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Caos en Kilkenny: Boxeo de Influencers Termina en Batalla Campal

El caos irrumpe en Kilkenny: una velada de boxeo de “influencers” termina en batalla campal.

Lo que estaba vendido como una noche de “influencer boxing and live entertainment” en The Hub, en Cillín Hill, Kilkenny, terminó convertido en un escenario de violencia masiva, con peleas en las gradas, en el ring y la intervención urgente de la Garda.

En el centro del huracán, dos nombres: Tommy Robinson y Mo Deen.

Del espectáculo al descontrol

La noche avanzaba dentro del guion habitual de este tipo de eventos hasta que Mo Deen, influencer y llamado “celebrity boxer” británico, ganó su combate. En lugar de celebrar dentro del cuadrilátero, saltó directamente hacia la primera fila, donde Tommy Robinson seguía la velada, y se lanzó sobre él. Ese salto, a modo de patada voladora desde el ring hacia el público, encendió la mecha.

La pelea estalló de inmediato en las gradas. Empujones, golpes, gritos. La organización reaccionó llevando a Robinson al ring para un cara a cara con Deen, en un intento evidente de reconducir el caos hacia el espectáculo y, de paso, alimentar la expectativa de un posible combate futuro entre ambos.

Ese “face-off” fue dirigido por el controvertido influencer británico HSTikkyTokky, nombre artístico de Harrison Sullivan, propietario y fundador de Unhinged Productions, promotora de la velada.

Pero el ambiente ya estaba demasiado cargado.

Un libro, un lanzamiento y otra batalla

Cuando Robinson regresó al ring, no lo hizo con los guantes puestos, sino con un libro sobre las grooming gangs en Gran Bretaña. Lo mostró y se lo lanzó a Deen. Ese gesto encendió de nuevo la chispa.

El cuadrilátero, que debía ser el centro del espectáculo, se transformó en el epicentro de una nueva trifulca. Otra batalla campal, esta vez sobre las cuerdas. La violencia se extendió de nuevo hacia el público, arrastrando a más asistentes al desorden generalizado.

La presión sobre la seguridad se volvió insostenible. Con el caos dominando el recinto y sin control claro sobre lo que ocurría en cada esquina de The Hub, los organizadores se vieron obligados a cancelar la velada antes del combate estelar.

Intervención de la Garda y heridos

Garda Headquarters confirmó que agentes acudieron al lugar alrededor de las 21.00 horas, cuando la violencia ya se había desbordado en la zona de ring, dentro del cuadrilátero y entre los espectadores.

Un hombre, de unos 30 años, sufrió una agresión de tal gravedad que necesitó atención inmediata de los paramédicos en el propio recinto antes de ser trasladado a St Luke’s Hospital. Otro hombre, de unos 20 años, fue detenido y permanece bajo custodia, en virtud de la Sección 4, en una comisaría del sureste del país. Un segundo detenido, un adulto en la adolescencia tardía, fue arrestado por desorden violento.

La Garda mantiene abierta la investigación. Las cámaras de circuito cerrado del recinto y los numerosos vídeos difundidos en redes sociales ya están siendo revisados como parte del proceso para depurar responsabilidades penales por las escenas de violencia.

La versión de Mo Deen

Tras la noche de caos, Mo Deen, cuyo nombre real es Mohammad Kubba, grabó un mensaje en vídeo para dar su versión. Aseguró que la patada con la que saltó del ring sobre Robinson estaba pactada.

Según su relato, siguió un guion acordado previamente con el entorno de Robinson, y el supuesto ataque formaba parte del show, no de una agresión espontánea. Al mismo tiempo, expresó preocupación por su propia seguridad tras la oleada de violencia y las agresiones que, afirmó, sufrieron miembros de su séquito.

Deen insistió en su mensaje en que siente un fuerte apego por el Reino Unido y por el público inglés, y se preguntó por qué estaba siendo atacado si, según él, solo había seguido el plan que le habían marcado para la velada. Recalcó que todo formaba parte de una “serie” y pidió calma a los seguidores de Robinson, tratando de desmarcarse de las consecuencias reales que tuvo aquel supuesto guion.

Un espectáculo bajo lupa

Lo que debía ser una noche de boxeo ligero, redes sociales y entretenimiento terminó con sirenas, detenciones y una investigación abierta. Entre el espectáculo pactado y la violencia real, la línea se difuminó peligrosamente en Kilkenny.

Ahora, con las imágenes circulando por internet y la Garda analizando cada fotograma, la pregunta es inevitable: hasta dónde puede tensarse el límite entre show y provocación antes de que un evento deje de ser deporte y se convierta, simplemente, en una batalla sin control.