Fred VanVleet sobre el regreso de Kawhi Leonard a los Raptors
Kawhi Leonard aún no ha jugado un solo minuto en su segunda etapa con Toronto Raptors, pero el respeto ya está instalado en la liga. Y uno de los que mejor sabe lo que significa tenerlo al lado es Fred VanVleet.
El base de Houston Rockets, uno de los motores silenciosos del anillo de 2019, habló sin rodeos durante el block party de Kyle Lowry al ser preguntado por el regreso de Leonard a Canadá. Su lectura fue tan sencilla como contundente.
“Quiero decir, escuchen, no empeoraron. No empeoraron”, soltó VanVleet. “Estoy emocionado por la ciudad. Estoy emocionado por la organización. Es bueno ver a Kawhi de vuelta y sí, van a ser un maldito buen equipo, especialmente en el Este. Van a ser durísimos de eliminar”.
No son palabras vacías. Son las de alguien que ya vivió cómo un Leonard en modo “negocios” puede cambiar el destino de una franquicia.
Aquel vestuario, aquel título… y una decisión inamovible
VanVleet y Leonard comparten algo que marca carreras: un campeonato. El de 2019, el primero y único en la historia de Toronto. Desde entonces, lejos de rencor por la marcha de la estrella a Los Angeles Clippers, VanVleet siempre ha mostrado gratitud.
Lo repite cada vez que puede: aquella postemporada histórica de Leonard les cambió la vida a todos. Le dio a la franquicia su primer Larry O’Brien, disparó el valor de medio vestuario y terminó de consolidar a VanVleet como jugador de contratos grandes en la NBA.
Pero la admiración nunca tapó la realidad. Kawhi, recuerda Fred, nunca quiso quedarse.
“Lo dijo desde el primer día, no me voy a quedar aquí. Desde el primer día dijo: ‘No sé por qué me traspasaron. No quiero estar aquí. No me voy a quedar’”, contó VanVleet en el podcast Hello and Welcome. “Toronto puso su mejor oferta, hermano. La ciudad se inclinó como nunca habíamos visto. Y sí, para nosotros, la gente normal, podemos mirarlo y decir: ‘¿Cómo puedes dejar eso?’. Pero su mente ya estaba hecha. Kawhi es Kawhi”.
El contraste fue brutal: un jugador que no quería estar allí… liderando a ese equipo a la cima de la liga. Profesional hasta el extremo, impermeable al ruido, devastador en los momentos grandes. Y, al mismo tiempo, completamente fiel a su plan personal.
Una apuesta gigante para traer de vuelta a un gigante
Para recuperar a un Leonard ya veterano, pero aún dos veces MVP de las Finales, Toronto ha pagado un precio enorme. El paquete enviado a Los Angeles incluye a Brandon Ingram, al joven Gradey Dick, dos primeras rondas sin protección (2031 y 2033), un intercambio de primera ronda en 2027 y dos segundas futuras.
Una apuesta a largo plazo por un jugador de 35 años. Riesgo altísimo en el papel. Pero la franquicia sabe exactamente qué versión de Kawhi está persiguiendo: la que ya les dio un anillo.
Ahora Leonard aterriza en un vestuario muy distinto al que encontró en 2018. Sin Kyle Lowry, sin Marc Gasol, sin Serge Ibaka. En su lugar, una base joven encabezada por Scottie Barnes, convertido en piedra angular del proyecto. Un núcleo con piernas frescas y techo por descubrir, al que se suma un veterano que, cuando está sano, sigue siendo uno de los dos o tres jugadores más influyentes de cualquier serie de playoffs.
VanVleet lo ve claro: con Kawhi, este grupo se convierte en un problema serio para cualquiera en el Este.
“Soy mejor que Kobe”: la frase que le cambió la mirada a VanVleet
Más allá del título, hay algo que VanVleet no olvida de aquella etapa: el nivel de autoconfianza de Leonard. Una seguridad que, según él, le cambió la forma de ver la élite.
“Kawhi cambió mi visión sobre muchas cosas”, recordó. Hubo un momento concreto que se le quedó grabado. No fue un discurso en el vestuario ni una arenga en un tiempo muerto. Fue una conversación que simplemente escuchó.
No quiso dar nombres, pero sí el mensaje. Tras ganar el campeonato, en medio de la euforia y las comparaciones históricas, Leonard dejó caer una sentencia demoledora: “Soy mejor que Kobe”.
VanVleet reconoció que su primera reacción fue de shock. Kobe Bryant era su ídolo de niño, su referencia absoluta. “Kobe, eso es para mí. Eso es lo mejor que existe para mí, desde que era un niño hasta ser un hombre, en mis ojos, por lo que vi”, explicó.
Pero esa frase, en boca de alguien que acababa de ganar su segundo anillo en una segunda franquicia distinta, con dos premios de MVP de las Finales, no sonaba vacía. Era la expresión cruda de la mentalidad de un jugador que se sabe capaz de dominar cualquier escenario.
No se trata de zanjar debates imposibles con Kobe Bryant. Se trata de entender qué tipo de competidor vuelve ahora a Toronto.
Un regreso que cambia el mapa del Este
La llegada de Leonard no convierte automáticamente a los Raptors en favoritos al título. La edad pesa, las lesiones han marcado sus últimos años y el Este se ha endurecido. Pero sí altera el tablero.
Toronto ha pasado de reconstrucción silenciosa a proyecto incómodo. Un equipo joven, con Scottie Barnes creciendo, al que se le añade un ejecutor probado en mayo y junio. Eso, en una conferencia donde las series se deciden por detalles, vale oro.
VanVleet lo ve desde la distancia, ahora con la camiseta de Houston, y no necesita adornos: “No empeoraron”. Con Kawhi de vuelta en Canadá, la pregunta ya no es si los Raptors serán competitivos.
La verdadera cuestión es cuántos equipos del Este estarán deseando no cruzárselos cuando lleguen los playoffs.




