Duleep Trophy: East Zone domina en Chennai con Ishan Kishan
El primer día de la final de la Duleep Trophy en Chennai terminó con una imagen muy clara: East Zone al mando, South Zone a remolque. El marcador de 385/4 en 79 overs no es solo un número, es una declaración de intenciones, construida primero por los abridores y rematada con mano de hierro por el capitán, Ishan Kishan.
Un capitán en modo final
Kishan cerró la jornada invicto en 111 de 135 bolas, su décimo siglo en First Class, alcanzado con un golpe que resumió toda su tarde: un límite para sellar los tres dígitos y dejar a South Zone sin respuestas ni recursos.
Desde que cruzó los 50, el zurdo cambió de marcha. Atacó el short ball sin miedo, castigó cada error de longitud y convirtió una posición prometedora en una total superioridad. Llegó a 4.000 carreras en First Class con un elegante desvío a pierna frente a Mohammed Siraj, un pequeño hito dentro de un turno mucho más grande para el contexto del partido.
Pidió al fisio en una breve pausa cuando estaba en 96, pero no cedió ni un milímetro. Un pull limpio ante Shreyas Gopal lo llevó a 96, y poco después el golpe al límite que lo dejó en 100 confirmó lo que el juego ya mostraba: la final, de momento, le pertenece.
Kushagra, socio ideal en el tramo clave
A su lado, Kumar Kushagra firmó un 63 que vale bastante más que el número. Entró con el partido en reconstrucción y terminó participando en el despegue definitivo. Primero se asentó, luego pisó el acelerador.
Entre los overs 69 y 70, Kishan y Kushagra sumaron 26 carreras: un cuatro y un seis del joven, otro límite del capitán, y de repente South Zone estaba “bajo la bomba”. Cuando el día se cerró, East Zone ya se movía en territorio de total dominante, con la asociación de ambos como columna vertebral del último tramo.
De 88/3 al control absoluto
Lo más llamativo del 385/4 es de dónde venía East Zone. A los 88/3, tras un arranque brillante pero con tres golpes que podían haber cambiado el guion, el partido pedía calma y carácter. Los encontró en Shikhar Mohan primero, y en Kishan después.
Mohan jugó una entrada de peso: 85 de 120 bolas, con nueve fours y tres sixes. Fue el que estabilizó el barco tras las dos pérdidas de la mañana y el que marcó el tono de la reconstrucción. Cuando decidió que la paciencia tenía un límite, atacó: back-to-back seis a Shreyas Gopal, uso perfecto de su envergadura, uno por encima de wide long-on y el siguiente sobre long-off. De golpe, pasó de una entrada sólida a una que cambió el ritmo del día.
Su resistencia terminó cuando Chama V Milind lo derribó con una bola que se coló para dejarlo bowled en 85. Un golpe importante para South Zone, pero ya entonces East Zone había pasado los 240 y la plataforma estaba construida.
La mañana: fuego desde el primer over
Todo había empezado con un mensaje claro desde el primer over. Ishan Kishan ganó el sorteo y decidió batear. Quería “ver pasar la primera hora y luego hacer muchos runs”. Sus abridores le tomaron la palabra.
Abhimanyu Easwaran y el joven vicecapitán Vaibhav Sooryavanshi salieron con una mezcla perfecta de control y agresión. La combinación de “fuego y hielo” se notó rápido: 4/0 en el primer over, y luego una sucesión de golpes que descolocó por completo a los pacers de South Zone.
Siraj, tras una serie discreta en Sri Lanka, volvió a sufrir. Fue “llevado al limpiador” por Easwaran, que le conectó boundaries consecutivos por el lado de pierna. En apenas 9 overs, East Zone ya estaba en 61/0; en 10, en 70/0, con ambos bateadores por encima de 100 de strike rate.
Tripurana Vijay entró temprano, en el octavo over, para intentar controlar a los zurdos. No funcionó. Easwaran se adelantó y le mandó un seis enorme por long-on, tanto que el juego se detuvo cinco minutos hasta encontrar la pelota. A los 13 overs, el marcador decía 91/0. A los 14, Easwaran firmaba el primer cincuenta de la final, por delante incluso del agresivo Sooryavanshi.
Vaibhav, cameo de adolescente y chispa de la mañana
El joven de 15 años no se quedó atrás. Tras un inicio prudente, empezó a desatarse: dos boundaries por covers a MD Nidheesh, luego un cuatro y un seis a Siraj, el primero con un late cut por point, el segundo cargando pista arriba para mandarla por encima de mid-off. En 7 overs, ya estaba en 34*, y el tono de la mañana estaba claro.
