mundialista se apagaba, aunque nadie imaginaba todavía que el adiós total a la selección llegaría tan pronto.
Un tributo pendiente y un vacío imposible de llenar
La Federación Portuguesa ya ha prometido un homenaje de despedida para su antiguo capitán. No será sencillo estar a la altura de una figura que ha acompañado a varias generaciones de aficionados, que ha llevado el nombre de Portugal por todos los estadios del mundo y que ha convertido cada partido de la selección en un evento global.
El futuro pertenece ahora a esos “jóvenes” a los que Cristiano dice pasar el testigo. Heredan una camiseta pesada, una historia reciente de éxitos y una foto gigante en el auditorio que les recordará, cada día, el estándar que dejó el 7.
Ronaldo ya no volverá a cantar el himno como jugador de Portugal. Pero el eco de esos 23 años seguirá resonando cada vez que alguien se atreva a ponerse su dorsal y mire hacia la grada preguntándose si está preparado para sostener esa mirada colectiva.



