Elena Rybakina se retira del WTA Finals por enfermedad vírica
Elena Rybakina no estará en la cita que debía coronar su temporada perfecta. La número 1 del mundo y gran favorita al título ha tenido que retirarse del WTA Finals por una enfermedad vírica, un desenlace tan inesperado como contundente para el cierre del año.
La kazaja, de 27 años, venía de firmar el mejor curso de su carrera. Campeona del Australian Open y del US Open, dueña de su segundo y tercer título de Grand Slam, y la mujer que desbancó a Aryna Sabalenka del trono del ranking para alcanzar por primera vez el número 1. Todo apuntaba a un final de año con aroma histórico.
En cambio, se apaga el telón antes de tiempo.
Rybakina anunció su baja el sábado, con un mensaje tan claro como revelador del desgaste acumulado: lamentó tener que renunciar al torneo, subrayó que ha vivido una temporada “increíble”, pero admitió que su cuerpo “simplemente no está físicamente listo para competir”. Su plan ahora pasa por descansar en casa, recuperarse y preparar ya la temporada 2027.
La retirada abre de golpe el cuadro del torneo en Indian Wells, sede este año del WTA Finals. Y, sobre todo, le devuelve oxígeno competitivo a Sabalenka. La bielorrusa, a la que Rybakina derrotó en la final del Masters femenino el año pasado, ve cómo se le presenta una oportunidad de oro para recortar distancia en la lucha por la cima del ranking.
El hueco de la número 1 lo ocupa la primera suplente, la ucraniana Marta Kostyuk, que entra en un cuadro de ocho jugadoras cargado de talento y matices. Junto a ella estarán Sabalenka, la campeona de Roland Garros Mirra Andreeva, la ganadora de Wimbledon Linda Noskova, Coco Gauff, Jessica Pegula, Elina Svitolina y Karolina Muchova.
La ausencia de Rybakina no es un simple cambio de nombre en la lista. Le arrebata la posibilidad de perseguir un registro de época: convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en 2014 en conquistar el WTA Finals en dos ediciones consecutivas. La historia tendrá que esperar.
Su hoja de servicio en 2026 impresiona igual: 54 victorias y 14 derrotas, con un imponente 17-2 en Grand Slams. Títulos en los WTA 500 de Stuttgart y Ningbo, finales en los WTA 1000 de Indian Wells y Toronto. Dominio, regularidad, autoridad. Pero también factura física.
Porque desde su triunfo en Nueva York, el cuerpo empezó a mandar señales. El tramo final del año se ha visto marcado por problemas físicos, con una lesión en el cuello que ya la obligó a retirarse en los cuartos de final de Tokio a finales del mes pasado. El aviso estaba ahí. Esta vez, el cuerpo ha dicho basta antes del último gran baile.
El torneo pierde a su número 1. El circuito, a su gran protagonista del año en la semana decisiva. El resto del vestuario, en cambio, huele una oportunidad. Indian Wells ya no tendrá a la reina vigente del Masters, pero sí una pregunta latente: quién aprovechará el vacío que deja Elena Rybakina en la cúspide del tenis femenino.




