logo

Dallas Mavericks y la búsqueda de identidad tras el draft de Cooper Flagg

La nueva cara del Suroeste: entre proyectos, urgencias y una dinastía en ciernes

Dallas Mavericks: la franquicia de Cooper Flagg busca identidad

Dallas respiró de nuevo cuando aterrizó Cooper Flagg. Número 1 del draft, expectativas al máximo… y un rendimiento a la altura. El problema no fue él. Fueron los cuerpos. Las lesiones destrozaron la rotación y los Mavericks se hundieron hasta un 26-56 que los dejó fuera de los Playoffs y sin respuestas claras.

La reacción llegó desde los despachos. La franquicia puso al frente a Masai Ujiri, el arquitecto del anillo de Toronto, para rediseñar el proyecto. Su primera gran decisión: mirar al baloncesto universitario para encontrar al nuevo entrenador. Dusty May, campeón nacional con Michigan, salta al caos controlado de la NBA con una misión evidente: moldear a un grupo joven que aún no sabe quién es.

Tiene material. Morez Johnson, uno de sus hombres de confianza en Michigan, se suma al frente de ataque interior junto a Zaccharie Risacher, número 1 del draft hace dos años, que todavía busca su explosión definitiva. En los despachos se han movido: llegan Santi Aldama, Tarik Biberović, Sergio de Larrea, Tobi Lawal, Marcus Sasser y un puñado de alas para ensanchar la rotación. Salen Marvin Bagley III, Khris Middleton, Dwight Powell, Klay Thompson, Ryan Nembhard y Brandon Williams. Cambio de piel casi completo.

La gran incógnita, sin embargo, no está en el banquillo ni en el fondo de la rotación. Kyrie Irving regresará tras lesión, pero el verdadero salto de calidad pasa por Flagg. Si su temporada desemboca en una invitación al All-Star, Dallas habrá encontrado algo más que un salvavidas: habrá encontrado un nuevo eje sobre el que girar la próxima década.

Houston Rockets: continuidad, colmillo y una ventana que sigue abierta

En Houston no hay sensación de derrumbe. Hubo decepción. Un 52-20 sólido en una Conferencia Oeste salvaje, un Kevin Durant que volvió a rozar los 25 puntos de promedio, el crecimiento evidente de Amen Thompson y el salto estelar de Alperen Sengun. Y, pese a todo, eliminación en primera ronda.

La respuesta del club fue clara: nada de revoluciones. El bloque funciona y el margen de mejora está dentro. El verano se centró en retoques quirúrgicos. Llegan Bogdan Bogdanović, Marcus Smart y Bruce Thornton; se marchan JD Davison, Dorian Finney-Smith, Jeff Green, Aaron Holiday y Josh Okogie. La estructura se mantiene.

Hay tres claves que lo condicionan todo. La primera, el regreso de Fred VanVleet, que no jugó un solo minuto la temporada pasada por lesión. Si vuelve cerca de su mejor versión, Houston recupera cerebro y control en el perímetro. Y, por si acaso, Marcus Smart aparece como póliza de seguro: experiencia, dureza, voz en el vestuario.

La segunda, el tiempo. Durant se acerca a los 38, pero sigue siendo un anotador que obliga a doblar ayudas y reconfigurar defensas. El fichaje de Bogdanović abre aún más la pista: uno de los tiradores más eficientes desde el perímetro en la liga, ideal para castigar cada colapso sobre Durant y Sengun.

La tercera, el desarrollo interno. Sengun y Amen Thompson ya dieron un paso adelante. Necesitan otro. Si lo dan, Houston no solo coqueteará de nuevo con las 50 victorias; estará en posición real de dejar atrás el techo de la primera ronda y meterse de lleno en la conversación seria del Oeste.

Memphis Grizzlies: adiós a Ja Morant, hola a la era Cameron Boozer

En Memphis se cerró un capítulo. No uno cualquiera: el de Ja Morant. Entre su lesión, la salida de Jaren Jackson en un traspaso a mitad de curso y la falta total de continuidad, los Grizzlies se desplomaron hasta un 25-57 que confirmó lo inevitable: el ciclo se había agotado.