La batalla verbal también apareció. El capitán de South Zone, Tilak Varma, intentó sacarlo de foco con un “Kya yaar ye vice-captain” captado por el stump mic. El duelo fue intenso, pero limpio: más tarde se les vio riendo y charlando, señal de que el pique no pasó de ahí.
Finalmente, la apuesta agresiva de Vaibhav tuvo un final abrupto. CV Milind, alrededor del wicket, le tiró un short ball. El zurdo bajó la pista buscando el seis, pero el contacto fue sucio. El sustituto Thyagarajan tomó un catch alto en el deep. Sooryavanshi se fue por 44 de 37, a seis de su cincuenta, pero dejó una huella clara en la final.
Easwaran marca el tono, South Zone reacciona tarde
Mientras tanto, Easwaran siguió sumando. Llegó a su medio siglo con un par ante Gopal, una entrada de manual para un opener en una final: sólida, paciente, castigando errores. Cuando el marcador alcanzó 98/0 en 14 overs, la pregunta no era si East Zone había ganado el primer tramo del día, sino por cuánto.
South Zone necesitaba algo, lo que fuera. Primero llegó el wicket de Vaibhav, luego un momento caótico que les dio aire: el run-out de Easwaran. Un toque al off-side, un amago de single, Mohan responde y luego se frena; Easwaran, a medio camino, sin opción de volver. Caía por 72, y de repente el 107/0 se había convertido en 133/2. La mañana, al menos, no se les escapaba del todo.
Mohan y Kishan apagan el intento de remontada
Tras el descanso, South Zone salió con la idea de golpear rápido. Siraj volvió con la nueva sesión, pero se encontró con un Mohan ya asentado. Un no-ball, dos boundaries, y el opener empezó a marcar territorio. Poco después, un over de 15 runs a Vijay lo llevó de 33 a 48 y cambió el pulso del juego.
Su cincuenta llegó con un sencillo sobrio a point, su cuarto medio siglo en First Class. Desde ahí, creció. Mientras los spinners de South Zone trataban de apretar, él y Kishan consolidaron. El scoring se frenó por momentos, pero el peligro nunca desapareció. Mohan siguió empujando, Kishan fue encontrando su timing.
Cuando Mohan cayó en 85, el marcador ya decía 241/4. En teoría, una puerta para que South Zone volviera. En la práctica, fue el inicio del show de Kishan y Kushagra.
Siraj, los spinners y un día de pocas respuestas
South Zone probó de todo. Siraj insistió con el short ball, buscando incomodar a Kishan. Hubo momentos en los que el ritmo se redujo, sobre todo tras el té, cuando los spinners Tripurana Vijay y Gopal lograron encadenar overs baratos y forzar algo de paciencia en los bateadores.
Pero el marcador no mentía. A los 260/4, Kishan ya estaba en 43*, manejando el short ball con soltura. A los 277/4, alcanzaba los 4.000 runs en First Class. A los 300/4, su 62* y la serenidad de Kushagra anunciaban algo más grande. Lo que vino después fue un castigo controlado: 331/4, 356/4, 370/4, hasta el cierre en 385/4 con Kishan en 111* y Kushagra en 63*.
South Zone recibió incluso una advertencia oficial por demoras entre overs. Un detalle menor, pero simbólico: el equipo que persigue suele ser el que mira más al reloj.
Chennai responde y la final se enciende
Todo esto ocurrió ante una grada que, para ser cricket doméstico, respondió. La entrada es gratuita, pero las plazas son limitadas, y Chennai llenó lo que pudo. El ambiente acompañó un día de cricket de alto nivel, con nombres importantes en el césped y una narrativa clara: East Zone, que no levantaba la Duleep Trophy desde aquella final de 2012-13 también en Chennai, ha llegado con intención de repetir historia.
Entonces ganó por ventaja en primera entrada. Esta vez, el guion apunta a algo más directo: con 385/4 en el bolsillo, wickets en mano y un capitán en estado de gracia, East Zone ha plantado una montaña al frente de South Zone.
Queda mucho partido, con el spin llamado a dominar en los días 4 y 5. Pero mientras Tilak Varma busca respuestas y espera que nombres como Devdutt Padikkal y el propio Siraj cambien el tono de la final, la pregunta es inevitable: ¿podrá South Zone borrar en dos días de bateo lo que Kishan y compañía escribieron en uno?




