Golpe inesperado en Nueva York: Auger-Aliassime eliminado por Khachanov
El plan era otro. Félix Auger-Aliassime llegaba a Nueva York como tercer cabeza de serie, semifinalista el año pasado y con rango de aspirante serio al título del US Open. Salió del Arthur Ashe el jueves aturdido, mareado y eliminado en segunda ronda.
Karen Khachanov lo derrotó por 6-7 (5), 6-3, 6-2, 6-2 en un partido que cambió de tono de forma brusca después de un primer set muy igualado. A partir de ahí, el canadiense dejó de ser el mismo.
“Después de un set y medio simplemente no me sentía bien, estaba mareado y veía puntos”, admitió después. “Pensé que quizá se me pasaría, pero no fue así. Es el final del torneo para mí y ahora toca volver a la mesa de trabajo”.
De la batalla al calvario
El primer parcial ofreció lo que se esperaba: intercambios potentes, servicios dominantes, tensión en el tie-break. Auger-Aliassime se lo llevó por 7-6 (5) y parecía haber marcado territorio ante un rival de peso como Khachanov.
La caída llegó de golpe.
El físico empezó a fallar y con él se desmoronó todo su tenis. El servicio, su gran arma, se convirtió en un problema constante: solo un 58% de primeros saques dentro, 20 bolas de break afrontadas y siete roturas concedidas. Demasiado lastre a ese nivel.
Los números contaron la historia de un jugador descompuesto: ocho dobles faltas, 47 errores no forzados frente a los 30 de Khachanov. El ruso no necesitó nada estrafalario; le bastó con sostener un nivel sólido y castigar cada vacilación del canadiense. Ambos firmaron 12 aces, pero ahí se acabó la igualdad.
“Karen es un gran jugador, pero no puedo ganarle a él ni a nadie en este cuadro sintiéndome como me sentí hoy”, reconoció Auger-Aliassime, sin buscar excusas tenísticas donde solo hubo un problema físico evidente.
Un número 4 en riesgo y un misterio por resolver
La derrota tiene consecuencias más allá de la decepción inmediata. Su adiós prematuro, después de alcanzar las semifinales el año pasado antes de caer ante Jannik Sinner, pone en serio peligro su mejor ranking histórico, el número 4 del mundo.
Lo inquietante es que ni él mismo sabe qué le ocurrió. Explicó que se sentía bien antes de saltar a la pista y que los problemas aparecieron de repente, sin aviso.
El canadiense tiene previsto someterse a pruebas médicas cuando regrese a casa para intentar entender el origen de esos mareos y problemas de visión que lo dejaron sin respuestas en mitad de un Grand Slam. El torneo se le escapa, pero la prioridad inmediata pasa a ser su salud.
En paralelo, su proyecto deportivo también entra en una fase de transición. Tras romper este verano con su entrenador de larga duración, Frederic Fontang, Auger-Aliassime adelantó que espera anunciar un nuevo técnico en unas semanas. Una pieza clave por colocar en un momento en el que su carrera entra en un punto delicado: ranking amenazado, dudas físicas y un gran escenario que se le ha cerrado demasiado pronto.
Dabrowski y Stefani imponen jerarquía en dobles
Mientras Auger-Aliassime se despedía, el tenis canadiense encontró motivos para sonreír en el cuadro de dobles femenino. Las segundas cabezas de serie, Gabriela Dabrowski y la brasileña Luisa Stefani, arrancaron con autoridad su campaña en Nueva York.
Derrotaron por 6-1, 6-3 a Irina Khromacheva y Anastasia Detiuc en un partido controlado de principio a fin. El servicio funcionó como una plataforma de dominio: cuatro aces y 21 golpes ganadores, más del doble que las nueve de la pareja rival.
Dabrowski, campeona de dobles del US Open el año pasado junto a Erin Routliffe, busca revalidar corona con una nueva socia. El siguiente escollo saldrá del duelo entre Sara Errani y Lilli Tagger frente a las gemelas estadounidenses Kristina y Annika Penickova. Un cuadro abierto, pero con la pareja canadiense-brasileña marcando territorio desde el inicio.
Fernández arrasa y se cita con Routliffe
También hubo buenas noticias para Leylah Fernandez. La finalista de 2021, ahora con un calendario más cargado en dobles, se paseó junto a la indonesia Janice Tjen en su estreno: 6-1, 6-1 ante Nika Radisic e Isabelle Haverlag, un marcador que habla por sí solo.
Fernandez y Tjen apenas dieron opciones, acelerando cada juego y cerrando el trámite con una superioridad abrumadora. Su próximo reto tendrá un sabor especial: se medirán a Erin Routliffe y su compañera Aldila Sutjiadi. Un cruce que junta a dos referentes del tenis canadiense actual en lados opuestos de la red.
La propia Fernandez tenía previsto volver pronto a la pista, esta vez en individuales, con un exigente duelo de tercera ronda ante la tercera cabeza de serie, Jessica Pegula. Un test de altura para medir su techo en este US Open.
Shapovalov, ante otro examen duro
En el cuadro masculino, Denis Shapovalov también se preparaba para un desafío mayúsculo: enfrentarse en tercera ronda al octavo favorito, Ben Shelton. Un choque de estilos agresivos, con dos sacadores potentes y un público neoyorquino que suele disfrutar de ese tipo de duelo.
El día dejó así un contraste nítido para el tenis canadiense: la caída inesperada de su número 1 masculino, dudas físicas y cambios en el banquillo, frente a la solidez de sus especialistas en dobles y el empuje de figuras como Fernandez.
La gran incógnita, ahora, es si este tropiezo de Auger-Aliassime será solo un susto pasajero o el aviso de que se avecina un tramo más turbulento en su carrera. En un circuito tan implacable, el tiempo para encontrar respuestas siempre es mucho más corto de lo que parece.