La franquicia apretó el botón que llevaba tiempo evitando. Traspasó a Morant a Portland y asumió la reconstrucción con todas las letras. Lo hizo a su manera: sin medias tintas. El nuevo rostro del proyecto tiene nombre y apellido: Cameron Boozer, uno de los grandes talentos del baloncesto universitario reciente.

Boozer llega con todo lo que se busca en una figura de franquicia: presencia, recursos ofensivos, personalidad competitiva. A su alrededor, Memphis ha levantado una estructura completamente distinta. Se incorporan Jerami Grant, AJ Johnson, Karim López, Kris Murray, Quinten Post, D’Angelo Russell, Richie Saunders e Isaiah Stewart. Se marcha Santi Aldama, se va Kentavious Caldwell-Pope, y, sobre todo, se va Morant.

El plan es claro: Boozer como faro, acompañado por Zach Edey, Cedric Coward y el propio Grant, pieza clave en el intercambio que envió a Morant a los Trail Blazers. Es un equipo en transición, sí, pero no necesariamente condenado al fondo de la tabla. Si Boozer responde al peso del rol y el grupo encaja rápido, la nueva identidad de los Grizzlies podría llegar antes de lo previsto.

New Orleans Pelicans: inmovilismo, dudas y la eterna apuesta por Zion

En New Orleans, el cambio más importante ya estaba dentro. Zion Williamson, por fin, jugó 62 partidos. Un respiro para una franquicia acostumbrada a mirar el parte médico antes que la clasificación. Aun así, el balance fue demoledor: 26-56 y otra temporada sin Playoffs.

La reacción del verano fue, cuanto menos, conservadora. Casi inmóvil. Los Pelicans apenas tocaron la plantilla. Llegan Jaron Pierre Jr. y Trendon Watford, se marcha Kevon Looney. Nada que altere el mapa de poder del Oeste.

Donde sí hubo movimiento fue en el banquillo. Jamahl Mosley, tras su etapa en Orlando, toma las riendas con una misión familiar: desarrollar a un núcleo joven con talento, esta vez encabezado por Derik Queen y Jeremiah Fears. El guion no le es ajeno.

Mientras tanto, el gran dilema flota sobre la plantilla: ¿son Dejounte Murray, Jordan Poole y Trey Murphy parte del futuro o activos para mover en el mercado? La respuesta no llegará pronto. La franquicia ha decidido esperar, como mínimo, hasta el cierre de mercado de febrero para tomar una decisión.

Hasta entonces, la esperanza se resume en una pregunta sencilla y cargada de peso: ¿puede emerger por fin un All-Star estable en New Orleans? La mirada vuelve a Zion. Otra vez.

San Antonio Spurs: Wembanyama, una final perdida y la sensación de inicio

San Antonio volvió a parecer San Antonio. Un 62-20 imperial, una plaza en las Finales de la NBA y un Victor Wembanyama convertido en finalista al MVP. El sueño, sin embargo, se quedó a un paso. Demasiadas ventajas desperdiciadas ante unos New York Knicks más maduros en los momentos calientes.

Lejos de hundir el proyecto, la derrota lo ha endurecido. Todo indica que estos Spurs apenas han empezado. La rotación está repleta de talento joven en desarrollo, y en el centro de todo está Wembanyama, que sale de las Finales sin anillo, pero con una motivación evidente: corregir lo que se escapó.

El verano ha sido productivo. San Antonio añadió a Maliq Brown, Ja’Kobi Gillespie, Jayden Quaintance y Tarris Reed Jr., dos interiores jóvenes que encajan a la perfección en el laboratorio de desarrollo de la franquicia. Y, sobre todo, incorporó a Tobias Harris, el tipo de veterano que llega listo para entrar directo en la rotación.

Harris viene de una etapa sólida en Detroit, donde reforzó su reputación y se colocó en el escaparate de equipos con aspiraciones. Ahora tiene lo que buscaba: una oportunidad real de pelear por el anillo. Su tiro de media distancia encaja con bisturí en un equipo que ya amenaza desde todas las alturas con Wembanyama como epicentro.

La División Suroeste se mueve a ritmos distintos: Dallas y Memphis miran al futuro, New Orleans duda, Houston aprieta el presente y San Antonio huele a dinastía en construcción. La pregunta ya no es quién domina hoy, sino quién estará listo cuando Wembanyama alcance su techo. Y cuánto tardarán los demás en ponerse a su altura.