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Leicester supera a Oxford City en la FA Cup

La magia de la FA Cup volvió a encenderse en una noche fría y cargada de ilusión. Oxford City, equipo de sexta categoría, soñó en grande, golpeó cuando pudo y obligó a Leicester City a mirar el partido con seriedad de Premier. Al final, el marcador fue claro, 2-4, pero el camino hasta la segunda ronda no tuvo nada de plácido para el equipo de Russell Martin.

El duelo fue una historia de dos mitades. En la primera, Leicester tocó, mandó y generó, pero perdonó demasiado. Encontró el gol, sí, pero levantó el pie del acelerador justo cuando el encuentro pedía todo lo contrario. Oxford City, lejos de intimidarse, se agarró al partido, creyó en su plan y castigó cada despiste.

Scott Pollock, uno de los nombres propios de la noche, lo resumió sin lamentos en BBC Radio Oxford: dieron “una buena imagen”, forzaron al rival a cambiar de sistema y, durante muchos minutos, compitieron de tú a tú. Su gol, un intento que asegura llevar buscando toda la temporada, fue el símbolo de un equipo que se atrevió. “Por supuesto que lo quise hacer”, dijo. Y se notó.

Russell Martin, en cambio, salió del césped con una mezcla de satisfacción y enfado. Satisfecho por el pase. Molesto por los dos tantos encajados. “Estoy molesto porque hemos concedido dos goles, pero ese es mi trabajo”, admitió en TNT Sports. El técnico destacó que su equipo jugó “muy buen fútbol” por momentos, pero señaló con claridad el problema: falta de pegada en la primera parte y una desconexión inmediata tras el primer gol.

Oxford City aprovechó ese bajón, se organizó bien y atacó justo donde Leicester dejó de hacer “las cosas simples realmente bien”. La eliminatoria se endureció. El escenario que tanto teme cualquier favorito en la FA Cup empezó a asomar: un campo incómodo, un rival liberado y la presión de no poder fallar.

La respuesta de Leicester llegó tras el descanso. Martin tocó el dibujo, movió el banquillo y el encuentro cambió de tono. El cambio de sistema ajustó líneas, las distancias se acortaron y la calidad empezó a imponerse con más continuidad. Los suplentes entraron con impacto inmediato: Harry Howell, Tommy Watson y Olabade Aluko elevaron el ritmo y el nivel de agresividad en campo rival.

El propio entrenador no dudó en subrayarlo: los cambios fueron “fantásticos” y la segunda parte, muy cercana a lo que él quiere ver de su equipo. Con más espacios, más piernas y más talento, Leicester encontró los huecos que antes no había sabido explotar. La superioridad física se hizo evidente con el paso de los minutos, como apuntó el exdefensa Matt Heath en BBC Radio Leicester, y el marcador terminó reflejando la diferencia de categoría.

Heath lo definió con crudeza y precisión: la misión era “estar en el bombo del lunes” y, aunque las dos mitades no se parecieron en nada, la “clase” de Leicester acabó imponiéndose. Cuatro goles, sensación de que pudieron caer un par más y la confirmación de que, cuando el partido se abrió, el favorito no perdonó.

Martin, pese a su enfado defensivo, se marchó “muy contento” con el esfuerzo coral. Habló de “gran esfuerzo de grupo”, de un duelo “muy duro” y de la importancia de estar en la siguiente ronda, por encima de cualquier análisis estético. Leicester cumplió con la obligación, pero tuvo que trabajarla como una noche grande.

Oxford City, por su parte, se quedó sin premio, pero no sin orgullo. Forzó ajustes tácticos, encontró momentos de dominio y terminó aceptando la derrota sin excusas. “No podemos tener quejas”, admitió Pollock. Habían llevado al límite a un club que aspira a mucho más que a sobrevivir en la FA Cup.

La Copa no perdona despistes, pero sí premia la valentía. Oxford se marcha con la sensación de haber exigido la mejor versión de un gigante. Leicester, con la lección aprendida: en este torneo, hasta un sexto nivel puede obligarte a sacar todo lo que tienes. Y quizá un poco más.

Bristol Rovers castiga el fallo clave de Cambridge United

En otro punto de la noche copera, Bristol Rovers firmó una victoria sólida por 2-0 ante Cambridge United, marcada por un instante que lo cambió todo: un penalti al larguero de Sullay Kaikai.

Cambridge había sufrido, había resistido y, de pronto, el partido le ofreció la puerta abierta. Un penalti, el escenario ideal para darle la vuelta al guion. Kaikai, normalmente fiable desde los once metros, cargó el disparo con potencia. Demasiada. El balón se estrelló en el travesaño y el aire pareció escaparse del equipo.

Doug Shulman, en BBC Radio Cambridgeshire, lo interpretó como un síntoma claro de la noche: cuando el fútbol no quiere sonreírte, ni siquiera el regalo más evidente se convierte en gol. Ese lanzamiento, que debía cambiar el impulso del encuentro, se transformó en el termómetro perfecto de lo que estaba siendo el partido para Cambridge: ocasiones puntuales, pero sin acierto.

Bristol Rovers no perdonó. Controló los tiempos, supo gestionar la ventaja y cerró el pase a la segunda ronda con autoridad. Cambridge, en cambio, se marchó con la sensación de haber dejado escapar justo la oportunidad que podía haber cambiado todo.

La FA Cup no espera a nadie. O aprovechas el momento, o te quedas fuera. Esta noche, Leicester y Bristol Rovers lo hicieron. Oxford City y Cambridge United sólo pudieron mirar cómo su gran ocasión se escapaba, una vez más, por centímetros.

Leicester supera a Oxford City en la FA Cup